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ESCUELA de SALUD
El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza le va curando la enfermedad. Voltaire

Categoría: Alimentos Nocivos

07/11/2009 GMT 2

El mito de la necesidad de las proteínas que aporta la carne

escuela_de_salud @ 18:25

Hay una frase que se utiliza mucho y que si no se piensa con lógica parece cierta. La frase dice: “si quieres ser fuerte como un toro, cómete al toro”. Es un error de bulto, porque si te comes al toro serás igual de fuerte como el que come toro, no como un toro. Sería más lógico decir: “si quieres ser fuerte como un toro, come lo mismo que el toro”.

Todo el mundo sabe que los animales más fuertes y más resistentes que hay en el planeta son todos vegetarianos o herbívoros. Cuando alguien nos diga que necesitamos proteína de origen animal para crecer y estar fuertes, la pregunta inteligente que debemos hacernos es: ¿Por qué los gorilas, los elefantes, los rinocerontes, etc. no comen carne, crecen mucho y son muy fuertes y sanos?

El mito de la falta de proteína está tan incrustado debajo del cuero cabelludo, que incluso los que admiten una alimentación vegetariana, inmediatamente te hablan de buscar sustitutos para la carne. Si el ser humano necesitara comer carne sería una tontería sustituirla; lo más correcto y natural sería comer carne directamente en vez de sustituirla. La realidad es que el ser humano ni necesita comer carne, ni necesita sustituirla. Esta afirmación la demuestra el hecho comprobado de que el 90% de las enfermedades de la raza humana tienen como causa u origen el exceso en la ingesta de proteínas, sobre todo de origen animal.

Para los que todavía siguen preocupados por la carencia de proteínas en un régimen vegetariano, vamos a aprovecharnos de que las matemáticas no fallan, y hagamos una sencilla suma de las cantidades habituales de proteína que ingiere una persona vegetariana.

Lo más gracioso del caso es que yo soy vegetariano desde hace 40 años, y mi única preocupación no es suplir las carencias de proteínas de mi dieta, sino procurar no sobrepasar el umbral de ingesta de proteínas diarias que asegura el mantenimiento de la salud.

Resumiendo: no busco las proteínas, sino que huyo de ellas.

El exceso de proteínas en la alimentación produce enfermedad, incluso cuando la proteína ingerida es de origen vegetal (la única diferencia es que la proteína vegetal no tiene purinas que intoxican al cuerpo por otras vías, pero los problemas producidos por su exceso son los mismos).

Veamos la ingesta de proteína diaria en una dieta que trata de esquivar los alimentos proteicos en vez de buscarlos:
Gramos de proteína por día

Dos huevos a la semana – proteína por día =    4
1 kilo de fruta diario                                          9
500 gramos de verdura                                    10
25 gramos de frutos secos, sésamo, etc.            4
Una comida de legumbres a la semana, por día  6
200 gramos de cereales: arroz, pan, pasta        22
50 gramos de queso o derivados lácteos al día   10
                                                                     --------
Total gramos de proteína ingerida por día          65

La Organización Mundial de la Salud ha ido bajando la recomendación de ingesta de proteínas diarias debido a los estudios que demuestran que los problemas son causados más veces por exceso que por carencia. En estos momentos se recomienda 0.8 gramos por kilo y día para una persona adulta, aunque hay opiniones que hablan de cifras cercanas a la mitad. Una persona de 70 Kilos multiplicándolos por 0.80 tendría que comer 56 gramos de proteína al día.

Como se ve arriba, una dieta diseñada para no abusar de los alimentos proteicos ya sobrepasa la ingesta recomendada de proteínas. Si a esa dieta que ya se excede en proteínas, se le añade una ración de carne o pescado en cada comida, el exceso de proteína aportado va a sobrepasar ampliamente la capacidad de eliminación que tienen nuestros órganos emuntorios, abocando con ello nuestro cuerpo a la enfermedad.

Hay que tener en cuenta que nuestro organismo recicla más de dos tercios de sus propios residuos proteicos. Es muy probable que la pérdida real de proteína no llegue a la mitad de las cifras de ingesta que recomienda la O.M.S.

25/10/2009 GMT 2

El mundo según Monsanto

escuela_de_salud @ 20:01

Los subtítulos en español empiezan en el minuto cuatro.

 La periodista francesa Marie-Monique Robin, autora del libro "El mundo según Monsanto" dice:

"No sé si mi libro sobre Monsanto es de terror, pero da mucho miedo porque, por desgracia todo lo que cuento ahí es verdad"

monsanto31.jpg

En este libro se denuncia con documentos inéditos y testimonios de muchas "víctimas", la "impunidad diabólica" con la que esta multinacional norteamericana comercializa "productos tóxicos", según afirma la autora en una entrevista a Efe.

Las acusaciones de Robin sobre Monsanto son infinitas: vender semillas genéticamente modificadas que no han demostrado su inocuidad tóxica, que además tienen que ser tratadas por fertilizantes y pesticidas de la misma empresa, igualmente tóxicos, en un ciclo monopolístico, que según esta experta no sólo acaba con la biodiversidad allí donde se implantan, sino que no garantizan mejores cosechas y empobrecen los terrenos.

La periodista se ha entrevistado durante tres años con políticos, campesinos y científicos, algunos de los cuales han sufrido en sus propias carnes el "efecto Monsanto", ya sea por haber sido represaliados y despedidos por sus investigaciones acerca del riesgo que conllevan los productos OGM o haber desarrollado algún tipo de cáncer por estar en contacto con ellos.

Robin reconoce que le ha costado encontrar un editor en Estados Unidos para este reportaje de 500 páginas, un fenómeno social en Francia, donde ha vendido unos 100.000 ejemplares, y que ha sido traducido a trece idiomas, pero al que se le resistía el mercado norteamericano, ya que según la autora las presiones de la multinacional han sido muy fuertes para evitar que viera la luz.

La compañía -recuerda Robin- comercializa el 90% de los cultivos transgénicos del mundo (8.600 millones de euros de facturación en 2007), es la mayor vendedora de semillas en Latinoamérica, Asia, Estados Unidos y Canadá, y entre sus "hitos" químicos está la fabricación del "agente naranja", un devastador pesticida utilizado por Estados Unidos en la guerra de Vietnam.

Robin recuerda que la multinacional tiene abiertos decenas de procesos penales en todo el mundo, por problemas de salud generados por sus productos, pero también por prácticas monopolísticas.

Según lo describe la investigadora -autora también de un exitoso documental de televisión sobre esta empresa- la multinacional se comporta como una estructura salida de la mente de George Orwell, ya que tiene una "meta totalitaria y monopolística" y utiliza métodos muy similares a los de la mafia.

El libro hace un repaso de las relaciones entre los políticos encargados de redactar la reglamentación sobre transgénicos y las empresas del sector, con casos de miembros de la administración pública en EEUU que tras promover leyes permisivas a estos productos, para reducir las pruebas toxicológicas, se pasaron al otro lado, alguno incluso como "vicepresidente" de la multinacional.

Robin se sorprende de la permisividad que hay en España sobre maíz BT, un cultivo de Monsanto que no está autorizado en ningún otro país europeo, y adelanta que está investigando la relación de cuatro personas del Ministerio de Agricultura español con la multinacional, como ocurre también con algunos miembros de comités científicos que asesoran a la UE.

La periodista rechaza la teoría de que los transgénicos sean la panacea para poder cubrir la demanda de alimentos. "Producimos demasiado, para alimentar a 12.000 millones de personas cuando somos poco más de 6.000".

18/02/2009 GMT 2

¿Es buena la soja?

escuela_de_salud @ 21:35

Me han preguntado varias veces en los comentarios si es bueno comer la soja y sus derivados para la salud humana. Como el tema es muy amplio, y en la Asociación de Medicinas Complementarias lo han desarrollado bien, lo mejor es que los interesados se lean los documentos que pongo a continuación.

Descubriendo la verdad sobre la soja

Fitoestrógenos, soja y cáncer

Lo que no le han contado sobre la soja

Formulas infantiles a base de soja: hay motivos para preocuparse.

Dietética. Soja y enfermedades coronarias

16/01/2009 GMT 2

El futuro de nuestros alimentos

escuela_de_salud @ 00:25

El presente vídeo investiga en profundidad los problemas tanto de salud como de biodiversidad que producen los alimentos genéticamente modificados.

