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ESCUELA de SALUD
El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza le va curando la enfermedad. Voltaire

Archivo: Julio 2008

31/07/2008 GMT 2

El aspartamo: dulce veneno

escuela_de_salud @ 13:49

El Aspartame o Aspartamo en español, cuyo código de aditivo es el E-951 se encuentra en más de 5.000 productos: refrescos y colas sin azúcar, bebidas atléticas, chicle, café, té, vitaminas para niños, antibióticos, postres lácteos congelados y muchísimos más. Es importante leer bien las etiquetas, sobre todo de los productos de dieta o sin azúcar. A veces pone E - 951 y otras pone que procede de una fuente de fenilanina que es lo mismo.

Las reacciones adversas y efectos secundarios de aspartamo incluyen:

En los ojos:

Ceguera en uno o ambos ojos. Disminución de visión y / u otros problemas oculares, tales como: visión borrosa, destellos luminosos, disminución de la visión nocturna. Dolor en uno o ambos ojos, disminución de la secreción de lágrimas, problemas con las lentes de contacto

Neurológica

Ataques de epilepsia, dolores de cabeza, migrañas, mareo, inestabilidad, confusión, pérdida de memoria, somnolencia severa, entumecimiento de las extremidades, piernas Inquietas, temblores

Psicológica / psiquiátrica

Depresión severa, irritabilidad, agresión, ansiedad, cambios de personalidad, insomnio, tendencias suicidas, fobias, hiperactividad en los niños

Gastrointestinales

Náuseas, diarrea, úlceras pépticas, dolor abdominal, dolor al tragar

Endocrinas y metabólicas

Descontrol de la diabetes, cambios menstruales, marcado adelgazamiento o aumento de peso, bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia),

También puede desencadenar o agravar las siguientes enfermedades:

Síndrome de fatiga crónica
Epstein-Barr
Enfermedad de Lyme
Enfermedad de Graves
Enfermedad de Meniere
Alzheimer
Epilepsia
Esclerosis Múltiple
Hipotiroidismo
Fibromialgia
Trastorno de Déficit de Atención

Referencias

EXCITOTOXINS: THE TASTE THAT KILLS (EXCITOTOXINAS: EL SABOR QUE MATA) por el Neurólogo, Russell Blaylock

El Dr. Russell L. Blaylock, profesor de Cirugía de la Universidad Médica de Mississippi, quien escribió "Excitotoxins, The Taste that Kills" expone el daño causado por la ingestión de asportate excesivo en forma del Aspartame. Según Blaylock, el exceso de aminoácidos excitantes libres, tal como el asportate, causan trastornos crónicos de los nervios e innumerables síntomas agudos.

El metanol se usa para unir la fenilalanina al asportate y puede ser el componente mas peligroso del Aspartame. Se libera a las pocas horas del consumo. Sencillamente, metanol es alcohol metílico, y es tóxico. Se conoce bien por hacer daño a los ojos, al hígado, al cerebro, y a otros órganos corporales. Cualquier producto que contenga metanol debe de causar alarma. La absorción del metanol en el cuerpo se acelera cuando se ingiere en forma libre, y el metanol se libera del Aspartame cuando éste se calienta por arriba 30 grados C. Esto ocurre cuando un producto que contiene el Aspartame se almacena de manera desapropiada o se calienta. El metanol que se descompone produce formaldehido (líquido para embalsamar) y ácido fórmico (veneno de hormigas) y diketopiperazine (DKP) Todos estos son extremamente tóxicos. El más problemático de todos puede ser el DKP, porque causó tumores de cerebro en pruebas de laboratorio
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"ASPARTAME [NUTRASWEET] - IS IT SAFE?" (ASPARTAME [NUTRASWEET] - ¿ES SEGURO?) por H.J. Roberts, Médico.

Y un documento del mismo médico donde se explica con mucho detalle

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"DEADLY DECEPTION - STORY OF ASPARTAME" [DECEPCION MORTAL - LA HISTORIA DEL ASPARTAME) [Libro de Toxicología] por la Epidemióloga, Mary Nash Stoddard,

Mary Nash Stoddard, autora del artículo, es fundadora de la Aspartame Consumer Safety Network (La Red para Seguridad Consumidores Aspartame). Es reconocida como primera autoridad sobre Aspartamo, a quien se le ha entrevistado en varios programas de radio y de televisión.
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La doctora Janet Hull casi murió a causa de la intoxicación por aspartamo en 1991. En su libro Dulce Veneno ha documentado la historia del aspartamo, las memorias de los gobiernos y las audiencias del Senado sobre la seguridad del aspartamo, historias clínicas, incluyendo la muerte, y facilita una lista de productos donde se encuentra el aspartamo. También incluye recomendaciones nutricionales para el restablecimiento de su salud natural.

En esta dirección se recopilan algunos casos reales de vidas arruinadas por el aspartamo.
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Web del grupo de apoyo a las víctimas del aspartamo.
Hay artículos, experimentos y declaraciones sobre el tema

Y por último un testimonio de un caso real que cuando dejó de tomar refrescos sin azúcar pudo abandonar la silla de ruedas en la que estaba postrada.

Mi recomendacion personal es que se endulce con miel de buena procedencia, y los que no quieran consumir calorías que usen Stevia Rebaudiana a la que le dedicaré un artículo que describa todas sus ventajas y su ausencia de inconvenientes.

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30/07/2008 GMT 2

La historia de las cosas

escuela_de_salud @ 14:10

Magnífico vídeo de 21 minutos que explica con claridad como la sociedad nos empuja a la autodestrucción proponiendo el consumo exponencial como la única escala de valores posible.

La imposibilidad de realizarse como ser humano y el alejamiento a marchas forzadas de la felicidad son los primeros síntomas que se pueden observar en esta sociedad de consumo suicida que no tiene en cuenta la sostenibilidad de los recursos del planeta para devolverlo a la siguiente generación en estado de revista.

29/07/2008 GMT 2

Zeitgeist (subtítulos en español)

escuela_de_salud @ 10:32

Recomiendo ver este video de dos horas, hace una disección minuciosa de los diferentes métodos que usan las altísimas esferas para manipular la mente y la voluntad de la población mundial.

El venenoso aluminio y el alzheimer

escuela_de_salud @ 01:35

Que el 90% del cerebro deje de funcionar no tiene demasiada importancia, pues casi nadie usa más del 5%. El problema es que como la destrucción es aleatoria, la probabilidad de que sea destruida la pequeña parte que usamos es muy grande.

A principios de 1989, la revista científica "The Lancet" publicó las conclusiones de un estudio del gobierno Británico: el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer se había elevado en un 50 % en las áreas de la Gran Bretaña donde el agua para beber contenía niveles elevados de aluminio. Al final del artículo hay otros estudios con conclusiones similares.

Las características de esta enfermedad son: pérdida de la memoria, percepciones desorientadas, cambios de personalidad e imposibilidad para comunicarse o concentrarse. La salud de la persona va degenerando de forma progresiva.

El aluminio que parece ser el principal causante de esta enfermedad; está presente en el agua del grifo, en la tierra, en el aire y en pequeñas cantidades también en nuestros alimentos y, por supuesto, en el humo del tabaco. También hay estudios que culpan a los aceites vegetales hidrogenados o margarinas (Las peligrosas grasas trans prohibidas en algunos países), pero como hace pocos años que se usan no se puede tener la absoluta seguridad. Ante la duda lo mejor es prescindir de este tipo de grasas que no aportan nutrientes saludables y de fácil asimilación.

 Como es lógico, hay que desechar los utensilios de cocina hechos de aluminio y usar vidrio o acero inoxidable, eliminar también la costumbre de poner los alimentos en contacto con el papel de aluminio. El uso de medicamentos antiácidos es una de las causas más comunes de la intoxicación por este metal. Además, los medicamentos anti-inflamatorios contienen aluminio y varias preparaciones anti-diarreicas contienen sales de aluminio. Algunas vacunas contienen aluminio. Evitar las pastas de dientes que contengan aluminio, los desodorantes que contengan aluminio, las bebidas con pH ácido en latas de aluminio. Hay que leer la etiqueta de los productos que se compran, ya que el aluminio está en aditivos y alimentos. A veces se lo añaden a la sal de cocina como antiapelmazante.

Para intentar eliminar el aluminio o cualquier otro metal pesado del organismo son muy útiles las algas de agua dulce Chlorella, son capaces de arrastrar fuera del organismo estas sustancias que suelen ser acumulables y de difícil eliminación.

REFERENCIAS

1 - McLachlan DR, Bergeron C, Smith JE, Boomer D, Rifat SL. Risk for neuropathologically confirmed Alzheimer's disease and residual aluminum in municipal drinking water employing weighted residential histories. Neurology 1996;46(2):401-5.

2 - Graves AB, Rosner D, Echeverria D, Mortimer JA, Larson EB. Occupational exposures to solvents and aluminium and estimated risk of Alzheimer's disease. Occup Environ Med 1998;55(9):627-33.

3 - Rondeau V, Commenges D, Jacqmin-Gadda H, Dartigues JF. Relation between aluminum concentrations in drinking water and Alzheimer's disease: an 8-year follow-up study. Am J Epidemiol 2000;152(1):59-66.

4 - Gauthier E, Fortier I, Courchesne F, Pepin P, Mortimer J, Gauvreau D. Aluminum forms in drinking water and risk of Alzheimer's disease. Environ Res 2000;84(3):234-46.

5 - Forbes WF, Hayward LM, Agwani N. Dementia, aluminium, and fluoride. Lancet 1991;338:1592-3.

6 - Neri LC, Hewitt D. Aluminium, Alzheimer's disease, and drinking water. Lancet 1991;338(8763):390

7 - Kraus AS, Forbes WF. Aluminum, fluoride and the prevention of Alzheimer's disease. Can J Public Health 1992;83(2):97-100.

8 - Perl DP. Relationship of aluminum to Alzheimer's disease. Environ Health Perspect 1985;63:149-53.

9 - Martyn CN, Barker DJ, Osmond C, Harris EC, Edwardson JA, Lacey RF. Geographical relation between Alzheimer's disease and aluminum in drinking water. Lancet 1989;1(8629):59-62.

10 - Rifat SL, Eastwood MR, McLachlan DR, Corey PN. Effect of exposure of miners to aluminium powder. Lancet 1990;336(8724):1162-5.

11 - Taylor GA, Newens AJ, Edwardson JA, Kay DW, Forster DP. Alzheimer's disease and the relationship between silicon and aluminium in water supplies in northern England. J Epidemiol Community Health 1995;49(3):323-4.

12 - Forbes WF, Hill GB. Is exposure to aluminum a risk factor for the development of Alzheimer disease?--Yes. Arch Neurol 1998;55(5):740-1.

13 - Yokel RA. The toxicology of aluminum in the brain: a review. Neurotoxicology. 2000;21(5):813-28.

14 - Sjogren B, Ljunggren KG, Basun H, Frech W, Nennesmo I. Reappraisal of aluminosis and dementia. Lancet 1999;354(9189):1559

15 - Rogers MA, Simon DG. A preliminary study of dietary aluminium intake and risk of Alzheimer's disease. Age Ageing 1999;28(2):205-9.

16 - Martyn CN, Coggon DN, Inskip H, Lacey RF, Young WF. Aluminum concentrations in drinking water and risk of Alzheimer's disease. Epidemiology 1997;8(3):281-6.

17 - Aluminium and Alzheimer's disease. Lancet 1989;1(8629):82-3.

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28/07/2008 GMT 2

El hombre que plantó árboles y creció felicidad

escuela_de_salud @ 18:41

Si uno quiere descubrir cualidades realmente excepcionales en el carácter de un ser humano, debe tener el tiempo o la oportunidad de observar su comportamiento durante varios años. Si este comportamiento no es egoísta, si está presidido por una generosidad sin límites, si es tan obvio que no hay afán de recompensa, y además ha dejado una huella visible en la tierra, entonces no cabe equivocación posible.

