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ESCUELA de SALUD
El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza le va curando la enfermedad. Voltaire

Categoría: Autismo

19/08/2008 GMT 2

Vacunación: La Verdad Oculta

escuela_de_salud @ 11:45

Este vídeo es una recopilación visual de algunos de los artículos relacionados debajo, vale la pena emplear los 90 minutos que dura en verlo, sobretodo si se tienen hijos en edad de ser inoculados con venenos y tóxicos de diferentes clases.

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Enfermedades atribuibles a las vacunas

14/08/2008 GMT 2

Enfermedades atribuibles a las vacunas

escuela_de_salud @ 13:05

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 Esta tabla de enfermedades atribuidas a las vacunas, habitualmente es desmentida por los organismos oficiales. La novedad es que, aunque parezca raro, la tabla anterior está publicada en la Web de la Asociación Española de Pediatría

Como es natural, en las mismas páginas tratan de quitarle importancia al asunto. Sus argumentos tendrían lógica si las vacunas fueran eficaces y seguras, pero como dicen en la misma página, ninguna es completamente eficaz y absolutamente segura.

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  Fuente de la Asociación Española de Pediatría

Mirando esta tabla, el número de afectados no parece excesivamente alto, pero por bajo que sea el riesgo de que su hijo se convierta en autista por culpa de una vacuna, a usted debería parecerle alto

 No se debe confundir la probabilidad de que ocurra algo, con la gravedad de lo que puede ocurrir. Por ejemplo: Si se tiene el 98% de probabilidades de perder un euro, a pesar de que hay muchas probabilidades de perderlo sigue siendo un riesgo bajo. Si se tiene el 0.10% de probabilidades de perder la vida, a pesar de que hay muy pocas probabilidades de perderla, se asume un riesgo desmesuradamente alto. Al fin y al cabo, una persona podría perder un euro cada uno de los días de su vida y seguir viviendo sin ningún problema, en cambio la vida sólo podrá perderla una vez.

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21/07/2008 GMT 2

El mercurio: un veneno muy potente

escuela_de_salud @ 21:53

Todos los profesionales conocen la alta toxicidad del mercurio, pero eso no ha impedido que se siga colocando este veneno en la boca de las personas. Aunque los empastes de amalgama son la primera causa de intoxicación por mercurio de los seres humanos, también hay que tener en cuenta el mercurio ingerido por personas que se alimentan con mucho pescado. Cada año se tiran al mar miles de toneladas de mercurio que acaban integrándose en la grasa de los peces; como el mercurio se va sumando, los peces grandes que se comen a los pequeños atesoran grandes dosis de mercurio.

Las amalgamas van soltando mercurio de diferentes maneras: Por el calor de las comidas, por el rozamiento, por la corrosión natural, al ser atacado por alimentos ácidos, al cepillar los dientes, al masticar. Al mascar chicle se multiplica por quince la concentración de vapor de mercurio. El flúor de las pastas de dientes también aumenta el desprendimiento del mercurio de los empastes. Aparte de eso, en las personas que tienen otra clase de metales en la boca como fundas, piezas de oro, puentes, etc., su boca reacciona como una batería, produciendo corrientes eléctricas que agravan la situación.

El mercurio se reparte por todo el cuerpo dañando al cerebro, sistema nervioso, riñones, etc. Las personas intoxicadas por mercurio tienen una lista muy grande de síntomas y dolores que fácilmente se diagnostica como trastornos psicológicos en vez de intoxicación.

Otro problema que produce el mercurio es hundir las defensas del organismo y destruir la flora intestinal, situación que es aprovechada por los hongos cándida para proliferar sin que nadie se lo impida. Estos hongos también pueden producir trastornos psicológicos, de esa forma llueve sobre mojado, entrando en una espiral de sufrimiento y desesperación.

Después de más de cien años que en el mundo se sabe de la toxicidad del mercurio, por fin hay una sentencia reciente de la Food and Drug Administration del pasado junio del 2008 que dice: “Dental amalgams contain mercury, which may have neurotoxic effects”.

Aquí hay una demanda judicial de varias asociaciones españolas. Demandan en los tribunales al ministerio de sanidad y consumo por los efectos nocivos del mercurio de las amalgamas dentales y también de las vacunas.