Las grandes multinacionales están aquiriendo progresivamente derechos sobre patentes de seres vivos que van a sumir en la pobreza y la dependencia a toda la humanidad. Van a conseguir con la alimentación del ser humano el mismo grado de dependencia que ya tienen adquirido con la salud de las personas.

La vida no se puede patentar, y mucho menos hacer valer esos derechos. Los políticos que permitan eso deberían ser juzgados por crímenes contra la humanidad.

19/12/2008 GMT 2

Nosotros curamos el autismo de nuestro hijo

escuela_de_salud @ 13:02

Cuando la psicóloga que estaba examinando a nuestro hijo de 18 meses nos dijo que ella creía que Miles tenía Autismo, mi corazón comenzó a latir fuerte. No sabía lo que quería decir esa palabra exactamente, pero sabía que era malo.  ¿No era el autismo acaso un tipo de enfermedad mental – quizás esquizofrenia juvenil?  Lo que es peor, yo vagamente recordé haber oído decir que este trastorno era causado por traumas emocionales en la infancia. En un instante, todas las ilusiones de seguridad en mi mundo parecían desvanecerse.
 
 Nuestro pediatra nos había referido al psicólogo en Agosto de 1995 porque Miles no parecía comprender nada de lo que le decíamos. El se había desarrollado de manera perfectamente normal hasta que cumplió los 15 meses, pero después dejó de decir las palabras que había aprendido – vaca, gato, bailar – y comenzó a desaparecer dentro de sí mismo. Supusimos que sus crónicas infecciones de oído eran las responsables de su silencio, pero después de tres meses, él de verdad se había retirado a su propio mundo.

Repentinamente, nuestro niño pequeño y alegre casi no podía reconocernos ni a su hermanita de 3 años. Miles, no establecía contacto visual y ni siquiera intentaba tampoco comunicarse señalando con su dedo o haciendo gestos. Su conducta se tornó cada vez más extraña: El arrastraba su cabeza por el piso, caminaba de puntillas (muy común en niños autistas), hacía sonidos extraños como unos gargarismos, y se pasaba largos períodos repitiendo una misma acción, tales como abrir y cerrar puertas o llenando y vaciando una taza de arena en el cajón de arena. A veces gritaba sin consuelo, se negaba a que le tomaran en brazos o le abrazaran, y desarrolló una diarrea crónica.

 Luego aprendí que el autismo – o trastorno del espectro autista, como lo llaman los doctores ahora – no es una enfermedad mental. Es una discapacidad del desarrollo que se piensa que es causada por una anomalía en el cerebro. El National Institutes of Health estima que por lo menos 1 de cada 500 niños está afectado. Pero según algunos estudios recientes, la incidencia está aumentando rápidamente. En Florida, por ejemplo, el número de niños autistas ha aumentado casi en un 600 por ciento en los últimos diez años. Sin embargo, aunque es más común que el Síndrome de Down, el autismo continúa siendo uno de los trastornos del desarrollo menos entendidos.

 Nos dijeron que cuando creciera, Miles definitivamente estaría severamente discapacitado. Que él no iba a poder hacer amigos, llevar una conversación con sentido, aprender en un salón regular de clases sin ayuda especial, o vivir independientemente. Sólo podíamos esperar que con la terapia conductual, nosotros podríamos quizás enseñarle algunas destrezas sociales que el nunca captaría por sí mismo.

 Yo siempre había pensado que lo peor cosa que pudiera pasarle a alguien es perder a un hijo. En ese momento, eso me estaba pasando a mí, pero de una manera perversa e inexplicable. En lugar de condolencias, yo recibo miradas de incomodidad, consuelos inapropiados, y la sensación de que algunos de mis amigos ya no me querían devolver las llamadas.

 Después del diagnóstico inicial de Miles, pase horas y horas en la biblioteca, investigando la razón por la que mi hijo había cambiado tan dramáticamente. Fue entonces cuando me topé con un libro que mencionaba que un niño autista cuya madre creía que sus síntomas fueron ocasionados por una “alergia cerebral” a la leche. Yo nunca había oído de eso, pero ese pensamiento estuvo rondando mi mente porque Miles bebía una cantidad inusual de leche – por lo menos medio galón al día.

 Yo también recordé que pocos meses antes, mi madre había leído que muchos niños con infecciones de oído crónicas eran alérgicos a la leche y el trigo. Ella me decía, “Tu deberías eliminarle esos alimentos a Miles y ver si sus oídos se aclaran.” Yo le insistí, “Leche, pasta, queso, y cereal Cheerios son las únicas cosas que él come, si se las elimino, se morirá de hambre.”

 Luego me di cuenta que las infecciones de oído de Miles habían comenzado cuando tenía 11 meses de edad, justo después de haber cambiado de la fórmula de soja a la leche de vaca. El había estado tomando la fórmula de soja porque mi familia tenía predisposición a las alergias, y yo leí que la soja podía ser mejor para él. Yo lo había amamantado hasta los 3 meses, pero el no toleraba muy bien la leche materna – tal vez porque yo estaba tomando mucha leche. No había nada que perder, así que decidí eliminar todos los productos lácteos de su dieta.

Lo que pasó después era poco menos que un milagro.  Miles dejó de gritar, y ya no pasaba tanto tiempo realizando acciones repetitivas, y hacia el final de la primera semana, él halaba de mi mano cuando quería bajar las escaleras. Por primera vez en meses, él permitió que su hermanita le tomara de las manos para cantarle una canción.

 Dos semanas después, un mes después de haber visto al psicólogo, mi esposo y yo mantuvimos nuestra cita con una pediatra del desarrollo muy conocida para que confirmara el diagnóstico de autismo. La Dra. Susan Hyman le hizo una variedad de pruebas a Miles y nos hizo muchas preguntas. Nosotros describimos los cambios en su comportamiento desde que dejó de consumir productos lácteos. Finalmente, la Dra. Hyman nos miró con tristeza y nos dijo, “Lo siento. Su hijo es autista. Admito que el asunto de la alergia a la leche es interesante, pero no pienso que pudiera ser la responsable del autismo de Miles o de su mejoría reciente.”

 Miles, sorprendió a todos
 
Estábamos terriblemente descorazonados, pero a medida que pasaban los días, Miles continuaba mejorando. Una semana después, cuando lo levanté para que se sentara en mis piernas, hicimos contacto visual y él sonrió. Comencé a llorar – al fin parecía saber quien era yo. El había ignorado totalmente a su hermanita, pero ahora él la veía jugar y hasta se enojaba cuando ella le quitaba cosas. Miles dormía mejor, pero su diarrea persistía. Aunque aún no había cumplido los dos años, lo llevábamos a una guardería especial tres mañanas a la semana e inició un programa conductual y de lenguaje intensivo e individualizado que la Dra. Hyman había aprobado.

 Por naturaleza, yo soy una escéptica natural, y mi esposo es un investigador científico, de modo que decidimos probar la hipótesis de que la leche afectaba el comportamiento de Miles. Una mañana le dimos un par de vasos, y hacia el final del día, estaba ya caminando de puntillas, arrastrando su frente por el piso, haciendo sonidos extraños, y exhibiendo las otras conductas bizarras que casi habíamos olvidado. Pocas semanas después, las conductas regresaron por breve tiempo, y descubrimos que Miles había comido un poco de queso en la guardería. Nos convencimos completamente que los productos lácteos estaban relacionados de alguna manera con su autismo.

 Yo quería que la Dra. Hyman viera como le estaba yendo a Miles, y así pues le envié un video de él jugando con su padre y su hermana. Ella nos llamó enseguida para decirnos que estaba completamente sorprendida porque veía que Miles había mejorado notablemente. Nos dijo, “Karyn, si no lo hubiera diagnosticado yo misma, no creería que es el mismo niño.”

Yo tenía que descubrir si los otros niños habían tenido experiencias similares, y para ello me compré un módem para mi computadora – lo cual no era algo estándar en 1995 – y descubrí a un grupo de apoyo para autismo en Internet. Un poco abochornada pregunté: “¿Puede ser que el autismo de mi hijo esté relacionado con la leche?”

 La respuesta fue abrumadora, ¿Dónde había estado yo?, ¿Acaso no había oído hablar del Dr. Karl Reichelt en Noruega?, ¿No sabía yo nada de Paul Shattock en Inglaterra? Estos investigadores tenían evidencia preliminar para validar lo que los padres habían estado reportando durante casi 20 años: que los productos lácteos exacerbaban los síntomas del autismo.