Hace cuarenta años hice un largo viaje a pie a través de montañas completamente desconocidas por los turistas, atravesando la antigua región donde los Alpes franceses penetran en la Provenza. Cuando empecé mi viaje por aquel lugar todo era estéril y sin color, y la única cosa que crecía era la planta conocida como lavanda silvestre.

Cuando me aproximaba al punto más elevado de mi viaje, y tras caminar durante tres días, me encontré en medio de una desolación absoluta y acampé cerca de los vestigios de un pueblo abandonado. Me había quedado sin agua el día anterior, y por lo tanto necesitaba encontrar algo de ella. Aquel grupo de casas, aunque arruinadas como un viejo nido de avispas, sugerían que una vez hubo allí un pozo o una fuente. La había, desde luego, pero estaba seca. Las cinco o seis casas sin tejados, comidas por el viento y la lluvia, la pequeña capilla con su campanario desmoronándose, estaban allí, aparentemente como en un pueblo con vida, pero ésta había desaparecido.

 Era un día de junio precioso, brillante y soleado, pero sobre aquella tierra desguarnecida el viento soplaba, alto en el cielo, con una ferocidad insoportable. Gruñía sobre los cadáveres de las casas como un león interrumpido en su comida... Tenía que cambiar mi campamento.

Tras cinco horas de andar, todavía no había hallado agua y no existía señal alguna que me diera esperanzas de encontrarla. En todo el derredor reinaban la misma sequedad, las mismas hierbas toscas. Me pareció vislumbrar en la distancia una pequeña silueta negra vertical, que parecía el tronco de un árbol solitario. De todas formas me dirigí hacia él. Era un pastor. Treinta ovejas estaban sentadas cerca de él sobre la ardiente tierra.

Me dio un sorbo de su calabaza-cantimplora, y poco después me llevó a su cabaña en un pliegue del llano. Conseguía el agua -agua excelente- de un pozo natural y profundo encima del cual había construido un primitivo torno.

El hombre hablaba poco, como es costumbre de aquellos que viven solos, pero sentí que estaba seguro de sí mismo, y confiado en su seguridad. Para mí esto era sorprendente en ese país estéril. No vivía en una cabaña, sino en una casita hecha de piedra, evidenciadora del trabajo que él le había dedicado para rehacer la ruina que debió encontrar cuando llegó. El tejado era fuerte y sólido. Y el viento, al soplar sobre él, recordaba el sonido de las olas del mar rompiendo en la playa.

La casa estaba ordenada, los platos lavados, el suelo barrido, su rifle engrasado, su sopa hirviendo en el fuego. Noté que estaba bien afeitado, que todos sus botones estaban bien cosidos y que su ropa había sido remendada con el meticuloso esmero que oculta los remiendos. Compartimos la sopa, y después, cuando le ofrecí mi petaca de tabaco, me dijo que no fumaba. Su perro, tan silencioso como él, era amigable sin ser servil.

Desde el principio se daba por supuesto que yo pasaría la noche allí. El pueblo más cercano estaba a un día y medio de distancia. Además, ya conocía perfectamente el tipo de pueblo de aquella región... Había cuatro o cinco más de ellos bien esparcidos por las faldas de las montañas, entre agrupaciones de robles albares, al final de carreteras polvorientas. Estaban habitadas por carboneros, cuya convivencia no era muy buena. Las familias, que vivían juntas y apretujadas en un clima excesivamente severo, tanto en invierno como en verano, no encontraban solución al incesante conflicto de personalidades. La ambición territorial llegaba a unas proporciones desmesuradas, en el deseo continuo de escapar del ambiente. Los hombres vendían sus carretillas de carbón en el pueblo más importante de la zona y regresaban. Las personalidades más recias se limaban entre la rutina cotidiana. Las mujeres, por su parte, alimentaban sus rencores. Existía rivalidad en todo, desde el precio del carbón al banco de la iglesia. Y encima de todo estaba el viento, también incesante, que crispaba los nervios. Había epidemias de suicidio y casos frecuentes de locura, a menudo homicida.

Había transcurrido una parte de la velada cuando el pastor fue a buscar un saquito del que vertió una montañita de bellotas sobre la mesa. Empezó a mirarlas una por una, con gran concentración, separando las buenas de las malas. Yo fumaba en mi pipa. Me ofrecí para ayudarle. Pero me dijo que era su trabajo. Y de hecho, viendo el cuidado que le dedicaba, no insistí. Esa fue toda nuestra conversación. Cuando ya hubo separado una cantidad suficiente de bellotas buenas, las separó de diez en diez, mientras iba quitando las más pequeñas o las que tenían grietas, pues ahora las examinaba más detenidamente. Cuando hubo seleccionado cien bellotas perfectas, descansó y se fue a dormir.

Se sentía una gran paz estando con ese hombre, y al día siguiente le pregunté si podía quedarme allí otro día más. Él lo encontró natural, o para ser más preciso, me dio la impresión de que no había nada que pudiera alterarle. Yo no quería quedarme para descansar, sino porque me interesó ese hombre y quería conocerle mejor. Él abrió el redil y llevó su rebaño a pastar. Antes de partir, sumergió su saco de bellotas en un cubo de agua.

Me di cuenta de que en lugar de cayado, se llevó una varilla de hierro tan gruesa como mi pulgar y de metro y medio de largo. Andando relajadamente, seguí un camino paralelo al suyo sin que me viera. Su rebaño se quedó en un valle. Él lo dejó a cargo del perro, y vino hacia donde yo me encontraba. Tuve miedo de que me quisiera censurarme por mi indiscreción, pero no se trataba de eso en absoluto: iba en esa dirección y me invitó a ir con él si no tenía nada mejor que hacer. Subimos a la cresta de la montaña, a unos cien metros.

Allí empezó a clavar su varilla de hierro en la tierra, haciendo un agujero en el que introducía una bellota para cubrir después el agujero. Estaba plantando un roble. Le pregunté si esa tierra le pertenecía, pero me dijo que no. ¿Sabía de quién era?. No tampoco. Suponía que era propiedad de la comunidad, o tal vez pertenecía a gente desconocida. No le importaba en absoluto saber de quién era. Plantó las bellotas con el máximo esmero. Después de la comida del mediodía reemprendió su siembra. Deduzco que fui bastante insistente en mis preguntas, pues accedió a responderme. Había estado plantado cien árboles al día durante tres años en aquel desierto. Había plantado unos cien mil. De aquellos, sólo veinte mil habían brotado. De éstos esperaba perder la mitad por culpa de los roedores o por los designios imprevisibles de la Providencia. Al final quedarían diez mil robles para crecer donde antes no había crecido nada.

Entonces fue cuando empecé a calcular la edad que podría tener ese hombre. Era evidentemente mayor de cincuenta años. Cincuenta y cinco me dijo. Su nombre era Elzeard Bouffier. Había tenido en otro tiempo una granja en el llano, donde tenía organizada su vida. Perdió su único hijo, y luego a su mujer. Se había retirado en soledad, y su ilusión era vivir tranquilamente con sus ovejas y su perro. Opinaba que la tierra estaba muriendo por falta de árboles. Y añadió que como no tenía ninguna obligación importante, había decidido remediar esta situación.

Como en esa época, a pesar de mi juventud, yo llevaba una vida solitaria, sabía entender también a los espíritus solitarios. Pero precisamente mi juventud me empujaba a considerar el futuro en relación a mí mismo y a cierta búsqueda de la felicidad. Le dije que en treinta años sus robles serían magníficos. Él me respondió sencillamente que, si Dios le conservaba la vida, en treinta años plantaría tantos más, y que los diez mil de ahora no serían más que una gotita de agua en el mar.

Además, ahora estaba estudiando la reproducción de las hayas y tenía un semillero con hayucos creciendo cerca de su casita. Las plantitas, que protegía de las ovejas con una valla, eran preciosas. También estaba considerando plantar abedules en los valles donde había algo de humedad cerca de la superficie de la tierra.
Al día siguiente nos separamos.

Un año más tarde empezó la Primera Guerra Mundial, en la que yo estuve enrolado durante los siguientes cinco años. Un «soldado de infantería» apenas tenía tiempo de pensar en árboles, y a decir verdad, la cosa en sí hizo poca impresión en mí. La había considerado como una afición, algo parecido a una colección de sellos, y la olvidé.

Al terminar la guerra sólo tenía dos cosas: una pequeña indemnización por la desmovilización, y un gran deseo de respirar aire fresco durante un tiempo. Y me parece que únicamente con este motivo tomé de nuevo la carretera hacia la «tierra estéril».

El paisaje no había cambiado. Sin embargo, más allá del pueblo abandonado, vislumbré en la distancia un cierto tipo de niebla gris que cubría las cumbres de las montañas como una alfombra. El día anterior había empezado de pronto a recordar al pastor que plantaba árboles. «Diez mil robles -pensaba- ocupan realmente bastante espacio». Como había visto morir a tantos hombres durante aquellos cinco años, no esperaba hallar a Elzeard Bouffier con vida, especialmente porque a los veinte años uno considera a los hombres de más de cincuenta como personas viejas preparándose para morir... Pero no estaba muerto, sino más bien todo lo contrario: se le veía extremadamente ágil y despejado: había cambiado sus ocupaciones y ahora tenía solamente cuatro ovejas, pero en cambio cien colmenas. Se deshizo de las ovejas porque amenazaban los árboles jóvenes. Me dijo -y vi por mí mismo- que la guerra no le había molestado en absoluto. Había continuado plantando árboles imperturbablemente. Los robles de 1.910 tenían entonces diez años y eran más altos que cualquiera de nosotros dos. Ofrecían un espectáculo impresionante. Me quedé con la boca abierta, y como él tampoco hablaba, pasamos el día en entero silencio por su bosque. Las tres secciones medían once kilómetros de largo y tres de ancho. Al recordar que todo esto había brotado de las manos y del alma de un hombre solo, sin recursos técnicos, uno se daba cuenta de que los humanos pueden ser también efectivos en términos opuestos a los de la destrucción...

Había perseverado en su plan, y hayas más altas que mis hombros, extendidas hasta el límite de la vista, lo confirmaban. me enseñó bellos parajes con abedules sembrados hacía cinco años (es decir, en 1.915), cuando yo estaba luchando en Verdún. Los había plantado en todos los valles en los que había intuido -acertadamente- que existía humedad casi en la superficie de la tierra. Eran delicados como chicas jóvenes, y estaban además muy bien establecidos.

Parecía también que la naturaleza había efectuado por su cuenta una serie de cambios y reacciones, aunque él no las buscaba, pues tan sólo proseguía con determinación y simplicidad en su trabajo. Cuando volvimos al pueblo, vi agua corriendo en los riachuelos que habían permanecido secos en la memoria de todos los hombres de aquella zona. Este fue el resultado más impresionante de toda la serie de reacciones: los arroyos secos hacía mucho tiempo corrían ahora con un caudal de agua fresca. Algunos de los pueblos lúgubres que menciono anteriormente se edificaron en sitios donde los romanos habían construido sus poblados, cuyos trazos aún permanecían. Y arqueólogos que habían explorado la zona habían encontrado anzuelos donde en el siglo XX se necesitaban cisternas para asegurar un mínimo abastecimiento de agua.

El viento también ayudó a esparcir semillas. Y al mismo tiempo que apareció el agua, también lo hicieron sauces, juncos, prados, jardines, flores y una cierta razón de existir. Pero la transformación se había desarrollado tan gradualmente que pudo ser asumida sin causar asombro. Cazadores adentrándose en la espesura en busca de liebres o jabalíes, notaron evidentemente el crecimiento repentino de pequeños árboles, pero lo atribuían a un capricho de la naturaleza. Por eso nadie se entrometió con el trabajo de Elzeard Bouffier. Si él hubiera sido detectado, habría tenido oposición. Pero era indetectable. Ningún habitante de los pueblos, ni nadie de la administración de la provincia, habría imaginado una generosidad tan magnífica y perseverante.