Mi esposo, quien tiene un Ph.D. en Química, sacó copias de los artículos de los boletines que los padres habían mencionado por la Internet y los estudió detalladamente. Según me lo explicó, existía la teoría de que un sub-tipo de niños con autismo, descomponen la proteína de la leche (caseína) en péptidos que afectan al cerebro del mismo modo que las drogas alucinógenas. Un grupo de científicos - algunos de los cuales eran padres de niños con autismo -  habían descubierto compuestos que contenían opiáceos – una clase de sustancias que incluyen al opio y a la heroína – en la orina de niños autistas. Los investigadores teorizaron que a estos niños, o les hacía falta una enzima que normalmente descompone a los péptidos a una forma digerible, o los péptidos, de alguna manera, se estaban infiltrando hacia el torrente sanguíneo antes de que pudieran ser digeridos.

 En un ataque de emoción, me di cuenta que esto tenía mucho sentido, ya que explicaba porque Miles se desarrolló normalmente durante su primer año, cuando sólo tomaba la fórmula de soya. También podía explicar porque él ansiaba beber leche después. Los opiáceos son altamente adictivos, y aún más, la extraña conducta de los niños con autismo ha sido comparada muchas veces con la de alguien alucinando con LSD.

 Mi esposo también me dijo que el otro tipo de proteína que se descomponía de manera tóxica era el gluten – que se encuentra en el trigo, la avena, y el centeno, y que comúnmente es añadida a miles de alimentos empaquetados. La teoría tal vez hubiera sonado como traída por los cabellos para mi esposo científico si él no hubiese visto los cambios dramáticos en el propio Miles, y recordó como Miles había auto-limitado su dieta a alimentos que contenían trigo y lácteos. En lo que a mí concernía, no había duda que el gluten también tenía que desaparecer de su dieta. Aunque estuviera ocupada, tenía que aprender a cocinar comidas sin gluten.  Las personas que padecen la enfermedad celíaca también son intolerantes al gluten, así que pasé horas metida en la Internet recabando información.

Después de 48 horas de estar sin gluten ni caseína, a los 22 meses, Miles hizo por primera vez heces sólidas, y su equilibrio y coordinación mejoraron notablemente. Uno o dos meses más tarde, comenzó a hablar – decía por ejemplo – “zawaff” cuando quería decir jirafa, y “ayashoo” cuando quería decir elefante. Todavía no me llamaba “Mami”, pero tenía un nombre especial para mí cuando yo lo buscaba en la guardería.

 Sin embargo, los doctores de la localidad que veían a Miles  - su pediatra, genetista y gastroenterólogo – todavía se mofaban de la conexión entre el autismo y la dieta. Aunque la intervención dietética era un enfoque seguro y no invasivo para tratar el autismo, hasta que grandes estudios controlados pudieran probar que funcionaba, la mayoría de las personas en la comunidad médica no querían saber nada sobre ella.

 Así pues, mi esposo y yo decidimos convertirnos en unos expertos. Comenzamos a asistir a las conferencias sobre autismo y a llamar y a enviar correos electrónicos a los investigadores europeos. Asimismo, organicé un grupo de apoyo para otros padres de niños autistas dentro de mi comunidad. Aunque algunos padres no estaban interesados en explorar la intervención dietética al principio, a menudo cambiaban de idea después de conocer a Miles. No todos los niños con autismo respondieron a la dieta, pero eventualmente había unas 50 familias de la localidad cuyos niños estaban en la dieta sin gluten ni caseína y habían obtenido resultados emocionantes. Y a juzgar por el número de personas en las listas de apoyo por la Internet, había miles de niños en todo el mundo que estaban respondiendo bien a la dieta.

 Afortunadamente, encontramos a un nuevo pediatra local que nos daba mucho apoyo, y a Miles le estaba yendo tan bien que yo casi saltaba de la cama todas las mañanas para ver los cambios en él. Un día, cuando Miles tenía 2 años y medio, él tomó un dinosaurio de juguete para enseñármelo, y me dijo, “Wook, Mommy issa Tywannosaurus Wex!” (Mira mamá, es un Tiranosaurus Rex). Asombrada, aguanté mis manos temblorosas y le dije, “Me llamaste Mami”, luego él se sonrió y me dio un abrazo que duró largo tiempo.

 Cuando Miles cumplió tres años, todos sus doctores estuvieron de acuerdo en que su autismo se había curado completamente. En los tests que le hicieron tuvo un rendimiento de 8 meses por encima de su nivel de edad en las áreas: social, lenguaje, auto-ayuda, y destrezas motoras, e ingresó a un preescolar regular sin ningún apoyo de educación especial. Su maestra me dijo que él era uno de los niños más agradables, habladores y participativos en la clase.

Actualmente, a los 6 años de edad, Miles está entre los niños más populares en su clase de primer grado. Está leyendo a nivel de cuarto grado, tiene buenos amigos, y recientemente actuó en un papel dentro de la obra musical que montaron en su salón, y demostró gran talento. Está profundamente apegado a su hermanita mayor, y pasan horas involucrados en el tipo de juego imaginativo jamás visto en niños con autismo.

Mis peores miedos nunca se hicieron realidad. Somos terriblemente afortunados.

 Pero me imaginé a todos los otros padres que pueden no ser lo suficientemente afortunados al no conocer esta dieta. Por eso, en 1997 comencé con un boletín noticioso y una organización de apoyo internacional llamada Autism Network for Dietary Intervention (ANDI), junto con otra mamá, Lisa Lewis, autora del libro Special Diets for Special Kids – Dietas Especiales para Niños Especiales (Future Horizons, 1998). Hemos recibido cientos de cartas de padres de todas partes del mundo cuyos niños han usado la dieta con éxito. Tristemente, la mayoría de los médicos continúan escépticos, aunque es mejor contar con la orientación de un profesional al poner en práctica la dieta.

 Yo he seguido estudiando las investigaciones que han ido emergiendo, y cada vez se vuelve más claro para mí que el autismo es un desorden relacionado con el sistema inmunológico. La mayoría de los niños autistas que conozco han tenido varias alergias alimentarias además de su alergia a la leche y al trigo, y casi todos los padres de nuestro grupo tiene o ha tenido por lo menos un problema relacionado con el sistema inmunológico: enfermedad tiroidea, enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca, artritis reumatoide, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, o alergias. Los niños autistas probablemente tienen una predisposición genética a anormalidades del sistema inmunológico, pero ¿qué es lo que,  en sí, hace que la enfermedad se dispare?

 Muchos padres juran que las conductas autistas de sus hijos comenzaron a los 15 meses, poco después de haber recibido la vacuna para el sarampión, paperas, y rubéola (en Inglés MMR). Cuando examiné evidencias tales como fotos y videos para ver exactamente cuando Miles comenzó a perder su lenguaje y sus destrezas sociales, tuve que admitir que había coincidido con su vacuna MMR – después de la cual tuvimos que llevarlo a la sala de emergencias con fiebre de 40º F y convulsiones febriles.

 Recientemente, un investigador Británico, el Dr. Andrew Wakefield, M.D., publicó un pequeño estudio que vincula la porción de la vacuna correspondiente al sarampión con daños al intestino delgado – lo cual puede ayudar a explicar el mecanismo por el cual los péptidos alucinógenos se cuelan hacia el torrente sanguíneo. Si se descubre que la vacuna MMR juega sin duda un papel importante en la aparición del autismo, podemos averiguar si algunos niños están en mayor riesgo que otros y por tanto no deban recibir la vacuna  o tal vez tengan que ser vacunados a una edad posterior.

 Hay otra investigación en desarrollo que nos está dando esperanzas: Investigadores de la División de Diagnósticos Orto Clínicos de la compañía Johnson & Johnson – mi esposo entre ellos – están estudiando ahora la presencia anormal de péptidos en la orina de los niños autistas. Mi esperanza es que eventualmente se desarrolle una prueba diagnóstica rutinaria para identificar el autismo en niños muy pequeños y que cuando algunos tipos de autismo sean reconocidos como un trastorno metabólico, la dieta sin gluten ni caseína haya pasado del reino de la medicina alternativa a la medicina regular.