Para tener una idea más precisa de este excepcional carácter no hay que olvidar que Elzeard trabajó en una soledad total, tan total que hacía el final de su vida perdió el hábito de hablar, quizá porque no vio la necesidad de éste.

En 1.933 recibió la visita de un guardabosques que le notificó una orden prohibiendo encender fuego, por miedo a poner en peligro el crecimiento de este bosque natural. Esta era la primera vez -le dijo el hombre- que había visto crecer un bosque espontáneamente. En ese momento, Bouffier pensaba plantar hayas en un lugar a 12 Km. de su casa, y para evitar las ideas y venidas (pues contaba entonces 75 años de edad), planeó construir una cabaña de piedra en la plantación. Y así lo hizo al año siguiente.

En 1.935 una delegación del gobierno se desplazó para examinar el «bosque natural». La componían un alto cargo del Servicio de Bosques, un diputado y varios técnicos. Se estableció un largo diálogo completamente inútil, decidiéndose finalmente que algo se debía hacer... y afortunadamente no se hizo nada, salvo una única cosa que resultó útil: todo el bosque se puso bajo la protección estatal, y la obtención del carbón a partir de los árboles quedó prohibida. De hecho era imposible no dejarse cautivar por la belleza de aquellos jóvenes árboles llenos de energía, que a buen seguro hechizaron al diputado.

Un amigo mío se encontraba entre los guardabosques de esa delegación y le expliqué el misterio. Un día de la semana siguiente fuimos a ver a Elzeard Bouffier. Lo encontramos trabajando duro, a unos diez kilómetros de donde había tenido lugar la inspección.

El guardabosques sabía valorar las cosas, pues sabía cómo mantenerse en silencio. Yo le entregué a Elzeard los huevos que traía de regalo. Compartimos la comida entre los tres y después pasamos varias horas en contemplación silenciosa del paisaje...

En la misma dirección en la que habíamos venido, las laderas estaban cubiertas de árboles de seis a siete metros de altura. Al verlos recordaba aún el aspecto de la tierra en 1.913, un desierto... y ahora, una labor regular y tranquila, el aire de la montaña fresco y vigoroso, equilibrio y, sobre todo, la serenidad de espíritu, habían otorgado a este hombre anciano una salud maravillosa. Me pregunté cuántas hectáreas más de tierra iba a cubrir con árboles.

Antes de marcharse, mi amigo hizo una sugerencia breve sobre ciertas especies de árboles para los que el suelo de la zona estaba especialmente preparado. No fue muy insistente; «por la buena razón -me dijo más tarde- de que Bouffier sabe de ello más que yo». Pero, tras andar un rato y darle vueltas en su mente, añadió: «¡y sabe mucho más que cualquier persona, pues ha descubierto una forma maravillosa de ser feliz!».

Fue gracias a ese hombre que no sólo la zona, sino también la felicidad de Bouffier fue protegida. Delegó tres guardabosques para el trabajo de proteger la foresta, y les conminó a resistir y rehusar las botellas de vino, el soborno de los carboneros.

El único peligro serio ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Como los coches funcionaban con gasógeno, mediante generadores que quemaban madera, nunca había leña suficiente. La tala de robles empezó en 1.940, pero la zona estaba tan lejos de cualquier estación de tren que no hubo peligro. El pastor no se enteraba de nada. Estaba a treinta kilómetros, plantando tranquilamente, ajeno a la guerra de 1.939 como había ignorado la de 1.914.

Vi a Elzeard Bouffier por última vez en junio de 1.945. Tenía entonces ochenta y siete años. Volví a recorrer el camino de la «tierra estéril»; pero ahora en lugar del desorden que la guerra había causado en el país, un autobús regular unía el valle del Durance y la montaña. No reconocí la zona, y lo atribuí a la relativa rapidez del autobús... Hasta que vi el nombre del pueblo no me convencí de que me hallaba realmente en aquella región, donde antes sólo había ruinas y soledad.

El autobús me dejó en Vergons. En 1.913 este pueblecito de diez o doce casas tenía tres habitantes, criaturas algo atrasadas que casi se odiaban una a otra, subsistiendo de atrapar animales con trampas, próximas a las condiciones del hombre primitivo. Todos los alrededores estaban llenos de ortigas que serpenteaban por los restos de las casas abandonadas. Su condición era desesperanzadora, y una situación así raramente predispone a la virtud.

Todo había cambiado, incluso el aire. En vez de los vientos secos y ásperos que solían soplar, ahora corría una brisa suave y perfumada. Un sonido como de agua venía de la montaña. Era el viento en el bosque; pero más asombro era escuchar el auténtico sonido del agua moviéndose en los arroyos y remansos. Vi que se había construido una fuente que manaba con alegre murmullo, y lo que me sorprendió más fue que alguien había plantado un tilo a su lado, un tilo que debería tener cuatro años, ya en plena floración, como símbolo irrebatible de renacimiento.

Además, Vergons era el resultado de ese tipo de trabajo que necesita esperanza, la esperanza que había vuelto. Las ruinas y las murallas ya no estaban, y cinco casas habían sido restauradas. Ahora había veinticinco habitantes. Cuatro de ellos eran jóvenes parejas. Las nuevas casas, recién encaladas, estaban rodeadas por jardines donde crecían vegetales y flores en una ordenada confusión. Repollos y rosas, puerros y margaritas, apios y anémonas hacían al pueblo ideal para vivir.

Desde ese sitio seguí a pie. La guerra, al terminar, no había permitido el florecimiento completo de la vida, pero el espíritu de Elzeard permanecía allí. En las laderas bajas vi pequeños campos de cebada y de arroz; y en el fondo del valle verdeaban los prados.

Sólo fueron necesarios ocho años desde entonces para que todo el paisaje brillara con salud y prosperidad. Donde antes había ruinas, ahora se encontraban granjas; los viejos riachuelos, alimentados por las lluvias y las nieves que el bosque atrae, fluían de nuevo. Sus aguas alimentaban fuentes y desembocan sobre alfombras de menta fresca. Poco a poco, los pueblecitos se habían revitalizado. Gentes de otros lugares donde la tierra era más cara se habían instalado allí, aportando su juventud y su movilidad. Por las calles uno se topaba con hombres y mujeres vivos, chicos y chicas que empezaban a reír y que habían recuperado el gusto por las excursiones. Si contábamos la población anterior, irreconocible ahora que gozaba de cierta comodidad, más de diez mil personas debían en parte su felicidad a Elzeard Bouffier.

Por eso, cuando reflexiono sobre aquel hombre armado únicamente por sus fuerzas físicas y morales, capaz de hacer surgir del desierto esa tierra de Canán, me convenzo de que a pesar de todo la humanidad es admirable. Cuando reconstruyo la arrebatadora grandeza de espíritu y la tenacidad y benevolencia necesaria para dar lugar a aquel fruto, me invade un respeto sin límites por aquel hombre anciano y supuestamente analfabeto, un ser que completó una tarea digna de Dios.

Jean Giono

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25/07/2008 GMT 2

Glutamato: un peligro escondido en la cocina

escuela_de_salud @ 21:25

Cada día ingerimos cantidades importantes de aditivos a través de los alimentos que compramos en los supermercados. Sin embargo, al consumidor le falta información clara sobre los efectos negativos que podrían acarrear al organismo. Después de todo, si los medicamentos especifican sus posibles efectos secundarios, ¿por qué no se informa al consumidor de los efectos que podría suponer el consumo de aditivos alimentarios? Uno de esos aditivos, el glutamato monosódico (GMS), viene suscitando una enorme polémica en los EE.UU. desde hace más de 30 años, en los sectores científico, público y alimentario; sin embargo, este tema sigue siendo prácticamente desconocido para el público español. Un elevado número de estudios ha puesto de manifiesto el papel negativo que tiene para nuestra salud este aditivo y otros aditivos / ingredientes similares.

Los potenciadores del sabor

El GMS, así como algunos aditivos del mismo género, constituyen los llamados potenciadores del sabor, legislados con los códigos del E-620 al E-635, y cuya función es realzar el sabor de los alimentos a los que se añaden. En este artículo, analizaremos principalmente el glutamato o ácido glutámico, sustancia que está presente en los aditivos numerados del E-620 al E-625. El glutamato es la sustancia activa que aporta el rasgo de potenciador del sabor a dichos aditivos. El glutamato está igualmente presente en una serie de aditivos / ingredientes que no figuran en la legislación alimentaria como potenciadores del sabor.

Tanto los potenciadores del sabor, como los aditivos / ingredientes que no figuran como tales, se encuentran en una gran variedad de alimentos precocinados y procesados. El uso del glutamato en la alimentación ha suscitado mucha controversia en los últimos 30 años a raíz de diversos informes científicos sobre el papel de esta sustancia en la patogénesis y la patología de muchas enfermedades del sistema nervioso central (SNC) y otras enfermedades agudas y crónicas. En 1968, se describieron, por primera vez, las reacciones agudas que pueden darse poco después de ingerir alimentos que contengan glutamato (dolores de cabeza, debilidad, entumecimiento, palpitaciones, asma, problemas de sueño, dolores abdominales, calambres, hormigueo, opresión en el pecho, etc.), es decir, lo que se denominó el “síndrome de restaurante chino”.

La toxicidad del glutamato

El glutamato es un aminoácido (componente básico de las proteínas), principal neurotransmisor del cerebro y del resto del SNC, que facilita la transmisión de información de neurona a neurona. Siempre que se encuentre en concentraciones normales, el glutamato desempeña su función sin mayor problema. En realidad, es uno de los aminoácidos más comunes que podemos hallar en la naturaleza, constituye el componente principal de muchas proteínas y péptidos, y está presente en la mayor parte de los tejidos de prácticamente todos los alimentos animales y vegetales. No obstante, un exceso de glutamato provoca la sobreestimulación de las neuronas del SNC, de tal modo que llega a provocarles la muerte; a la larga, esto produce una serie de trastornos neurológicos tanto agudos como crónicos. Con todo, hay que diferenciar el glutamato que se encuentra de forma natural en el organismo y en los alimentos, del que se extrae por procedimientos industriales para luego agregarlo a los alimentos.

El glutamato se obtiene, principalmente, mediante dos procedimientos: uno de ellos consiste en la fermentación microbiana de las melazas que se encuentran en la caña de azúcar y en la remolacha, así como en la fécula y la dextrosa del almidón de maíz, utilizando para ello los ácidos clorhídrico y sulfúrico, la sosa cáustica, otros compuestos químicos nocivos; el segundo procedimiento se realiza por síntesis química, utilizando acrilonitrilo, sosa cáustica, metano, amoniaco, ácido sulfúrico, etc., (todas ellas sustancias tóxicas).

El glutamato natural, que se encuentra en esta forma en el organismo humano y en los productos vegetales y animales, se llama químicamente ácido L-glutámico. El glutamato procesado obtenido por procesos industriales contiene no solamente ácido L-glutámico, sino también otro compuesto muy parecido denominado ácido D-glutámico, pero cuya estructura ya difiere químicamente de la del ácido L-glutámico. Las enzimas digestivas que metabolizan el ácido L-glutámico no “reconocen” el ácido D-glutámico, dado que se trata de una sustancia extraña para el organismo. El glutamato procesado siempre contiene cantidades iguales de ácido L-glutámico y ácido D-glutámico, además de otras sustancias cancerígenas como el ácido piroglutámico, el monocloro y el dicloro propanol y las aminas heterocíclicas. Ninguna de estas sustancias está presente en las proteínas vegetales o animales, salvo el ácido L-glutámico.

La proteína vegetal hidrolizada (PVH) es otra fuente de glutamato procesado en la que hay concentraciones altas de dicho compuesto. Las proteínas hidrolizadas que se utilizan para realzar el sabor se preparan utilizando ácidos o enzimas que permiten digerir químicamente la harina de soja, el gluten de trigo, las cepas comestibles de levadura, etc. Este proceso, que consiste en hervir productos vegetales en un recipiente lleno de ácido sulfúrico durante varias horas, para luego neutralizar el ácido con sosa cáustica, descompone las proteínas en sus aminoácidos constituyentes. Así se obtiene un fango de color marrón que se recoge y se deja secar. El producto final es un polvo marrón con altas concentraciones de glutamato. Además, igual que el glutamato obtenido por fermentación, la PVH contiene las mismas sustancias cancerígenas que este tipo de glutamato, así como las formas D y L de esta sustancia.