 La palabra autismo, que una vez significó tan poco para mí, ha cambiado profundamente mi vida. Llegó a mi casa como un huésped monstruoso que jamás había sido invitado, pero que eventualmente trajo sus propios regalos. Me he sentido doblemente bendecida – una por la asombrosa buena fortuna de recuperar a mi hijo y también por haber podido ayudar a otros niños autistas que han sido desahuciados por sus doctores y llorados por sus padres.

Tomado de PARENTS Magazine, Edición de Febrero de 2000

Por Karyn Seroussi

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06/11/2008 GMT 2

El aspartamo: dulce veneno (2)

escuela_de_salud @ 16:59

El Aspartame o Aspartamo en español, cuyo código de aditivo es el E-951 se encuentra en más de 5.000 productos: refrescos y colas sin azúcar, bebidas atléticas, chicle, café, té, vitaminas para niños, antibióticos, postres lácteos congelados y muchísimos más. Es importante leer bien las etiquetas, sobre todo de los productos de dieta o sin azúcar. A veces pone E - 951 y otras pone que procede de una fuente de fenilanina que es lo mismo.

En el siguiente vídeo que aconsejo encarecidamente ver en su totalidad se pone de manifiesto las graves peligros de su consumo y los chanchullos cometidos para su aprobación.

La lista de problemas que puede ocasionar es interminable, desde problemas mentales hasta tumores cerebrales. Pasen y vean:

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El aspartamo: dulce veneno

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El Aspartame o Aspartamo en español, cuyo código de aditivo es el E-951 se encuentra en más de 5.000 productos: refrescos y colas sin azúcar, bebidas atléticas, chicle, café, té, vitaminas para niños, antibióticos, postres lácteos congelados y muchísimos más. Es importante leer bien las etiquetas, sobre todo de los productos de dieta o sin azúcar. A veces pone E - 951 y otras pone que procede de una fuente de fenilanina que es lo mismo.

Las reacciones adversas y efectos secundarios de aspartamo incluyen:

En los ojos:

Ceguera en uno o ambos ojos. Disminución de visión y / u otros problemas oculares, tales como: visión borrosa, destellos luminosos, disminución de la visión nocturna. Dolor en uno o ambos ojos, disminución de la secreción de lágrimas, problemas con las lentes de contacto

Neurológica

Ataques de epilepsia, dolores de cabeza, migrañas, mareo, inestabilidad, confusión, pérdida de memoria, somnolencia severa, entumecimiento de las extremidades, piernas Inquietas, temblores

Psicológica / psiquiátrica

Depresión severa, irritabilidad, agresión, ansiedad, cambios de personalidad, insomnio, tendencias suicidas, fobias, hiperactividad en los niños

Gastrointestinales

Náuseas, diarrea, úlceras pépticas, dolor abdominal, dolor al tragar

Endocrinas y metabólicas

Descontrol de la diabetes, cambios menstruales, marcado adelgazamiento o aumento de peso, bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia),

También puede desencadenar o agravar las siguientes enfermedades:

Síndrome de fatiga crónica
Epstein-Barr
Enfermedad de Lyme
Enfermedad de Graves
Enfermedad de Meniere
Alzheimer
Epilepsia
Esclerosis Múltiple
Hipotiroidismo
Fibromialgia
Trastorno de Déficit de Atención

Referencias

EXCITOTOXINS: THE TASTE THAT KILLS (EXCITOTOXINAS: EL SABOR QUE MATA) por el Neurólogo, Russell Blaylock

El Dr. Russell L. Blaylock, profesor de Cirugía de la Universidad Médica de Mississippi, quien escribió "Excitotoxins, The Taste that Kills" expone el daño causado por la ingestión de asportate excesivo en forma del Aspartame. Según Blaylock, el exceso de aminoácidos excitantes libres, tal como el asportate, causan trastornos crónicos de los nervios e innumerables síntomas agudos.

El metanol se usa para unir la fenilalanina al asportate y puede ser el componente mas peligroso del Aspartame. Se libera a las pocas horas del consumo. Sencillamente, metanol es alcohol metílico, y es tóxico. Se conoce bien por hacer daño a los ojos, al hígado, al cerebro, y a otros órganos corporales. Cualquier producto que contenga metanol debe de causar alarma. La absorción del metanol en el cuerpo se acelera cuando se ingiere en forma libre, y el metanol se libera del Aspartame cuando éste se calienta por arriba 30 grados C. Esto ocurre cuando un producto que contiene el Aspartame se almacena de manera desapropiada o se calienta. El metanol que se descompone produce formaldehido (líquido para embalsamar) y ácido fórmico (veneno de hormigas) y diketopiperazine (DKP) Todos estos son extremamente tóxicos. El más problemático de todos puede ser el DKP, porque causó tumores de cerebro en pruebas de laboratorio
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"ASPARTAME [NUTRASWEET] - IS IT SAFE?" (ASPARTAME [NUTRASWEET] - ¿ES SEGURO?) por H.J. Roberts, Médico.

Y un documento del mismo médico donde se explica con mucho detalle

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"DEADLY DECEPTION - STORY OF ASPARTAME" [DECEPCION MORTAL - LA HISTORIA DEL ASPARTAME) [Libro de Toxicología] por la Epidemióloga, Mary Nash Stoddard,

Mary Nash Stoddard, autora del artículo, es fundadora de la Aspartame Consumer Safety Network (La Red para Seguridad Consumidores Aspartame). Es reconocida como primera autoridad sobre Aspartamo, a quien se le ha entrevistado en varios programas de radio y de televisión.
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La doctora Janet Hull casi murió a causa de la intoxicación por aspartamo en 1991. En su libro Dulce Veneno ha documentado la historia del aspartamo, las memorias de los gobiernos y las audiencias del Senado sobre la seguridad del aspartamo, historias clínicas, incluyendo la muerte, y facilita una lista de productos donde se encuentra el aspartamo. También incluye recomendaciones nutricionales para el restablecimiento de su salud natural.

En esta dirección se recopilan algunos casos reales de vidas arruinadas por el aspartamo.
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Web del grupo de apoyo a las víctimas del aspartamo.
Hay artículos, experimentos y declaraciones sobre el tema

Y por último un testimonio de un caso real que cuando dejó de tomar refrescos sin azúcar pudo abandonar la silla de ruedas en la que estaba postrada.

Mi recomendacion personal es que se endulce con miel de buena procedencia, y los que no quieran consumir calorías que usen Stevia Rebaudiana a la que le dedicaré un artículo que describa todas sus ventajas y su ausencia de inconvenientes.

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Glutamato: un peligro escondido en la cocina

escuela_de_salud @ 21:25

Cada día ingerimos cantidades importantes de aditivos a través de los alimentos que compramos en los supermercados. Sin embargo, al consumidor le falta información clara sobre los efectos negativos que podrían acarrear al organismo. Después de todo, si los medicamentos especifican sus posibles efectos secundarios, ¿por qué no se informa al consumidor de los efectos que podría suponer el consumo de aditivos alimentarios? Uno de esos aditivos, el glutamato monosódico (GMS), viene suscitando una enorme polémica en los EE.UU. desde hace más de 30 años, en los sectores científico, público y alimentario; sin embargo, este tema sigue siendo prácticamente desconocido para el público español. Un elevado número de estudios ha puesto de manifiesto el papel negativo que tiene para nuestra salud este aditivo y otros aditivos / ingredientes similares.

Los potenciadores del sabor

El GMS, así como algunos aditivos del mismo género, constituyen los llamados potenciadores del sabor, legislados con los códigos del E-620 al E-635, y cuya función es realzar el sabor de los alimentos a los que se añaden. En este artículo, analizaremos principalmente el glutamato o ácido glutámico, sustancia que está presente en los aditivos numerados del E-620 al E-625. El glutamato es la sustancia activa que aporta el rasgo de potenciador del sabor a dichos aditivos. El glutamato está igualmente presente en una serie de aditivos / ingredientes que no figuran en la legislación alimentaria como potenciadores del sabor.

Tanto los potenciadores del sabor, como los aditivos / ingredientes que no figuran como tales, se encuentran en una gran variedad de alimentos precocinados y procesados. El uso del glutamato en la alimentación ha suscitado mucha controversia en los últimos 30 años a raíz de diversos informes científicos sobre el papel de esta sustancia en la patogénesis y la patología de muchas enfermedades del sistema nervioso central (SNC) y otras enfermedades agudas y crónicas. En 1968, se describieron, por primera vez, las reacciones agudas que pueden darse poco después de ingerir alimentos que contengan glutamato (dolores de cabeza, debilidad, entumecimiento, palpitaciones, asma, problemas de sueño, dolores abdominales, calambres, hormigueo, opresión en el pecho, etc.), es decir, lo que se denominó el “síndrome de restaurante chino”.

La toxicidad del glutamato

El glutamato es un aminoácido (componente básico de las proteínas), principal neurotransmisor del cerebro y del resto del SNC, que facilita la transmisión de información de neurona a neurona. Siempre que se encuentre en concentraciones normales, el glutamato desempeña su función sin mayor problema. En realidad, es uno de los aminoácidos más comunes que podemos hallar en la naturaleza, constituye el componente principal de muchas proteínas y péptidos, y está presente en la mayor parte de los tejidos de prácticamente todos los alimentos animales y vegetales. No obstante, un exceso de glutamato provoca la sobreestimulación de las neuronas del SNC, de tal modo que llega a provocarles la muerte; a la larga, esto produce una serie de trastornos neurológicos tanto agudos como crónicos. Con todo, hay que diferenciar el glutamato que se encuentra de forma natural en el organismo y en los alimentos, del que se extrae por procedimientos industriales para luego agregarlo a los alimentos.

El glutamato se obtiene, principalmente, mediante dos procedimientos: uno de ellos consiste en la fermentación microbiana de las melazas que se encuentran en la caña de azúcar y en la remolacha, así como en la fécula y la dextrosa del almidón de maíz, utilizando para ello los ácidos clorhídrico y sulfúrico, la sosa cáustica, otros compuestos químicos nocivos; el segundo procedimiento se realiza por síntesis química, utilizando acrilonitrilo, sosa cáustica, metano, amoniaco, ácido sulfúrico, etc., (todas ellas sustancias tóxicas).

El glutamato natural, que se encuentra en esta forma en el organismo humano y en los productos vegetales y animales, se llama químicamente ácido L-glutámico. El glutamato procesado obtenido por procesos industriales contiene no solamente ácido L-glutámico, sino también otro compuesto muy parecido denominado ácido D-glutámico, pero cuya estructura ya difiere químicamente de la del ácido L-glutámico. Las enzimas digestivas que metabolizan el ácido L-glutámico no “reconocen” el ácido D-glutámico, dado que se trata de una sustancia extraña para el organismo. El glutamato procesado siempre contiene cantidades iguales de ácido L-glutámico y ácido D-glutámico, además de otras sustancias cancerígenas como el ácido piroglutámico, el monocloro y el dicloro propanol y las aminas heterocíclicas. Ninguna de estas sustancias está presente en las proteínas vegetales o animales, salvo el ácido L-glutámico.

La proteína vegetal hidrolizada (PVH) es otra fuente de glutamato procesado en la que hay concentraciones altas de dicho compuesto. Las proteínas hidrolizadas que se utilizan para realzar el sabor se preparan utilizando ácidos o enzimas que permiten digerir químicamente la harina de soja, el gluten de trigo, las cepas comestibles de levadura, etc. Este proceso, que consiste en hervir productos vegetales en un recipiente lleno de ácido sulfúrico durante varias horas, para luego neutralizar el ácido con sosa cáustica, descompone las proteínas en sus aminoácidos constituyentes. Así se obtiene un fango de color marrón que se recoge y se deja secar. El producto final es un polvo marrón con altas concentraciones de glutamato. Además, igual que el glutamato obtenido por fermentación, la PVH contiene las mismas sustancias cancerígenas que este tipo de glutamato, así como las formas D y L de esta sustancia.

El impacto del glutamato en el Sistema Nervioso Central (SNC)

El SNC tiene billones de neuronas que están interconectadas entre sí por una hendidura sináptica o sinapsis, un espacio pequeño entre neurona y neurona por donde pasan los impulsos nerviosos de la neurotransmisión. El aminoácido glutamato es uno de los principales transmisores sinápticos del SNC y funciona como mensajero químico en la transferencia sináptica de la información de neurona a neurona. Sin embargo, por encima de niveles críticos, el glutamato puede convertirse en una sustancia tóxica para ciertas neuronas y para las células nerviosas conectadas a estas neuronas, toxicidad que provoca su degeneración y muerte. Debido a este comportamiento contradictorio, se le ha dado el nombre de “excitotoxina”.

Cuando el glutamato no se utiliza, se almacena en las vesículas que hay dentro de las neuronas. Para participar en la neurotransmisión, el glutamato sale a ese espacio pequeño que hay entre las neuronas (la sinapsis), pero sólo durante un momento muy breve y en cantidades ínfimas.

Después de la neurotransmisión, existen varios mecanismos que “barren” el glutamato de la sinapsis. A veces estos mecanismos fallan, y cuando esto ocurre, el glutamato sigue estimulando las neuronas hasta dañarlas o destruirlas, algo que ocurre en ciertos trastornos, como veremos más adelante. Por lo general, los efectos de un exceso de glutamato sobre el organismo no se manifiestan de forma espectacular e inmediata. Algunas personas particularmente sensibles pueden desarrollar síntomas agudos y graves, como los derivados del síndrome del restaurante chino, mencionados anteriormente. Otras, la mayoría, no muestran signos de excitotoxicidad, puesto que los efectos son más sutiles y se manifiestan sólo tras un largo periodo de tiempo. Una enorme variedad de estudios científicos ha señalado el papel negativo que desempeña el glutamato en nuestra salud. Todo lo que se pueda decir respecto a los efectos negativos del glutamato en nuestra salud puede aplicarse también al aspartame, edulcorante legislado con el código E-951, que contiene como ingrediente principal el aspartato. Al igual que el glutamato, el aspartato es uno de los aminoácidos más importantes en la neurotransmisión, e igualmente tóxico para el sistema nervioso cuando rebasa un determinado nivel.

Las enfermedades del sistema nervioso y las excitotoxinas

La excitotoxicidad de estas sustancias (glutamato y aspartato) puede afectar al desarrollo del sistema nervioso de los niños antes y después de nacer, hasta el punto de causarles problemas emocionales, de aprendizaje, hiperactividad, dislexia e incluso autismo que se manifiestan con el paso del tiempo. En este sentido, se ha comprobado que dichas excitotoxinas destruyen las neuronas del hipotálamo, implicado en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, del sistema endocrino, de las emociones de ira, del sueño y del apetito. Hay que recordar que el cerebro del niño es más sensible a estas toxinas que el de un adulto. En 1975, en los EE.UU., se trataron con éxito varios casos de niños que sufrían ataques convulsivos de tipo epiléptico mediante la eliminación de alimentos que contenían glutamato monosódico. En la actualidad los niños siguen siendo expuestos a los efectos nefastos de estas sustancias puesto que toman muchos refrescos, chicles, helados, golosinas, dulces y patatas fritas que contienen aspartamo o glutamato. Estas sustancias tóxicas son igualmente peligrosas para las mujeres embarazadas, puesto que existe la posibilidad de que atraviesen la placenta y lesionen el sistema nervioso del feto, en proceso de desarrollo.

Las enfermedades neurodegenerativas tales como la demencia de Alzheimer, las enfermedades de Parkinson y de Huntington y la esclerosis lateral amiotrófica, comparten la misma pérdida lenta, prematura y selectiva de neuronas del SNC. En algunas de estas enfermedades, como por ejemplo Alzheimer y Parkinson, los síntomas no se manifiestan hasta que hayan muerto el 80-90% de las neuronas de la zona cerebral afectada. La patogénesis o causa de estas enfermedades todavía se desconoce y es poco probable que el glutamato sea el responsable principal de dichas enfermedades, pero puede ser que precipite su desarrollo, y, lo que sí aseguran muchos estudios científicos, es que empeora la patología de estas enfermedades.  

En trastornos tales como la apoplejía, la hipertensión, las migrañas, la epilepsia, las lesiones cerebrales y las convulsiones, las células dañadas por la enfermedad liberan cantidades de glutamato que son tóxicas para las neuronas. Unos niveles bajos de glucosa en la sangre también pueden originar daños relacionados con un exceso extracelular de glutamato (esta hipoglucemia puede ocurrir a menudo, por ejemplo, cuando estamos enfermos o tomamos medicamentos; igualmente, hacer dieta o practicar un ejercicio prolongado e intensivo pueden provocar un descenso de los niveles de glucosa en la sangre). Por lo tanto, es lógico suponer que un aporte exterior de excitotoxinas a través de la dieta agrave la situación.