El impacto del glutamato en el Sistema Nervioso Central (SNC)

El SNC tiene billones de neuronas que están interconectadas entre sí por una hendidura sináptica o sinapsis, un espacio pequeño entre neurona y neurona por donde pasan los impulsos nerviosos de la neurotransmisión. El aminoácido glutamato es uno de los principales transmisores sinápticos del SNC y funciona como mensajero químico en la transferencia sináptica de la información de neurona a neurona. Sin embargo, por encima de niveles críticos, el glutamato puede convertirse en una sustancia tóxica para ciertas neuronas y para las células nerviosas conectadas a estas neuronas, toxicidad que provoca su degeneración y muerte. Debido a este comportamiento contradictorio, se le ha dado el nombre de “excitotoxina”.

Cuando el glutamato no se utiliza, se almacena en las vesículas que hay dentro de las neuronas. Para participar en la neurotransmisión, el glutamato sale a ese espacio pequeño que hay entre las neuronas (la sinapsis), pero sólo durante un momento muy breve y en cantidades ínfimas.

Después de la neurotransmisión, existen varios mecanismos que “barren” el glutamato de la sinapsis. A veces estos mecanismos fallan, y cuando esto ocurre, el glutamato sigue estimulando las neuronas hasta dañarlas o destruirlas, algo que ocurre en ciertos trastornos, como veremos más adelante. Por lo general, los efectos de un exceso de glutamato sobre el organismo no se manifiestan de forma espectacular e inmediata. Algunas personas particularmente sensibles pueden desarrollar síntomas agudos y graves, como los derivados del síndrome del restaurante chino, mencionados anteriormente. Otras, la mayoría, no muestran signos de excitotoxicidad, puesto que los efectos son más sutiles y se manifiestan sólo tras un largo periodo de tiempo. Una enorme variedad de estudios científicos ha señalado el papel negativo que desempeña el glutamato en nuestra salud. Todo lo que se pueda decir respecto a los efectos negativos del glutamato en nuestra salud puede aplicarse también al aspartame, edulcorante legislado con el código E-951, que contiene como ingrediente principal el aspartato. Al igual que el glutamato, el aspartato es uno de los aminoácidos más importantes en la neurotransmisión, e igualmente tóxico para el sistema nervioso cuando rebasa un determinado nivel.

Las enfermedades del sistema nervioso y las excitotoxinas

La excitotoxicidad de estas sustancias (glutamato y aspartato) puede afectar al desarrollo del sistema nervioso de los niños antes y después de nacer, hasta el punto de causarles problemas emocionales, de aprendizaje, hiperactividad, dislexia e incluso autismo que se manifiestan con el paso del tiempo. En este sentido, se ha comprobado que dichas excitotoxinas destruyen las neuronas del hipotálamo, implicado en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, del sistema endocrino, de las emociones de ira, del sueño y del apetito. Hay que recordar que el cerebro del niño es más sensible a estas toxinas que el de un adulto. En 1975, en los EE.UU., se trataron con éxito varios casos de niños que sufrían ataques convulsivos de tipo epiléptico mediante la eliminación de alimentos que contenían glutamato monosódico. En la actualidad los niños siguen siendo expuestos a los efectos nefastos de estas sustancias puesto que toman muchos refrescos, chicles, helados, golosinas, dulces y patatas fritas que contienen aspartamo o glutamato. Estas sustancias tóxicas son igualmente peligrosas para las mujeres embarazadas, puesto que existe la posibilidad de que atraviesen la placenta y lesionen el sistema nervioso del feto, en proceso de desarrollo.

Las enfermedades neurodegenerativas tales como la demencia de Alzheimer, las enfermedades de Parkinson y de Huntington y la esclerosis lateral amiotrófica, comparten la misma pérdida lenta, prematura y selectiva de neuronas del SNC. En algunas de estas enfermedades, como por ejemplo Alzheimer y Parkinson, los síntomas no se manifiestan hasta que hayan muerto el 80-90% de las neuronas de la zona cerebral afectada. La patogénesis o causa de estas enfermedades todavía se desconoce y es poco probable que el glutamato sea el responsable principal de dichas enfermedades, pero puede ser que precipite su desarrollo, y, lo que sí aseguran muchos estudios científicos, es que empeora la patología de estas enfermedades.  

En trastornos tales como la apoplejía, la hipertensión, las migrañas, la epilepsia, las lesiones cerebrales y las convulsiones, las células dañadas por la enfermedad liberan cantidades de glutamato que son tóxicas para las neuronas. Unos niveles bajos de glucosa en la sangre también pueden originar daños relacionados con un exceso extracelular de glutamato (esta hipoglucemia puede ocurrir a menudo, por ejemplo, cuando estamos enfermos o tomamos medicamentos; igualmente, hacer dieta o practicar un ejercicio prolongado e intensivo pueden provocar un descenso de los niveles de glucosa en la sangre). Por lo tanto, es lógico suponer que un aporte exterior de excitotoxinas a través de la dieta agrave la situación.

El cerebro tiene un sistema para filtrar lo que necesita y lo que no (la barrera hemato-encefálica). Sin embargo esta barrera no está concebida para eliminar las altas concentraciones de excitotoxinas que se hallan en la dieta actual, y, por lo tanto puede fallar. Es más, esta barrera no está del todo desarrollada en el cerebro de los niños y, además, pierde efectividad con el paso de los años. Hay que resaltar también que los daños que producen las excitotoxinas al sistema nervioso son muy lentos, sin ningún síntoma externo aparente. Las neuronas mueren lentamente y pueden pasar años, incluso décadas, antes de que aparezcan síntomas clínicos de daños neurológicos.

El glutamato en los aditivos y alimentos

Además de los aditivos clasificados como potenciadores del sabor que contienen glutamato en su estructura química (E620 - E625), y cuyas cantidades permitidas están regidas por la legislación española, existen otros ingredientes / aditivos que se agregan a los alimentos españoles y que también contienen glutamato, a pesar de no estar clasificados por la legislación como potenciadores del sabor. La lista que aparece en el cuadro muestra una relación de algunos de los aditivos / ingredientes permitidos que contienen o pueden contener glutamato procesado.

Todos los productos animales y vegetales hidrolizados contienen glutamato procesado; en este sentido, cabe señalar que los caseinatos de calcio y de sodio se obtienen mediante la hidrolización de las proteínas lácteas. Las cápsulas de algunos complejos vitamínicos contienen gelatina, un producto altamente procesado obtenido a partir de subproductos de proteína animal (huesos, piel, etc.); este tipo de gelatina siempre contiene glutamato procesado. El extracto de levadura y la levadura autolizada se obtienen de la levadura natural mediante un proceso químico parecido al de la hidrolización y, por tanto, también contienen glutamato procesado. Los aromas pueden contener GMS y/o PVH, hecho que ha confirmado por escrito una conocida empresa de patatas fritas al autor de este artículo.

El glutamato en sus diversas formas, así como el aspartamo, están presentes en muchos productos habituales en los supermercados: productos cárnicos, alimentos para lactantes, productos dietéticos, productos deshidratados y enlatados, tentempiés, refrescos, salsas, productos congelados, golosinas, etc.

El glutamato en la legislación

A la luz de lo expuesto anteriormente sobre los efectos nefastos del glutamato en la salud, es muy preocupante que se permita su utilización tanto en España como en la CE. Supuestamente, la legislación protege al consumidor del peligro de ingerir productos o compuestos tóxicos en la alimentación. A pesar de que numerosos estudios han demostrado la toxicidad del glutamato, en España se permiten hasta 10g/kg de E-621 (glutamato monosódico) solo o en combinación con E-620 y E-622 al E625, en su función de aditivo alimentario general (salvo en alimentos para lactantes y niños de corta edad), mientras que en los condimentos y aderezos se permite la dosis máxima de quantum satis, es decir, un nivel máximo no especificado.

Recordemos que el sistema nervioso central sólo requiere diminutas cantidades de glutamato. En este sentido, el Real Decreto 145 / 1997, de 31 de enero ni siquiera considera como aditivos alimentarios algunos de los productos incluidos en la tabla anterior (por ejemplo, la gelatina comestible, los hidrolizados de proteínas y sus sales, las proteínas lácteas y los caseinatos), sino como ingredientes.

Es preocupante que estos “ingredientes”, sobre todo los hidrolizados de proteínas de los cereales, se añadan a los alimentos para lactantes y niños de corta de edad, sin que las cantidades máximas estén claramente legisladas, lo cual es extremadamente imprudente a la luz de los posibles efectos negativos para el sistema nervioso en desarrollo.

Si tenemos en cuenta que podemos ingerir varios aditivos / ingredientes que contienen excitotoxinas en un mismo alimento, o combinados en una misma comida, resulta todavía más difícil de controlar la cantidad de excitotoxinas que aporta la dieta diaria convencional.

Conclusión

El glutamato y el aspartato son componentes esenciales del sistema nervioso central para su funcionamiento normal, pero, en niveles superiores a los normales, pueden tener un efecto devastador sobre el sistema nervioso en cualquier etapa de la vida, desde el estado embrionario hasta la vejez. Se trata de un equilibrio frágil que se rompe con facilidad, debido a la predominancia de productos alimenticios que contienen glutamato y aspartato procesados en la dieta contemporánea.

La inmensa mayoría de los estudios sobre el glutamato son de origen estadounidense y, debe señalarse que una parte importante de ellos han sido financiados por entidades con intereses en la industria del glutamato. Lamentablemente, son precisamente estos últimos estudios los que se valoran a la hora de redactar la legislación. La decisión de eliminar las excitotoxinas de nuestra dieta está en nuestras manos. Para ello, es de vital importancia el consumo de alimentos frescos, no procesados, cuyo alto contenido en antioxidantes puede ayudar a incrementar las defensas del organismo frente al desgaste provocado por una alimentación desnaturalizada. Así y todo, sería conveniente que el consumidor recibiese información fiable e imparcial sobre el glutamato y el aspartamo, y que la legislación pertinente creara un marco legal favorable a los intereses de la salud pública.

David J. Munro

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24/07/2008 GMT 2

Este medicamento lo recomienda... la farmacéutica

escuela_de_salud @ 21:47

La influencia de las farmacéuticas sobre científicos y médicos empieza a alarmar. ‘JAMA’, una de las revistas médicas más influyentes, propone medidas para evitar que la investigación se ciegue con el dinero.

 Hasta Hollywood las ha convertido en villanos habituales de sus películas. Las empresas farmacéuticas llevan años en el punto de mira por sus prácticas de dudosa ética y algunos sectores comienzan a cansarse. Los responsables de una de las revistas médicas de referencia mundial, JAMA, que publica la Asociación Médica estadounidense, exigen en un editorial “acciones drásticas” y cooperación entre editores, investigadores y médicos para poner límites a la influencia del dinero sobre la investigación médica.

En su número 199, del pasado abril, JAMA publica dos trabajos que atestiguan cómo la farmacéutica Merk & Co Inc ha “manipulado aparentemente” artículos científicos sobre uno de sus productos : el analgésico rofecobix (Vioxx en su nombre comercial), que la propia compañía retiró del mercado en 2004 tras una oleada de denuncias por sus efectos secundarios.

 Entre los pecados que la revista imputa a la compañía figura lo que parecen intentos por maquillar los datos sobre la mortalidad del fármaco. Sin embargo, el editorial se detiene en otro pecado, sólo en apariencia, menos grave : el hecho de que haya investigadores que se dejen seducir por el dinero y cooperen con este tipo de prácticas. No es una cuestión nueva. Catherine De Angelis, editora jefe de JAMA, ya había tratado esta cuestión en otro editorial de 2006, donde recordaba que no siempre es fácil pillar al científico corrupto : “Todos estaríamos de acuerdo en calificar como una conducta deshonesta la falsificación de datos por parte de un científico […]. Problemas como éste son obvios, pero existen otras situaciones donde la influencia económica deshonesta es más difícil de identificar”. De Angelis se refiere a la querencia de ciertos investigadores por no comunicar a las revistas científicas quién les ha financiado la investigación. Esa información suele ser requerida por las publicaciones para evitar que los trabajos pierdan objetividad, pero casos como el de Vioxx demuestran que controlarlo no es tan fácil.

Uno de los estudios publicado por JAMA revela que diversos artículos sobre el fármaco citaban como autor principal a científicos que tenían poco o nada que ver con el ensayo clínico y que “en un comportamiento humillante para la profesión” habían permitido que su nombre apareciera. ¿Quién escribía entonces ? Aquellos que el mundillo llama ‘escritores fantasma’, científicos empleados por las empresas y que no aparecen (o aparecen en un lugar secundario) en el listado de autores.

Conflicto de intereses

Sin embargo, los fantasmas no siempre están en los laboratorios. Los responsables de JAMA recuerdan que el problema puede estar dentro, en el comité de científicos a los que las revistas encargan la revisión de un trabajo científico. Este sistema, llamado ‘revisión por pares’, es el baluarte de las publicaciones científicas, su método para asegurar que lo que publican es bueno. Pero no ofrece todas las garantías. Un ejemplo : la revista científica New England Journal of Medicine denunció que uno de los encargados en la revisión por pares mandó un manuscrito confidencial sobre el riesgo de mortalidad de un antidiabético a sus fabricantes.

Quizá al científico en cuestión se le olvidó dar parte del conflicto de intereses que le suponía tal revisión. Y situaciones como ésas se puedan dar muchas.

Richard Smith, editor de la revista British Medical Journal, ya exigía en 2004 una reflexión sobre el asunto en otro editorial. En su opinión, hay cierta tendencia a simplificar y ver a la industria farmacéutica como los malos de la película, mientras médicos y científicos son víctimas inocentes. “Los médicos tendrán que usar los productos que la industria farmacéutica fabrica y es razonable que la industria pueda promocionarlos; pero, sin duda, los médicos también deberían contar con fuentes de información independientes y ¿cómo es posible que se haya llegado a un punto en el que muchos médicos no asisten a una reunión educativa a menos que esté acompañada de comida gratis y una bolsa de chucherías? Algo va mal, y las publicaciones médicas forman parte de lo que va mal”.

Una noticia positiva sobre un fármaco es mucho más efectiva que varias páginas de publicidad sobre el mismo. Las farmacéuticas lo saben y por eso están mucho más interesadas en publicar ensayos clínicos favorables. Aquí está el problema al que hacía referencia Smith y que, cuatro años después, trata de atajar JAMA. Para ello, proponen 11 medidas. Entre ellas, piden que las revistas creen un registro internacional donde figuren todos los ensayos clínicos, antes de seleccionar a los pacientes. Asimismo, consideran necesario que todas las revistas publiquen y analicen las relaciones de los autores con las compañías que financien sus ensayos. Si el científico miente, la revista deberá remitir tal conducta a la autoridad académica pertinente para que decidan qué hacer con él. Parecida suerte correrá el revisor que viole la confidencialidad : se le prohibirá revisar y publicar artículos. En definitiva, en JAMA quieren tener una “distancia saludable con la industria”. Y eso incluye no aceptar regalos y mantenerse al margen de influencias financieras.

Miguel López

Fuente original

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23/07/2008 GMT 2

$ida: ¿mito o timo?

escuela_de_salud @ 20:39
Los científicos no persiguen la verdad
es ésta quien los persigue a ellos.
Karl Schlechta

Me he permitido agrupar algunas opiniones de eminentes científicos que han estudiado el tema. Incluyo las direcciones de Internet para poder leer íntegramente los documentos a los que se hace referencia, aunque reproduzco unos extractos con las ideas más importantes de cada tema.

Recomiendo hacer una lectura general sin pinchar en ninguna referencia, y después de haber sacado una conclusión, leer detenidamente y por completo los documentos que se consideren oportunos.

He agrupado las opiniones en las secciones siguientes:

1- Descubrimiento del virus VIH.
2- Posibles causas de la enfermedad diferentes a la infección por transmisión.
3- Análisis de los diferentes tests para diagnosticar el $ida.
4- La teórica epidemia de $ida en Africa
5- Una carta del presidente de Sudáfrica dirigida a otros mandatarios.
6- El tratamiento con AZT y sus efectos secundarios.
7- Una recompensa de 100.000 dólares ofrecida a quien demuestre la existencia del VIH.
8- Una carta de una española afectada al presidente del gobierno.
9- Un vídeo sobre el tema que ganó algunos premios.

DESCUBRIMIENTO DEL VIRUS VIH

Reproduzco a continuación unos párrafos de una entrevista hecha al Doctor Stefan Lanka: Después de enumerar los requisitos exigidos para poder afirmar que un nuevo virus ha sido aislado, dice que no se ha cumplido con absolutamente ninguna de las exigencias.

Del estudio atento de todas las condiciones descritas en los artículos que publicaron en las revistas científicas, se deduce claramente que sólo aislaron proteínas celulares, la mayoría citoesqueletales, obtenidas en unos cultivos de células humanas anormales sometidas a unas condiciones también anormales.

 Leer la entrevista completa
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Para centrar el problema de una manera científica, es conveniente leerse íntegramente la entrevista hecha por Christine Jonson, periodista independiente y coordinadora de información científica, a la Doctora Eleni Papadopulos, biofísica del Royal Perth Hospital, Universidad de Australia.

En esta entrevista se describe con todo detalle la manipulación del descubrimiento del VIH. Veamos unos fragmentos:

CJ: ¿Es el VIH la causa del SIDA?
EPE: No existe prueba alguna de que el VIH cause el SIDA.

CJ: ¿Por qué no?
EPE: Por muchas razones, pero la más importante es porque no existe prueba alguna de que el VIH exista.

CJ: Es realmente una afirmación increíble.
EPE: Parece increíble. No obstante, a esto conduce nuestra investigación.

CJ: ¿No aislaron Montagnier y Gallo el VIH a principios de los años ochenta?
EPE: No. En los artículos publicados en la revista Science por estos dos grupos de investigación, no hay pruebas del aislamiento de un retrovirus en pacientes con SIDA.

CJ: Ellos aseguran que lo aislaron.
EPE: Nuestra interpretación de los datos difiere

Leer toda la entrevista
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El inventor de la técnica PCR, el doctor Kary Mullis, premio Nobel de química en 1993 ha escrito el prefacio del libro titulado: "Inventing the AIDS virus", obra del Dr. Peter H. Duesberg. Este documento se puede leer en la dirección situada al final de este párrafo. Me permito copiar un fragmento:

No hemos podido encontrar ninguna buena razón por la cual la mayoría de la gente sobre la tierra cree que el SIDA es una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Simplemente no hay evidencia científica alguna que demuestre que eso es cierto. Tampoco hemos sido capaces de descubrir por qué los médicos recetan una droga tóxica llamada AZT (Zidovudina-Retrovir) a personas que no tienen otro mal que la presencia de anticuerpos al VIH en su cuerpo. De hecho, no podemos entender por qué ningún ser humano debería tomar esa droga cualquiera que fuese la razón que se adujese. Ni Duesberg ni yo podemos entender cómo ha surgido esta locura, y habiendo vivido ambos en Berkeley hemos visto algunas cosas muy extrañas. Sabemos que errar es humano, pero la hipótesis VIH/SIDA es un error diabólico. Digo esto bastante alto como advertencia. Duesberg lo ha estado diciendo durante mucho tiempo.
Leer el documento
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POSIBLES CAUSAS DE LA ENFERMEDAD DIFERENTES A LA INFECCIÓN POR TRANSMISIÓN.

En la dirección siguiente el propio Dr. Peter H. Duesberg concede una extensa entrevista donde señala a algunas drogas como la causa más probable del sida. Reproduzco unos fragmentos:

¿Qué está debilitando el sistema inmunológico de la gente con SIDA?
Bien, claramente no puede ser el VIH. Va a ser algo distinto. Hay demasiado poco VIH, incluso en personas muriendo de SIDA, para explicar la pérdida de todas esas células. La verdad es que el stablishment del SIDA me da crédito en esta cuestión. Sin embargo, siempre está el "resolverlo ahora". Tengo una hipótesis alternativa: en todos los americanos y europeos con SIDA que no tienen problemas clínicos congénitos, como los hemofílicos, o problemas clínicos adquiridos, como la gente que está enferma y necesita transfusiones, son las drogas y fármacos de una u otra forma, los causantes.

Prácticamente todos los heterosexuales con SIDA son consumidores a largo plazo de cocaína o heroína. Y las drogas de consumo oral, que incluye en algún grado a la cocaína, pero principalmente las que usan los homosexuales como afrodisíacos, o para facilitar las relaciones anales, los nitritos inhalados, y las drogas de síntesis que están utilizando.

Entrevista completa

Recopilación de los estudios, méritos y premios que acreditan la talla científica del Dr. Duesberg que en 1985 fue candidato al Premio Nobel.
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Walter Gilbert es doctor en matemáticas por la Universidad de Cambridge, fue decano de Física teórica en ese centro docente y más tarde enseñó biología molecular en la Universidad de Harvard. En 1980, su contribución a la determinación de las secuencias de base de los ácidos nucleicos le valió el premio Nobel de Química de 1980, que compartió con su compatriota Paul Berg y el británico Frederick Sanger.

Gilbert y Sanger fueron premiados por su trabajo pionero en la determinación de la secuencia de nucleótidos de los ácidos nucleicos. Walter Gilbert también propuso por primera vez la hipótesis del mundo ARN para el origen de la vida. Es cofundador de la empresa de biotecnología Biogen y fue el primer presidente del consejo de dirección.

Walter Gilbert afirma lo siguiente:· '"Duesberg está absolutamente en lo cierto al decir que el SIDA no está provocado por el virus del SIDA. No hay modelo animal para el SIDA, y sin modelo animal, uno no puede establecer los postulados de Koch (para probar el papel de algo que se sospecha que es patógeno). · "La comunidad en su conjunto no escucha pacientemente a los críticos que adoptan puntos de vista alternativos. Aunque la gran lección de la historia es que el conocimiento se desarrolla a través del conflicto entre puntos de vista".
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De lectura muy científica pero jugosa es el artículo del Dr. Ryke Geerd Hamer S.I.D.A.: Cómo puede matar el diagnóstico de SIDA

Fragmento del artículo: En 1987, cuando la campaña de pánico del S.I.D.A., perfectamente orquestada, se hallaba en pleno apogeo, yo escribía en el libro Fundamentos de una Nueva Medicina que el S.I.D.A. era la mayor estafa del siglo. Y lo hacía por varias razones... siendo la más importante de ellas el descubrimiento de la Ley de Hierro del Cáncer, es decir, la correlación sistemática entre enfermedad física y causa psico-cerebral. El principal argumento contra las teorías que afirman que el S.I.D.A. es una enfermedad autónoma se basa en el sistema ontogenético de los tumores y el sistema ontogenético de los microbios (hongos, bacterias o virus) que se deduce de ello.

Tal como han demostrado mis investigaciones empíricas, llevadas actualmente sobre más de once mil pacientes, es absolutamente inconcebible que un virus pernicioso, cuyo objetivo es, por así decir, la destrucción de las defensas del organismo, pueda actuar independientemente de los procesos psíquicos y cerebrales, casi "in vitro".
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En la siguiente entrevista el doctor Kremer habla de otras posibles causas de las enfermedades etiquetadas como $ida.