El cerebro tiene un sistema para filtrar lo que necesita y lo que no (la barrera hemato-encefálica). Sin embargo esta barrera no está concebida para eliminar las altas concentraciones de excitotoxinas que se hallan en la dieta actual, y, por lo tanto puede fallar. Es más, esta barrera no está del todo desarrollada en el cerebro de los niños y, además, pierde efectividad con el paso de los años. Hay que resaltar también que los daños que producen las excitotoxinas al sistema nervioso son muy lentos, sin ningún síntoma externo aparente. Las neuronas mueren lentamente y pueden pasar años, incluso décadas, antes de que aparezcan síntomas clínicos de daños neurológicos.

El glutamato en los aditivos y alimentos

Además de los aditivos clasificados como potenciadores del sabor que contienen glutamato en su estructura química (E620 - E625), y cuyas cantidades permitidas están regidas por la legislación española, existen otros ingredientes / aditivos que se agregan a los alimentos españoles y que también contienen glutamato, a pesar de no estar clasificados por la legislación como potenciadores del sabor. La lista que aparece en el cuadro muestra una relación de algunos de los aditivos / ingredientes permitidos que contienen o pueden contener glutamato procesado.

Todos los productos animales y vegetales hidrolizados contienen glutamato procesado; en este sentido, cabe señalar que los caseinatos de calcio y de sodio se obtienen mediante la hidrolización de las proteínas lácteas. Las cápsulas de algunos complejos vitamínicos contienen gelatina, un producto altamente procesado obtenido a partir de subproductos de proteína animal (huesos, piel, etc.); este tipo de gelatina siempre contiene glutamato procesado. El extracto de levadura y la levadura autolizada se obtienen de la levadura natural mediante un proceso químico parecido al de la hidrolización y, por tanto, también contienen glutamato procesado. Los aromas pueden contener GMS y/o PVH, hecho que ha confirmado por escrito una conocida empresa de patatas fritas al autor de este artículo.

El glutamato en sus diversas formas, así como el aspartamo, están presentes en muchos productos habituales en los supermercados: productos cárnicos, alimentos para lactantes, productos dietéticos, productos deshidratados y enlatados, tentempiés, refrescos, salsas, productos congelados, golosinas, etc.

El glutamato en la legislación

A la luz de lo expuesto anteriormente sobre los efectos nefastos del glutamato en la salud, es muy preocupante que se permita su utilización tanto en España como en la CE. Supuestamente, la legislación protege al consumidor del peligro de ingerir productos o compuestos tóxicos en la alimentación. A pesar de que numerosos estudios han demostrado la toxicidad del glutamato, en España se permiten hasta 10g/kg de E-621 (glutamato monosódico) solo o en combinación con E-620 y E-622 al E625, en su función de aditivo alimentario general (salvo en alimentos para lactantes y niños de corta edad), mientras que en los condimentos y aderezos se permite la dosis máxima de quantum satis, es decir, un nivel máximo no especificado.

Recordemos que el sistema nervioso central sólo requiere diminutas cantidades de glutamato. En este sentido, el Real Decreto 145 / 1997, de 31 de enero ni siquiera considera como aditivos alimentarios algunos de los productos incluidos en la tabla anterior (por ejemplo, la gelatina comestible, los hidrolizados de proteínas y sus sales, las proteínas lácteas y los caseinatos), sino como ingredientes.

Es preocupante que estos “ingredientes”, sobre todo los hidrolizados de proteínas de los cereales, se añadan a los alimentos para lactantes y niños de corta de edad, sin que las cantidades máximas estén claramente legisladas, lo cual es extremadamente imprudente a la luz de los posibles efectos negativos para el sistema nervioso en desarrollo.

Si tenemos en cuenta que podemos ingerir varios aditivos / ingredientes que contienen excitotoxinas en un mismo alimento, o combinados en una misma comida, resulta todavía más difícil de controlar la cantidad de excitotoxinas que aporta la dieta diaria convencional.

Conclusión

El glutamato y el aspartato son componentes esenciales del sistema nervioso central para su funcionamiento normal, pero, en niveles superiores a los normales, pueden tener un efecto devastador sobre el sistema nervioso en cualquier etapa de la vida, desde el estado embrionario hasta la vejez. Se trata de un equilibrio frágil que se rompe con facilidad, debido a la predominancia de productos alimenticios que contienen glutamato y aspartato procesados en la dieta contemporánea.

La inmensa mayoría de los estudios sobre el glutamato son de origen estadounidense y, debe señalarse que una parte importante de ellos han sido financiados por entidades con intereses en la industria del glutamato. Lamentablemente, son precisamente estos últimos estudios los que se valoran a la hora de redactar la legislación. La decisión de eliminar las excitotoxinas de nuestra dieta está en nuestras manos. Para ello, es de vital importancia el consumo de alimentos frescos, no procesados, cuyo alto contenido en antioxidantes puede ayudar a incrementar las defensas del organismo frente al desgaste provocado por una alimentación desnaturalizada. Así y todo, sería conveniente que el consumidor recibiese información fiable e imparcial sobre el glutamato y el aspartamo, y que la legislación pertinente creara un marco legal favorable a los intereses de la salud pública.

David J. Munro

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13/06/2008 GMT 2

El fuego mata los alimentos

escuela_de_salud @ 20:24

La naturaleza ha provisto al género humano con alimentos que son capaces de conservarnos íntegros, saludables y vivos. Los hombres, por otro lado, han creado su propio alimento. Los cambios no son muy sutiles.
El alimento genéticamente modificado, irradiado, madurado químicamente, rociado con pesticidas y herbicidas, asfixiado con gases de maduración y una plétora de otros mortíferos y peligrosos avances en tratamientos científicos, no se parece en nada a lo que una vez fue. El cocinado es una de las muchas maneras en las cuales el hombre cambia el modo natural y benefico del alimento, hacia una dañina y tóxica substancia.

¿Qué le ocurre exactamente al alimento cuando se cocina? ¿Qué le ocurre a tu cuerpo cuando cocinas el alimento?
Algunas claves se cubren en este artículo, pero esta es sólo la punta del iceberg.

PUNTOS ESENCIALES RESPECTO A LOS EFECTOS DE LA COMIDA COCINADA

La fuerza vital del alimento se agota o destruye enormemente. El campo bioeléctrico de energía se agota y altera fuertemente (demostrado graficamente con una fotografía Kirlian). El alimento que una vez estuvo vivo y bioactivo es ahora una imagen de algo muerto e inerte.

La estructura bioquímica y cosmetico nutriente del alimento es alterada desde su forma original. Las moléculas se desordenan, degradan, y des-componen. El alimento se degenera de muchas maneras. La fibra de la planta se descompone en una blanda, pasiva substancia, que pierde su inhiesta y magnética cualidad de limpiar los intestinos. Esto causa un efecto dominó en el que el tracto gastrointestinal se convierte en un terreno tóxico cultivado.

Los nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos, etc.) se agotan, destruyen y alteran. El grado de agotamiento, destrucción, y alteración es simplemente un asunto de temperatura, método de cocinado y tiempo. La grasa saturada frita es la peor, las sartenadas fritas las siguientes, después el horneado, hervido y, la menor alteración (aunque aún mala) cocinar al vapor.

 Este agotamiento de nutrientes es la mayor causa de obesidad. El sufrimiento del hambre se genera por el cerebro cuando los trillones de células programadas para la mitosis (replicación o división celular) gritan, aliméntame, al cerebro. Cuando estos trillones de células no reciben los nutrientes necesarios para crear nuevas células, el cerebro induce el sufrimiento del hambre. Cocinar continuamente los alimentos, agota los nutrientes y causa un exceso de hambre.

Por encima del 50% de la proteína se coagula, convirtiéndose en inútil. Ningún otro mamífero o animal cocina su alimento. La proteína de fuentes vegetales es mucho más asimilable en su estado original.

Altas temperaturas también crean uniones cruzadas en la proteína. Estos vínculos cruzados implicados en muchos problemas del cuerpo, son un factor en la aceleración del envejecimiento.

Alimentos amiláceos cocinados a altas temperaturas, especialmente los fritos, crean una ingente cantidad del tóxico acrilamida. Las acrilamidas usadas en la creación de plásticos, también son carcinógenos.