¿Cuáles fueron sus inicios en la investigación del SIDA?
Todo empezó en Junio de 1983, antes de que nadie hablase del VIH, cuando el Ministerio de Salud alemán me informó de que la vacuna francesa contra la hepatitis B estaba infectada por el virus del SIDA y me exigió que, en su lugar, utilizara la norteamericana. En Septiembre de 1984 otra orden ministerial me emplazó a enviar a Berlín los sueros sanguíneos de los pacientes que habían recibido esta vacuna en 1982. Los sueros iban numerados. Mandamos en total 52 muestras y 18 fueron diagnosticadas como contaminadas. Lo que los del Ministerio no sabían es que 8 de esos sueros supuestamente infectados pertenecían a mis colaboradores y a mí mismo.

Ante dicho resultado, me dirigí a Berlín para comprobar personalmente el mecanismo del test utilizado. El 15 de Septiembre de 1984 el doctor Gallo lo había enviado a Berlín y una semana después esos sueros fueron los primeros que se analizaron en la República Federal.

¿Y qué conclusiones sacó de todo ello?
Primero, y lógicamente, que el test no era en absoluto fiable. Y esto ha sido continuamente así, a pesar de todas las modificaciones, reajustes, cambios de criterio, etc., que se han realizado para evitar las enormes diferencias en los resultados y esconder las contradicciones que aparecían entre un tipo de test y otro, entre una marca u otra del mismo test e, incluso, con el mismo test de la misma marca.

En segundo lugar, observé que todos los pacientes que habían dado positivo procedían de las mismas ciudades: Berlín, Francfort, Bremen, Hannover y Hamburgo. Ahora, con más perspectiva, puedo señalar que de estas ciudades, precisamente las zonas donde hay más consumo de heroína y cocaína así como mayor número de enfermos de hepatitis, siguen proviniendo el 60 por ciento de todos los casos de seropositividad alemanes. Además, observé que el 70 por ciento de los afectados eran homosexuales y que había otro 20 por ciento de drogadictos.

¿Qué papel tienen los medicamentos al uso en los orígenes del SIDA?
Decisivo, hasta el punto de que puede afirmarse que el SIDA es resultado de la quimioterapia farmacéutica. En particular, a principios de la década de los setenta, en Estados Unidos -y luego en Europa- se introduce un medicamento compuesto por dos sustancias, la sulfonamida y el trimetroprim, que se vende comercialmente como Bactrim en unos países y como Septrim en otros. Este fármaco tuvo éxito en un principio porque no se limitaba a detener las bacterias, sino que las destruía. En Occidente, el grupo de población que más frecuentemente tomaba ese medicamento eran los homosexuales debido a las frecuentes neumonías e infecciones que padecían en las vías urinarias.

Entrevista completa
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ANÁLISIS DE LOS DIFERENTES TEST PARA DIAGNOSTICAR EL $IDA.

Extractos de la conferencia que el doctor Roberto Giraldo dio en el Aula Máxima de la Universidad de Antioquia en el marco del II Congreso Nacional de Estudiantes de Bacteriología. Este doctor también ha publicado un libro con el título "Sida y agentes estresantes"

Las pruebas usadas con mayor frecuencia para diagnosticar la "infección VIH" son la prueba de ELISA o "prueba rastreadora", el Western blot o "prueba confirmatoria" y el PCR o "carga viral". En EU las pruebas de ELISA y de Western blot, cuando se realizan juntas, constituyen lo que se conoce como "Prueba del SIDA". Estas dos pruebas supuestamente detectan anticuerpos anti VIH.

La "carga viral" o prueba del PCR es una prueba genética por medio de la cual se hacen copias de fragmentos pequeños de ácidos nucleicos que, según se sostiene, pertenecen exclusivamente al VIH. Estas son las mismas pruebas que se usan para chequear el VIH en mujeres embarazadas, recién nacidos, niños, y en todas las demás personas. El problema con estas pruebas es que un resultado positivo en ellas no garantiza que la persona esté realmente infectada con el VIH.

En la actualidad un resultado positivo en la denominada "Prueba del SIDA" (ELISA y Western blot) es sinónimo de "infección VIH" y es interpretado como un riesgo para desarrollar el SIDA. Sin embargo, estas pruebas para anticuerpos contra el VIH no están estandarizadas ni son reproducibles. Ellas no indican "infección VIH", ni indican lo mismo en todas las personas. Son interpretadas en forma diferente por los laboratorios y países. En EU son interpretadas de manera distinta a Rusia, Canadá, Australia, Africa, Europa y Sur América. Esto indica, por ejemplo, que una persona que es positiva en Africa puede ser negativa al ser analizada en Australia, o que una persona que es negativa en Canadá se torna positiva al ser analizada en Africa. Otro problema es que una misma muestra de sangre puede dar 19 resultados diferentes en el Western blot, al ser analizada por 19 laboratorios diferentes.

Leer la conferencia completa
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LA TEÓRICA EPIDEMIA DE SIDA EN AFRICA

En la asociación de medicinas complementarias hay un articulo titulado "¿Cómo se inventa la epidemia de sida en el tercer mundo?" del que voy a reproducir unos extractos con la expresa recomendación de que lo lean íntegramente.

Pinchar en Artículos gratuítos y luego Artículos de Medicina, SIDA, Contaminación Radiactiva, etc ...

Pero, realmente ¿Hay una epidemia de sida en África?
No, simplemente se están renombrando como sida las enfermedades de la pobreza, y se ocultan y manipulan datos epidemiológicos que cuestionan la hipótesis oficial.

Los criterios para diagnosticar sida en el tercer mundo admiten que no se incluya ningún test. Se basan sólo en datos de observación clínica. Estos criterios están recogidos como la "definición de Bangui"; son respaldados por la OMS y están publicados en una de sus revistas.

Juzgad esta definición vosotros mismos: Definición de caso clínico Bangui .WHO (OMS) Weekly Epidemiological Record nº 10, 7 marzo 1986, página 71.

Criterios de diagnóstico de sida sin tests:

a: 2 signos mayores + 1 signo menor, 2 para los niños.
b: 1 signo patognomónico .

Signos mayores
pérdida de peso, 10%
crecimiento anormal
diarrea 1 mes
fiebre 1 mes

Signos menores
tos persistente, 1 mes
dermatitis pruriginosa generalizada
herpes zóster recurrente
candidiasis orofaríngea
herpes simplex crónico
ganglios, linfoadenopatías generalizadas,
infecciones repetidas,
otitis, faringitis, infección materna LAV/HTLV-III

Signos patognomónicos (Suficientes para diagnosticar el sida).

Sarcoma de Kaposi generalizado; Meningitis criptocócica.

En la práctica, esto quiere decir que las estadísticas están construidas sin tests en la mayoría de los casos, lo que está probado.

¿Cómo se te diagnosticará de sida en África si eres negro?
Veamos algunos ejemplos:
- Si tienes diarrea, adelgazamiento y tos se te clasifica como enfermo de sida sin test.
- Si tienes diarrea, fiebre y tos, también tienes sida por definición.
- Si tienes adelgazamiento, fiebre y tos, eres un enfermo de sida. Etc.

Todo vale para hinchar la supuesta epidemia. Diagnosticar sida según estos síntomas clínicos es algo impresentable científicamente.
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UNA CARTA DEL PRESIDENTE DE SUDÁFRICA DIRIGIDA A LOS OTROS MANDATARIOS DEL MUNDO.

En la revista Discovery Salud hay un articulo titulado "¿Comienza por fin el debate sobre el sida?" donde hay una cronología de los acontecimientos ocurridos en Africa respecto al tema del Sida. A continuación reproduzco unos extractos de una carta que Thabo Mbeki presidente de Sudáfrica escribe a los principales mandatarios del mundo.

Me preocupan profundamente algunos aspectos de esta campaña orquestada. Se sugiere, por ejemplo, que hay algunos científicos que "son peligrosos y están desacreditados", y con los que nadie, incluido nosotros, debería comunicarse o interactuar. ¡En épocas anteriores de la historia humana, serían herejes a los que habría que quemar en la hoguera!

No hace mucho, en nuestro propio país, las personas eran asesinadas, torturadas y encarceladas, y prohibida su mención tanto en privado como en público, porque la autoridad establecida creía que sus puntos de vista eran peligrosos y estaban desacreditados. Ahora se nos pide que hagamos exactamente lo mismo que hizo la tiranía racista del apartheid porque existe una visión científica que es apoyada por la mayoría, y contra la que está prohibido disentir. Sin embargo, ¡entre los científicos a los que se supone que hemos de poner en cuarentena científica incluyen premios Nobel, miembros de la Academia de Ciencias, y Profesores Eméritos de varias disciplinas de medicina!

Puede no estar lejos el día en que de nuevo veamos quemar libros e inmolar en el fuego a sus autores por aquellos que creen que tienen el deber de efectuar una cruzada sagrada contra los infieles.
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EL TRATAMIENTO CON AZT Y SUS EFECTOS SECUNDARIOS.

La asociación MONARCAS de Méjico pretende informar a las personas que han sido etiquetadas como seropositivas, sobre las diversas alternativas de tratamiento que tanto en el extranjero, como dentro del país se encuentren disponibles para que libremente los pacientes tomen una decisión sobre el tipo de tratamiento que desean seguir ya que cuentan con información que confirma que si se aplican tratamientos des-estresantes, desintoxicantes y a base de una intensa nutrición los pacientes responden positivamente.

En esta dirección analizan el AZT, su creación y sus efectos secundarios. Reproduzco unos párrafos.

El AZT no fue creado para el tratamiento del sida y no es un antiviral. El AZT es un compuesto químico que se invento en 1964 como una QUIMIOTERAPIA PARA EL CANCER. Antes de la aparición del sida, el AZT nunca había sido administrado en humanos, solamente en ratones pero debido a su alta toxicidad se abandono la idea de aplicarse en seres humanos.

La quimioterapia funciona matando todas las células en vías de desarrollo en el organismo. Muchos pacientes de cáncer no sobreviven a la quimioterapia debido a sus efectos tan destructivos en el sistema inmunitario y en los intestinos. Debido al daño que ocasiona, la quimioterapia nunca se usa como prevención del cáncer y solamente se administra por periodos de tiempo muy limitados.
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A continuación un extracto de la página donde Alexander Russell ofrece una recompensa de 100.000 dólares a quien aporte las fotos que demuestren la existencia del VIH:

Es necesario acordarse de un punto esencial: nunca, absolutamente nunca, se ha podido aislar la menor partícula de VIH infecciosos en el esperma. Decir que las relaciones sexuales por vía anal pueden transmitir el VIH es una afirmación que no se basa en ninguna base científica y constituye un absurdo revelador de homofobia. El SIDA no es una enfermedad de transmisión sexual.

Los mismos que habían enunciado las normas que deben seguirse imperativamente para demostrar la existencia de un retrovirus, violan alegremente estas normas cuando se trata del VIH. Nadie ha obtenido partículas de VIH puras y no portadoras de contaminantes. Nadie fue capaz de obtener una secuencia completa de ARN (o de su transcripción en ADN) del VIH.
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Reproduzco un fragmento de una carta dirigida al presidente del gobierno y demás responsables de la política sanitaria española.

Estimados señores:
Es mi deseo dirigirme a ustedes para denunciar una situación que se viene dando a lo largo de muchos años directamente relacionada con esa "plaga" que llaman sida.

Soy ciudadana española, tengo 43 años y se me considera seropositiva desde hace 23 años. Me diagnosticaron a raíz de un control rutinario por lo que nunca he estado enferma, ni siquiera en el momento del diagnóstico. Este fue el motivo inicial por el que tomé la decisión de no medicarme, aún cuando ya desde el primer momento los médicos me condenaron a muerte, en mi caso, tanto si me medicaba como si no.

Pero han pasado más de 20 años y continúo en perfecto estado de salud, nunca he estado enferma y nunca he tomado ningún tipo de medicación oficial para el sida. Lamentablemente este hecho no ha impedido que en numerosas ocasiones se me condenase a muerte por mi insistencia a no querer envenenarme con los fármacos que el gobierno español viene promoviendo desde el principio de esta "supuesta plaga", motivo por el cual hace ya mucho opté por prescindir del sistema sanitario oficial.

Mi decisión personal y las positivas consecuencias que se fueron derivando de ella a lo largo del tiempo, me impulsaron finalmente a buscar información que justificase que sólo yo y no el resto de personas diagnosticadas del mundo, hubiese sido elegida "por designio divino" para ir sobreviviendo a lo largo de todos estos años. Fue así como empecé a descubrir que no solamente no era la única superviviente sana y sin medicación, sino que existían miles de personas que como yo habían sobrevivido por puro instinto en muchos casos, en otros apoyadas por médicos que han demostrado sabiduría en sus decisiones y por supuesto, en todos los casos a base de mantenerse al margen de la medicina oficial.
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En esta Web se han inscrito más de 2.500 profesionales de todo el mundo para demostrar su disconformidad con las teorías oficiales del VIH=SIDA. En la lista se hallan inscritos varios premios Nobel y otros tantos nominados.

Un vídeo de dos horas en español donde se entrevista a muchos de los científicos que se citan arriba.

 Y por último aquí se puede ver un vídeo documental de Gary Null titulado "Deconstructing the myth of AIDS" con una duración de más de dos horas, aunque desgraciadamente sólo está disponible en ingles. Este vídeo ganó el premio de audiencia al mejor documental en el festival internacional de cine independiente tanto en Nueva York como en Los Angeles.

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21/07/2008 GMT 2

El mercurio: un veneno muy potente

escuela_de_salud @ 21:53

Todos los profesionales conocen la alta toxicidad del mercurio, pero eso no ha impedido que se siga colocando este veneno en la boca de las personas. Aunque los empastes de amalgama son la primera causa de intoxicación por mercurio de los seres humanos, también hay que tener en cuenta el mercurio ingerido por personas que se alimentan con mucho pescado. Cada año se tiran al mar miles de toneladas de mercurio que acaban integrándose en la grasa de los peces; como el mercurio se va sumando, los peces grandes que se comen a los pequeños atesoran grandes dosis de mercurio.

Las amalgamas van soltando mercurio de diferentes maneras: Por el calor de las comidas, por el rozamiento, por la corrosión natural, al ser atacado por alimentos ácidos, al cepillar los dientes, al masticar. Al mascar chicle se multiplica por quince la concentración de vapor de mercurio. El flúor de las pastas de dientes también aumenta el desprendimiento del mercurio de los empastes. Aparte de eso, en las personas que tienen otra clase de metales en la boca como fundas, piezas de oro, puentes, etc., su boca reacciona como una batería, produciendo corrientes eléctricas que agravan la situación.

El mercurio se reparte por todo el cuerpo dañando al cerebro, sistema nervioso, riñones, etc. Las personas intoxicadas por mercurio tienen una lista muy grande de síntomas y dolores que fácilmente se diagnostica como trastornos psicológicos en vez de intoxicación.

Otro problema que produce el mercurio es hundir las defensas del organismo y destruir la flora intestinal, situación que es aprovechada por los hongos cándida para proliferar sin que nadie se lo impida. Estos hongos también pueden producir trastornos psicológicos, de esa forma llueve sobre mojado, entrando en una espiral de sufrimiento y desesperación.

Después de más de cien años que en el mundo se sabe de la toxicidad del mercurio, por fin hay una sentencia reciente de la Food and Drug Administration del pasado junio del 2008 que dice: “Dental amalgams contain mercury, which may have neurotoxic effects”.

Aquí hay una demanda judicial de varias asociaciones españolas. Demandan en los tribunales al ministerio de sanidad y consumo por los efectos nocivos del mercurio de las amalgamas dentales y también de las vacunas.

Noruega ha prohibido totalmente el uso de mercurio desde el uno de enero del 2008

Degeneracion neuronal por mercurio

En este vídeo se puede ver cómo afecta el mercurio a las neuronas

Mercurio, Nuestra salud en peligro

Otro video donde se hace un resumen general de las fuentes de mercurio y los problemas que causa. Recomiendo leer este documento sobre los peligros del mercurio y los empastes de amalgamas. En 44 páginas hay una descripción minuciosa de todos los problemas que produce este peligroso veneno en todas sus variantes. También describe detalladamente todas las enfermedades graves que proliferan a partir de una intoxicación de mercurio.

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14/07/2008 GMT 2

La verdadera educación

escuela_de_salud @ 21:07

La verdadera educación comienza por el educador, que debe conocerse a sí mismo y estar libre de patrones de pensamiento ya establecidos; porque según sea él, así será su enseñanza. Si él no ha recibido una educación correcta, ¿qué puede enseñar, salvo el conocimiento mecánico en el que se le ha educado? El problema, por lo tanto, no es el niño, sino los padres y el maestro. El problema principal es educar al educador.

Si nosotros, que somos los educadores, no nos comprendemos a nosotros mismos, si no comprendemos nuestras relaciones con el niño, sino que únicamente le atestamos de información y le preparamos para aprobar exámenes, ¿cómo podremos crear una clase de educación nueva? El alumno va a la escuela a recibir orientación y ayuda, pero si el guía, el tutor, está confuso y dominado por teorías, si es estrecho de miras y nacionalista, entonces, naturalmente, su alumno será lo que es el maestro; y la educación se convierte así en fuente de aún mayor confusión y lucha.

Si vemos la verdad de esto, nos daremos cuenta de lo importante que es empezar por educarnos a nosotros mismos debidamente. Ocuparnos de nuestra propia reeducación es mucho más necesario que preocuparnos por el futuro bienestar y la seguridad del niño.

 Educar al educador -o sea, ayudar al educador a que se comprenda a sí mismo- es una de las empresas más difíciles, puesto que la mayoría estamos ya cristalizados dentro de un sistema de pensamiento o dentro de un molde de acción; nos hemos adherido ya a una ideología, a una religión, o a una norma determinada de conducta. Por eso enseñamos al niño qué pensar y no cómo pensar.

Además, los padres y los maestros están en su mayoría ocupados con sus propios conflictos y penas. Ricos o pobres, la mayor parte de los padres viven absortos en sus propias ansiedades y aflicciones; no están seriamente interesados en el actual deterioro moral y social, sino que sólo desean que sus hijos logren la debida preparación para abrirse camino en el mundo. Se angustian por el futuro de sus hijos, y aspiran a darles una educación que les permita acceder a un puesto de trabajo estable, o a un matrimonio ventajoso.

Contrariamente a la creencia general, la mayoría de los padres no aman a sus hijos, por mucho que hablen de su amor hacia ellos. Si los amaran de verdad, no darían tanta importancia a la familia y a la nación en oposición a la totalidad del mundo, pues ese énfasis es causa de divisiones raciales y sociales cuyas consecuencias son la guerra y el hambre. Es realmente extraordinario que las personas se instruyan rigurosamente para ser abogados o médicos y que, a la vez, puedan convertirse en padres sin haber recibido instrucción alguna que les prepare para esta tarea de tan suma importancia.

Con frecuencia, la familia, con sus tendencias segregacionistas, estimula el proceso general de aislamiento, convirtiéndose así en un factor destructivo de la sociedad. Sólo cuando hay amor y comprensión, los muros del aislamiento se derrumban, y entonces la familia deja de ser un círculo cerrado, no es ya ni una prisión ni un refugio, y los padres están en comunión, no solamente con sus hijos, sino también con el resto de sus semejantes. Absortos en sus propios problemas, muchos padres transfieren a los maestros la responsabilidad del bienestar de sus hijos, y en ese caso es importante que el educador se ocupe también de educar a los padres.

El educador debe hablar con ellos y explicarles que el estado de confusión del mundo es reflejo de su propia confusión individual. Debe señalar que el progreso científico por sí solo no puede provocar cambio radical alguno en los valores existentes; que el adiestramiento técnico, que es a lo que hoy se llama educación, no le ha dado al ser humano libertad ni le ha hecho más feliz, y que condicionar al alumno a que acepte el estado actual de la sociedad no contribuye a desarrollar su inteligencia. Debe explicar a los padres lo que está tratando de hacer en beneficio de su hijo, y cómo lo está haciendo. Es importante que despierte la confianza de los padres: no, obviamente, adoptando la actitud de un especialista que trabaja con profanos ignorantes, sino hablando con ellos del temperamento del niño, de sus dificultades, aptitudes y demás aspectos.

Si el maestro tiene verdadero interés por el niño como individuo, los padres confiarán en él. En este proceso, el maestro educa a los padres y se educa a sí mismo, aprendiendo de ellos a su vez. La verdadera educación es una tarea compartida, que exige paciencia, consideración y afecto. En una comunidad inteligente, los maestros, guiados por esa inteligencia, podrían resolver este problema de cómo educar a los niños, y deberían efectuar, en colaboración con padres reflexivos, experimentos de este tipo a pequeña escala.

¿Se preguntan los padres alguna vez por qué tienen hijos? ¿Es acaso para mantener sus propiedades o perpetuar su nombre? ¿Quieren tener hijos meramente para su propio deleite, para satisfacer sus necesidades emocionales? Si es así, los hijos se convierten en meras proyecciones de los deseos y temores de sus padres.

¿Pueden los padres decir que aman a sus hijos cuando, al educarlos erróneamente, fomentan la envidia, la enemistad y la ambición? ¿Es acaso el amor lo que fomenta los antagonismos nacionales y raciales, que conducen a la guerra, a la destrucción y a la infelicidad, y lo que enfrenta a los seres humanos entre sí en nombre de la religión y de las ideologías?

Muchos padres alientan a sus hijos a seguir el camino del conflicto y del sufrimiento, no sólo por permitir que se les someta a una clase de educación errónea, sino también con el ejemplo de su propio modo de conducirse en la vida; y luego, cuando los hijos se hacen mayores y sufren, los padres rezan por ellos o intentan justificar su comportamiento. El sufrimiento de los padres por sus hijos es una forma de posesiva lástima de sí mismos que sólo existe cuando no hay amor.

Si los padres aman a sus hijos, no serán nacionalistas ni se identificarán con ningún país, pues el culto al Estado provoca la guerra, que mata o mutila a sus hijos. Si los padres aman a sus hijos, descubrirán cuál es la relación correcta del ser humano con la propiedad, puesto que el instinto de posesión le ha dado a la propiedad una enorme y falsa significación que está destruyendo al mundo. Si los padres aman a sus hijos, no pertenecerán a ninguna religión organizada, porque el dogma y las creencias dividen a las personas en grupos opuestos, creando así antagonismos entre los seres humanos. Si los padres aman a sus hijos, acabarán con la envidia y con las luchas y comenzarán a cambiar de un modo radical la estructura de nuestra sociedad. Mientras queramos que nuestros hijos sean personas con poder, que tengan los más prestigiosos y mejor remunerados puestos de trabajo, que alcancen un imparable éxito en la vida, no habrá amor en nuestros corazones, pues el culto al éxito fomenta el conflicto y la miseria. Amar a los hijos significa estar en completa comunión con ellos, tratar de que reciban la clase de educación que les ayude a ser sensibles, inteligentes e íntegros.

Lo primero que un profesor debe preguntarse cuando decide que quiere dedicarse a la enseñanza es qué entiende él exactamente por enseñar. ¿Va a impartir las asignaturas habituales de la manera acostumbrada? ¿Quiere programar al alumno para que se convierta en una pieza de la maquinaria social, o quiere ayudarle a convertirse en un ser humano integrado, creativo, una amenaza para los falsos valores? Y si el educador ha de ayudar al alumno a examinar y comprender los valores y las influencias que lo rodean, y de las cuales forma parte, ¿no debe el maestro comprenderlos también? Si uno es ciego, ¿podrá ayudar a los demás a cruzar a la otra orilla?

Indudablemente, el maestro es el primero que debe empezar a ver las cosas como son. Debe estar constantemente alerta, intensamente alerta a sus propios pensamientos y sentimientos, debe darse cuenta de la manera en que él mismo está condicionado, de sus acciones y reacciones, porque de esta actitud alerta nace la inteligencia y, con ella, una transformación radical de su relación con las personas y con las cosas.