La interrelación de nutrientes se altera de su compaginación natural sinérgica. Por ejemplo, con la carne, la mayoría de la vitamina B-6 y de metionina se destruye, lo que fomenta los aterogénicos radicales libres iniciando la acumulación de homocisteína (factor en problemas de corazón).

El agua del alimento disminuye y su estructura natural también se cambia, lo que causa deshidratación al cuerpo.

Se crean substancias tóxicas y subproductos del cocinado. A más alta temperatura, más toxinas se crean. Freír y grilear son especialmente creadores de toxinas. Varias substancias carcinógenas y mutagénicas y hordas de radicales libres se generan en las grasas cocinadas y proteínas en particular.

El calor causa en las moléculas complejos que colisionan, y repetidas colisiones causan enlaces bivalentes que crean un orden de nuevas moléculas, y por consiguiente una nueva substancia. En una ordinaria patata horneada, hay unos 450 subproductos de toda clase. Incluso se les nombra como "nuevos compuestos químicos".

Se crea Inútil material de deshecho, el cual tiene un efecto acumulativo congestionante y de atasco en el cuerpo y es una carga pesada para el proceso natural de eliminación del cuerpo.

Todas las enzimas presentes en los alimentos crudos se destruyen a temperaturas tan bajas como 118 grados Fahrenheit. Estas enzimas de los alimentos son importantes para la óptima digestión. Se añaden naturalmente a la digestión y se activan tan pronto como se empieza a comer. El cocinado destruye el 100% de estas enzimas. Comer enzimas de alimentos muertos da lugar a una sobrecarga del pancreas y otros órganos y un sobreesfuerzo de ellos, lo que eventualmente agota estos órganos. La digestión de alimentos cocinados usurpa valiosas enzimas metabólicas para ayudar a hacer la digestión del alimento. La digestión del alimento cocinado es mucho más exigente energéticamente que la digestión de crudos. En general, el alimento crudo es mucho más fácilmente digerido tanto que pasa a través del tracto digestivo en la mitad o un tercio del tiempo de lo que le lleva al alimento cocinado.
La destrucción total de las enzimas es una causa mayor de fatiga o letargo en las personas, especialmente en los que tienen un adormecimiento dentro de unas pocas horas tras comer. El cuerpo va directo a un proceso de desvitalización de la energía para digerir el alimento nada más comido, sin la ayuda natural de las enzimas.
Tras comer un alimento cocinado, hay una precipitación de células blancas de la sangre hacia el tracto digestivo, dejando al resto del cuerpo desprovisto de protección por el sistema inmunológico. Desde el punto de vista del sistema inmune, una substancia extraña tóxica está invadiendo el cuerpo cuando comemos alimentos cocinados.

Sucede un cambio en las proporciones relativas de diferentes células rojas. Este fenómeno se llama "leucocitosis digestiva".

La población natural de beneficiosa flora intestinal llega a ser dominada por bacterias putrefactivas (particularmente de la carne cocinada), dando como resultado una disfunción colónica, permitiendo la absorción de toxinas desde el intestino. Este fenómeno se llama disbacteriosis, disbiosis, o toxemia intestinal (toxicosis).

Se crea un aumento de la placa mucoide en los intestinos. La placa mucoide es una densa y alquitranada substancia, la cual es el resultado de largo tiempo de indigestión, y de no eliminar, alimentos cocinados putrefactos en los intestinos. Almidones cocinados y grasas en particular son el mayor culpable del estreñimiento y obstrucción de los intestinos. Los intestinos se convierten en un terreno de cultivo para Cándida, levaduras, hongos, mohos, y parasitos con el incremento de este material putrefacto.

Un incremento de las toxinas y materiales de deshecho en muchas partes del cuerpo, conlleva lo que ocurre dentro de las células individuales. Algunas de estas toxinas y deshechos se llaman lipofuscina, que se acumula en la piel y en el sistema nervioso, incluyendo el cerebro. Se observa como manchas de higado o manchas de la edad.

Los alimentos cocinados causan malnutrición en el nivel celular porque es el más bajo en nutrientes. En añadidura a contener deshechos y toxinas, las células individuales no reciben los suficientes nutrientes que necesitan.

El alimento cocinado es también menos propenso a ser metabolizado, lo cual es otro factor en el exceso de ganancia de peso. De vez en cuando, el cuerpo experimenta crisis de detoxificación (también llamadas crisis de purificación o salud). Esto ocurre cuando las toxinas son liberadas a través de la piel o descargadas en la corriente sanguínea para eliminarlas por hígado, riñones, y otros organos. Los síntomas pueden incluir dolores de cabeza, fiebre, nausea, vomito, resfriados, bronquitis, sinusitis, pneumonía, diarrea, etc.

El cuerpo puede devenir tan tóxico que toda clase de particulas, tales como polen, pueden causar crisis de detoxificación, llamadas alergias. Se estima que 80 millones de americanos sufren de alergias.

El sistema inmune, el cuerpo, por las masivas invasiones diarias de toxinas y subproductos tóxicos, eventualmente llega a abrumarse y a debilitarse. Un factor clave en el proceso de envejecimiento.

Algunos de los materiales de deshecho se forman en las arterias y las atascan, conduciendo a la tensión alta, ateroesclerosis, arteriosclerosis, infartos, etc. – matando a un 35% de los americanos.

Los deshechos ácidos, toxinas, mutágenos, y carcinógenos se forman así dentro de las células, tan pronto como la acometida de excesos diarios de radicales libres eventualmente causan que algunas células devengan cancerosas– matando a un 30% de los americanos.

En general, el proceso natural de envejecimiento se acelera por los alimentos cocinados. Las personas que alternan alimentos crudos a menudo llegan a ser biológica y visiblemente más jovenes.

Decenas de cientos de personas que han vuelto a una dieta estrictamente orgánica y cruda no sólo han invertido las repercusiones de la edad, sino en muchas de la mayoría de las enfermedades mortales de la vida, incluyendo cáncer, diabetes, artritis, osteoporosis,enfermedad cardiovascular, así como otras.

Evitar cocinar los alimentos es una de las simples más importantes cambios de vida que puedes hacer.

ALIMENTOS COCINADOS Y CÁNCER

Para el oncólogo Bruce Ames (en "mutagénesis, carcinógenesis, y enfermedades degenerativas de la edad") el cocinado de alimentos es plausible como un colaborador al cáncer. Una amplia variedad de químicos se forman durante el cocinado. Cuatro grupos de químicos que causan tumores en roedores han cautivado la atención por su mutagenidad, potencia y concentracion:

1. Nitrosaminas, formadas de oxidos de nitrógeno presentes en las llamas del gas o de otras brasas. Sorprendentemente se ha hecho un pequeño trabajo en los niveles de nitrosaminas en peces o carne cocinados en hornos de gas o barbacoas, considerando su potencia mutagénica y carcinógena.
2. Aminas heterocíclicas, se forman de aminoácidos o proteínas calentados.
3. Hidrocarbonos policíclicos, se forman de la carne chamuscada.
4. Furfuraldehído y furanos similares se forman de azúcares calientes. La grasa calentada genera epóxidos mutagénicos, hidroperóxidos, y aldehídos insaturados, y puede también ser de importancia.

Leucocitosis y alimentos cocinados

En 1930, la investigación condujo al Instituto de química clínica en Lausanne, Suiza, bajo la dirección del Dr. Paul Kouchakoff. El efecto del alimento (cocinado/procesado frente al alimento crudo/natural) en el sistema inmune fue testado y documentado. El descubrimiento del Dr. Kouchakoff concernía a los leucocitos, las células blancas de la sangre. Aparentemente, un bien conocido fenómeno ocurría inmediatamente tras que una persona finalizará de comer.

Se encontró que tras que una persona comiera alimento cocinado, su sangre responde inmediatamente incrementando el número de células blancas. Este es un bien conocido fenómeno llamado "leucocitosis digestiva", lo cual significa que hay una elevación en el número de leucocitos, o células blancas de la sangre tras comer. Puesto que la leucocitosis digestiva se observaba siempre tras comer, se consideraba que era una respuesta fisiológica normal a comer. Nadie sabía porqué el número de células blancas aumentaría tras comer, puesto que esto aparecía como una respuesta al estrés, así si el cuerpo estaba reaccionando a algo pernicioso, tal como una infección, trauma, o exposición a tóxicos químicos.