La inteligencia no tiene nada que ver con aprobar exámenes. La inteligencia es la percepción espontánea que hace al ser humano fuerte y libre. Para despertar la inteligencia de un niño, debemos comprender por nosotros mismos qué es la inteligencia; porque ¿cómo vamos a pedirle a un niño que sea inteligente si gran parte de nuestras actitudes no demuestran inteligencia alguna? El problema no consiste solamente en las dificultades del alumno, sino también en las nuestras: los temores acumulados, la infelicidad y las frustraciones, de los que no estamos libres. Para ayudar al niño a que sea inteligente, tenemos que demoler en nuestro interior los obstáculos que nos hacen torpes e irreflexivos.

¿Cómo podemos enseñarles a los niños a que no busquen seguridad personal si es eso lo que nosotros hacemos? ¿Qué esperanza puede tener el niño si nosotros, los padres y los maestros, no somos enteramente vulnerables a la vida sino que levantamos muros de protección a nuestro alrededor? Para descubrir el verdadero significado de esta lucha por la seguridad, que causa tal caos en el mundo, debemos empezar a despertar nuestra propia inteligencia, dándonos cuenta de nuestros propios procesos psicológicos; debemos empezar a cuestionar todos los valores que ahora nos aprisionan.

No deberíamos continuar ajustándonos irreflexivamente a los patrones en los que da la casualidad de que hemos sido educados. ¿Cómo puede haber armonía en el individuo, y por lo tanto en la sociedad, si no nos comprendemos a nosotros mismos? A menos que el educador se comprenda a sí mismo, a menos que vea sus propias reacciones condicionadas y comience a liberarse de los valores imperantes, ¿cómo es posible que despierte la inteligencia del niño? Y si no puede despertar la inteligencia del niño, ¿cuál es su función entonces? Sólo si comprendemos los mecanismos y el proceso de nuestro propio pensar y sentir podremos ayudar al niño a ser un individuo libre; y si para el educador ésta es una cuestión vital, no sólo prestará intensa atención al niño, sino también a sí mismo.

Muy pocos observamos nuestros pensamientos y sentimientos. Cuando lo que vemos nos resulta a todas luces detestable, en vez de indagar su pleno significado nos limitamos a intentar refrenarlo, o lo rechazamos. No nos damos cuenta exacta de nosotros mismos; nuestros pensamientos y sentimientos son estereotipados, automáticos. Adquirimos conocimientos sobre algunas materias, reunimos algo de información, y después tratamos de transferir todo eso a los niños.

Pero si nuestro interés es auténtico, vital, no nos contentaremos con averiguar qué experimentos educativos se están llevando a cabo en las diferentes partes del mundo, sino que procuraremos ser muy claros respecto a cómo abordamos nosotros mismos toda esta cuestión: nos preguntaremos por qué y con qué propósito nos educamos y educamos a nuestros hijos; investigaremos la significación de la existencia, las relaciones del individuo con la sociedad, etcétera. Indiscutiblemente, los educadores deben darse cuenta de estos problemas y tratar de ayudar al niño a descubrir la verdad acerca de ellos, sin proyectar en él sus propias peculiaridades y hábitos de pensamiento. El mero hecho de seguir un sistema, ya sea político o educativo, no resolverá jamás nuestros cuantiosos problemas sociales; y es mucho más importante entender nuestra manera de hacer frente a un problema que entender el problema en sí.

Para que los niños estén libres de temor -ya sea del temor a sus padres, a su entorno o a Dios-, el propio educador no debe tener temor. Pero eso es lo difícil: encontrar maestros que no sean víctimas de alguna clase de miedo. El miedo coarta el pensamiento y limita la iniciativa; y un maestro que sea presa del miedo no podrá de ninguna manera transmitir la profunda significación de estar libre de todo temor. Como la bondad, el temor es contagioso, y si el educador vive secretamente atemorizado, traspasará ese temor a sus alumnos, aun cuando dicha contaminación quizá no sea visible de inmediato.

Supongamos, por ejemplo, que un maestro teme a la opinión pública y, aunque ve lo absurdo de su miedo, no puede trascenderlo. ¿Qué ha de hacer? Al menos, puede reconocerlo ante sí mismo, y puede ayudar a sus alumnos a comprender el miedo explicándoles su reacción psicológica y hablando francamente con ellos sobre el particular. Esta manera franca y sincera de enfocar el asunto estimulará a los alumnos a ser igualmente francos y sinceros consigo mismos y con el maestro.

Para darle libertad al niño, el propio maestro debe comprender las implicaciones y el pleno significado de la libertad. El ejemplo y la coerción, cualquiera que sea la forma que adopten, jamás ayudarán a crear un clima de libertad; y sólo en libertad puede el alumno descubrirse a sí mismo y tener una percepción esencial y directa. El niño está influido por la gente y las cosas que lo rodean, y el verdadero educador debe ayudarle a descubrir esas influencias y su auténtico valor. Los valores verdaderos no se descubren acatando la autoridad de la sociedad ni de la tradición; sólo la reflexión individual puede revelarlos.

Si uno comprende todo esto a fondo, alentará al alumno desde el principio a que tenga una percepción inteligente de los valores sociales e individuales vigentes en la actualidad: le alentará a que busque, no una serie determinada de valores, sino el verdadero valor de todas las cosas; le ayudará a no tener miedo, es decir, a liberarse de toda dominación, ya sea por parte del maestro, de la familia o de la sociedad, de manera que pueda florecer como individuo en amor y bondad; y, al orientar así al alumno hacia la libertad, también el educador estará cambiando sus propios valores, pues él también comenzará a sentirse libre del "mí" y de "lo mío", y él también florecerá en amor y bondad. Este proceso de educación mutua crea una relación completamente diferente entre el maestro y el alumno.

El dominio o la coerción de cualquier clase son un obstáculo directo para la libertad y la inteligencia, y, por eso, el verdadero educador no tiene autoridad ni poder en la sociedad: está más allá de los edictos y sanciones de la sociedad. Si queremos ayudar al alumno a liberarse de los obstáculos que él mismo y su entorno han creado, entonces cualquier forma de dominio o coerción debe comprenderse y desecharse, y esto es imposible si el educador no trabaja a su vez para liberarse de toda autoridad y de sus perjuicios. Seguir a otro, no importa lo sabio que sea, impide el descubrimiento de los procedimientos del "yo"; correr tras las promesas de una utopía preconcebida hace que la mente no se dé cuenta en absoluto del acorralamiento que supone su deseo de seguridad, de autoridad, de contar con la ayuda de otro. El sacerdote, el político, el abogado y el militar están todos a nuestra disposición para "ayudarnos"; pero la ayuda que nos brindan destruye la inteligencia y la libertad. La ayuda que necesitamos no está fuera de nosotros; no necesitamos implorar ayuda; la ayuda llega sin que la busquemos cuando somos humildes y trabajamos con entrega, cuando estamos abiertos a comprender nuestras aflicciones y reveses cotidianos. Debemos evitar el deseo consciente o inconsciente de apoyo y estímulo, porque tal deseo crea su propia respuesta, que es siempre gratificante: es un alivio tener a alguien que nos estimule, que nos guíe, que nos calme, pero este hábito de recurrir a otro para que nos sirva de guía, de autoridad, pronto se convierte en el veneno de nuestra vida. En el momento en que dependemos de la guía de otro, olvidamos nuestra intención original, que era despertar la libertad individual y la inteligencia. Toda autoridad es un impedimento, y es esencial que el maestro no se convierta en autoridad para sus alumnos. La forma en que se constituye la autoridad es un proceso consciente e inconsciente a la vez: el alumno está inseguro, va buscando a tientas, mientras que el maestro se siente seguro de su conocimiento, fuerte, respaldado por su experiencia; el alumno, por tanto, encuentra seguridad en la fortaleza del maestro y tiende a dejarse alumbrar por su luz, pero esa seguridad no es real ni duradera. Un maestro que consciente o inconscientemente estimule la dependencia no podrá ser jamás de gran ayuda para sus alumnos; podrá apabullarlos con sus conocimientos, deslumbrarlos con su personalidad, pero no será un verdadero educador, pues su conocimiento y su experiencia son su adicción, su certeza, su prisión, y, mientras no se libere de esas trabas, no podrá ayudarles a ser individuos integrados.

Para ser un verdadero educador, un maestro debe liberarse constantemente de los libros y los laboratorios, y debe estar siempre alerta para que sus alumnos no lo tomen como ejemplo, como ideal, como autoridad. Cuando el maestro desea realizarse personalmente a través de sus alumnos, cuando el éxito de ellos es el suyo propio, entonces su enseñanza es una forma de continuación de sí mismo, lo cual es pernicioso para el conocimiento propio e impide la libertad. El verdadero educador debe tener en cuenta todos estos obstáculos a fin de poder ayudar a sus alumnos a liberarse, no sólo de su autoridad, sino también de sus propios anhelos obstaculizadores.

Desgraciadamente, cuando llega el momento de tener que comprender un problema, la mayor parte de los maestros no tratan al alumno de igual a igual; desde su posición superior, dan instrucciones al alumno, al que ven muy por debajo de ellos. Esta manera de relacionarse con el discípulo no hace sino reforzar el temor en el maestro y en el alumno. ¿Qué es lo que crea esta desigual relación? ¿Es que el maestro tiene miedo de que se descubran sus fallos? ¿Acaso mantiene una distancia decorosa para proteger su susceptibilidad y su sentimiento de importancia? Esta actitud de superioridad y reserva no ayuda en modo alguno a derribar las barreras que separan a los individuos. Después de todo, el educador y su alumno se ayudan mutuamente para educarse a sí mismos. Toda relación debe ser de educación mutua; y, dado que el aislamiento protector que confieren el conocimiento, el éxito y la ambición sólo crea envidia y antagonismo, el verdadero educador debe trascender esas murallas que él mismo levanta a su alrededor.

Y puesto que está dedicado completamente a conseguir la libertad y la integración del individuo, el verdadero educador es profunda y sinceramente religioso. No pertenece a ninguna secta, ni a ninguna religión organizada; está libre de creencias y ritos, pues sabe que no son más que ilusiones, fantasías y supersticiones proyectadas por los deseos de quienes las crean. Sabe que la realidad, o Dios, se manifiesta sólo cuando hay conocimiento propio y por lo tanto libertad.

Con frecuencia, individuos que no tienen ningún título académico resultan ser los mejores maestros, porque están dispuestos a experimentar; no siendo especialistas, su interés es aprender, comprender la vida. Para el verdadero maestro, la enseñanza no es una técnica, es su forma de vida; como el gran artista, antes preferiría morir de hambre que abandonar su trabajo creador. A menos que uno tenga este ardiente deseo de enseñar, no debe ser maestro. Es de suma importancia descubrir por uno mismo si se tiene este don, en lugar de acabar dedicándose a esta profesión simplemente porque es un medio de ganarse la vida.

Mientras la enseñanza sea una mera profesión, un medio de vida, y no una vocación de total entrega, forzosamente habrá un abismo entre el mundo y nosotros: nuestra vida personal y nuestro trabajo serán parcelas distintas, separadas. Mientras la educación sea un empleo como otro cualquiera, serán inevitables el conflicto y la enemistad entre los individuos y entre las diversas clases sociales; habrá más competencia, despiadada ambición personal, y divisiones raciales y nacionales causantes de antagonismos y guerras interminables.

Pero si nos entregamos a ser verdaderos educadores, no estableceremos barreras entre nuestra vida personal y la vida de la escuela: allá donde nos encontremos, nuestra prioridad será siempre la libertad y la inteligencia. Nuestra disposición será igual hacia los hijos de los ricos que hacia los de los pobres, y respetaremos a cada niño como un individuo, con su temperamento particular, su herencia, sus ambiciones: nos importará, no una clase determinada, no los poderosos o los débiles, sino la libertad y la integración del individuo. Dedicarse a la verdadera educación ha de ser una acción completamente voluntaria, no debe ser resultado de ninguna clase de persuasión ni de esperanza de recompensa personal, y debe estar libre de los temores inherentes