Regresando a 1930, investigadores suizos del instituto de química estudiaron la influencia química del alimento en la sangre humana e hicieron un asombroso descubrimiento. Encontraron que comer alimentos inalterados, alimentos crudos o alimentos cocinados a bajas temperaturas no causaban reacción en la sangre. Por añadidura, Si un alimento había sido calentado bajo una cierta temperatura (exclusiva para comer alimentos), o si el alimento era procesado (refinado, añadido químicos, etc.), éste siempre causaba un incremento en el número de células blancas de la sangre. Los investigadores renombraron esta reacción como "leucocitosis patológica", puesto que el cuerpo reaccionaba tan altamente al alimento alterado. Testearon muchas distintas clases de alimentos y encontraron que si los alimentos no estaban sobrecalentados o refinados, no causaban reacción. El cuerpo los veía como alimentos amigos. Sin embargo, los mismos alimentos, calentados a temperatura demasiado alta, causaban una reacción negativa en la sangre, reacción que se encuentra sólo cuando el cuerpo es invadido por un peligroso patógeno o trauma.

El peor delincuente de todos,cocinados o no, eran los alimentos procesados refinados (tales como harina o arroz blanco), u homogeneizados (un proceso en el que la grasa de la leche es sujeta a suspensión artificial), o pasteurizados (también visto en leche, calentados con un destello a altas temperaturas para matar las bacterias), o conservados (añadir químicos a los alimentos para retardar la putrefacción o realzar el sabor o la textura). En otras palabras, los alimentos cambiados de su estado original se convierten en dañinos. Ejemplos de esto son: leche pasteurizada, chocolate, margarina, azúcar, caramelo, harina blanca y sal común. Los investigadores encontraron que si estos alterados, alimentos químicos se masticaban muy concienzudamente, el daño en la sangre podía reducirse en algún grado. En suma, otro asombroso hallazgo fue que si algunos de esos alimentos en su estado crudo se comían con la equivalente comida cocinada, la reacción patológica de la sangre era un tanto minimizada. Sin embargo, lo mejor es, evitar estos innaturales alimentos procesados y reemplazarlos con deliciosos alimentos enteros para la salud óptima.

Por Blake Sawyer

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16/05/2008 GMT 2

El cuento del dentista y el flúor

escuela_de_salud @ 14:07

HABÍA UNA VEZ un dentista. Se llamaba Lester. Durante muchos años, lo mismo que todos los otros dentistas que conocía, Lester estaba convencido de que el flúor en el agua potable era bueno para todos. Al igual que los otros dentistas, Lester había aprendido en la escuela de los dentistas que el flúor mitigaba la caries de los dientes. Lester creía que el flúor era sólo flúor.

Entonces, un día tropezó con un químico y empezaron a hablar del tema de la fluorización del agua potable. El químico le preguntó acerca del tipo de fluoruro que se utilizaba para la fluorización del agua potable. Lester le contestó:

-Nosotros simplemente nos limitamos a ajustar el nivel de flúor en el agua, añadiendo una parte por millón de sólo flúor.

-No existe ninguna sustancia que sea solamente flúor-, le contestó.

Lester se rascó la cabeza:

-Pero es que ellos me dijeron que la sustancia que se adicionaba al agua era sólo flúor.

El químico se echó a reír con ganas:

 -El flúor es el elemento químico existente más electronegativo que existe y nunca se encuentra aislado en la naturaleza, por lo que existen muchos tipos de fluoruro. Así por ejemplo, el fluoruro cálcico se encuentra en el agua natural. También existen otros tipos de fluoruro distintos como el fluoruro de plomo, el fluoruro de aluminio, etc. Si añades flúor al agua, tiene que ser bajo forma de un compuesto y es por esto que te he preguntado por el tipo de fluoruro que añadíais.

Lester se sintió mareado. No había caído en esto.

Al día siguiente, Lester se fue a la biblioteca para examinar libros de química y se enteró de que el fluoruro cálcico se encuentra naturalmente en el agua. También descubrió que el fluoruro cálcico es prácticamente insoluble en el agua y que no puede ser fácilmente absorbido por el cuerpo. Su amigo, el químico, tenía mucha razón, ya que existía un gran número de compuestos de fluoruro distintos.

Ahora, intrigado, Lester buscó algunos estudios científicos acerca de la fluorización. Leyó que, en las pruebas de laboratorio, los científicos utilizaban agua purificada y fluoruro sódico de alta pureza y calidad para realizar sus investigaciones y también descubrió que el fluoruro sódico es absorbido por el cuerpo mucho más fácilmente que el fluoruro cálcico. Su amigo tenía razón y el dentista se preguntó cómo era posible que alguien pudiera decir que el fluoruro cálcico era lo mismo que el fluoruro sódico.

Al día siguiente Lester telefoneó a la Compañía de Aguas para preguntarles si estaban añadiendo fluoruro cálcico o fluoruro sódico al agua potable. El director del departamento del agua potable le explicó que ellos estaban añadiendo al agua un producto conocido como fluoruro de sílice y que lo compraban como un producto de muy baja calidad, debido a que les resultaría demasiado caro utilizar uno de más pureza y calidad y que, de todos modos, el departamento de Sanidad no pagaría por un fluoruro cálcico de alta pureza, por considerar que el flúor es siempre flúor, sin importarles de dónde provenía. En esta situación Lester se sintió completamente desconcertado.

-¿Dónde conseguís estos fluoruros de sílice?-, acabó por preguntar. El director del departamento de agua potable le explicó que el fluoruro de sílice, también conocido como ácido hexafluosilícico, constituye un subproducto tóxico de desecho procedente de los condensadores de gases contaminantes en la producción de abonos fosfatados.

El dentista quedó horrorizado:

-¡Debéis estar locos para poner esta sustancia en el agua de beber!

El director de dicho departamento le dio la razón, puesto que el ácido hexafluosilícico también contenía otras sustancias tóxicas, como arsénico, berilio, mercurio, plomo... Le comunicó que él no bebía el agua de la ciudad debido a los muchos contaminantes que estaban presentes en el producto utilizado para la fluorización y que causan problemas en la salud: “Por ejemplo, el arsénico causa cánceres de próstata, vejiga, riñón, piel y pulmón y no existe un umbral de seguridad para el arsénico”.

Lester quedó aterrado y preguntó al director por qué no paraban de fluorizar el agua con este líquido contaminante, asombrándose de que alguien fuera capaz de añadir un conocido agente cancerígeno al agua potable. El director le contestó que él se limitaba a hacer su trabajo.

Después de una noche de insomnio, Lester reconsideró el dilema de la fluorización mientras se enjabonaba en la ducha. “Dicen que se limitan a ajustar tan sólo el nivel del flúor natural en el agua en relación al fluoruro cálcico, pero que utilizan un fluoruro sódico de alta calidad y agua muy pura para los experimentos con ratas en el laboratorio. ¡Pero ellos están añadiendo un líquido contaminado de la condensación de gases en el agua que yo bebo!”. No tenía sentido.

Realizó una llamada a la asociación de dentistas, explicando lo que había aprendido, pero su interlocutor le contestó fríamente:

“ Si valoras tu licencia para poder trabajar como odontólogo, ni se te ocurra mencionar este tema otra vez”. Lester se quedó anonadado.

Había trabajado duro y estaba muy orgulloso de toda su experiencia profesional, y de sus dos coches de coleccionista; no podría soportar su pérdida. Y también pensó en su mujer y su familia, y cuánto echaría de menos su lujoso hogar con sus cuatro cuartos de baño, su jacuzzi, las escuelas privadas y sus vacaciones en el extranjero...

Al cabo de poco tiempo, tomó la decisión de no beber más agua del grifo. A partir de entonces, en casa comprarían agua embotellada. De todos modos, no se sintió muy feliz cuando entró a la sala de visitas para recibir y saludar al primer paciente del día.
Unos meses más tarde fue a visitarse a su colega, también médico, para su revisión médica anual y se enteró de que tenía un cáncer de próstata. Recordó las palabras del director del departamento del agua potable: “El arsénico causa cáncer de próstata”. La mayor parte de los contaminantes del agua de la red pública son absorbidos a través de la piel, cuando uno se ducha, o a través de las ropas lavadas con este agua.
Pobre Lester.

George Glasser se dedica al periodismo de investigación especializado en temas del medio ambiente.

FUENTE : http://www.theecologist.net/

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