Noruega ha prohibido totalmente el uso de mercurio desde el uno de enero del 2008

Degeneracion neuronal por mercurio

En este vídeo se puede ver cómo afecta el mercurio a las neuronas

Mercurio, Nuestra salud en peligro

Otro video donde se hace un resumen general de las fuentes de mercurio y los problemas que causa. Recomiendo leer este documento sobre los peligros del mercurio y los empastes de amalgamas. En 44 páginas hay una descripción minuciosa de todos los problemas que produce este peligroso veneno en todas sus variantes. También describe detalladamente todas las enfermedades graves que proliferan a partir de una intoxicación de mercurio.

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Curando la Esclerosis Multiple al desintoxicar el cuerpo de mercurio

01/07/2008 GMT 2

Más conexiones entre las vacunas y el autismo

escuela_de_salud @ 13:45

Harris Coulter, director del Center for Empirical Medicine en Washington, D.C., e historiador cuyos muchos libros han reseñado la evolución de la ortodoxia médica en los Estados Unidos, ha hecho el cargo inicial que mucho del autismo fue causado por la administración en la niñez temprana de la vacuna contra la tos ferina de célula completa.

En dos libros (DPT: "A Shot in the Dark", por Harris Coulter y Barbara Fisher, publicado por Harcourt Brace Jovanovich en 1985 y "Vaccination, Social Violence, and Criminality", publicado en 1990 por Nort Atlantic Books), Coulter ha reunido importante y abrumadora evidencia circunstancial en contra de la vacuna anti tosferínica y ha clamado por la realización de estudios para esclarecer su relación causal con el autismo inducido por encefalitis, el daño cerebral y la muerte por apnea (paro respiratorio) conocido comunmente como SIDS.

Atacado por las compañías farmacúticas y por grandes segmentos de la comunidad médica como alarmista y prejuiciado contra las compañías farmaceúticas, Coulter sin embargo ha cautivado persuasivamente la atención de algunos especialistas en autismo tales como el Dr. Bernard Rimmland, además de haber elevado un tipo de alerta crítica de ciertos padres preocupados.

Su cargo ha generado también una explicación a la mayor incidencia del autismo en los varones por su desarrollo más lento que las niñas, siendo por tanto sus cerebros más vulnerables a las edades en las que la inoculación DPT normalmente se lleva a cabo. También por ello se explica por qué ciertos países como Japón o el Reino Unido, presentan menos incidencia de autismo, pues sus campañas de vacunación son más tardías y en Inglaterra la vacuna antitosferina, aunque común, sigue siendo enteramente electiva. En caso de niños con alergias, sobretodo a la leche, los efectos de la vacuna DPT son aún más pronunciados.

En su presentación más básica, el argumento de Coulter se compone de tres argumentos factuales relacionados:

La bacteria de la tos ferina se sabe que causa una inflamación cerebral, la cual a veces ocasiona daños difusos, indiscriminados y permanentes; las vacunas contra muchos tipos de bacterias se sabe provocan inflamación cerebral y no fue hasta 1992 en que se introdujo en los Estados Unidos una vacuna antitosferínica aparentemente más segura basada en medias células y no células completas de la bacteria causante de la tos ferina. Por consiguiente, no es un salto sin precaución concluir que por muchos años la vacuna DPT ha causado mucho daño cerebral e incapacidad permanente. Y aunque las campañas de vacunación no son responsables de todas las incapacidades y males sociales, contribuyen substantivamente a su incremento.

Fuente bibliográfica: "Out of Silence", an autistic boy's journey into language and communication, by Russell Martin. Penguin Books 1995, ISBN 0 14 02.4701 7

13/06/2008 GMT 2

Culpable: vacunas con mercurio...

escuela_de_salud @ 01:24

...ES LO QUE DICEN Isabel, y Mercedes, y Ana. Y decenas de madres cuyos hijos pequeños son autistas pese a que inicialmente eran, según ellas, normales. Varios estudios relacionan la presencia de mercurio en algunas vacunas con estas anomalías. Y pediatras de prestigio se lo toman en serio 

El álbum que enseña Mercedes parece sacado de un cuento para niños.En cada hoja de cartulina, que ella ha ido adornando con dibujos de flores y casas encantadas, asoma la cara de un bebé de ojos grandes y azules. «Era hermoso, ¿verdad? Llamaba la atención por la calle», murmura la madre. «Y esta otra... Es una de mis preferidas. Tenía poco más de un año y ya sabía decir los números del uno al 10», insiste orgullosa Mercedes al ver de nuevo las estampas de su pequeño Luis correteando por el jardín de la casa paterna. Aquel niño precoz y juguetón, que por su desparpajo se había ganado la simpatía del vecindario de Carabanchel (Madrid), se fue apagando inexplicablemente.

De aquella vida intensa sólo quedan las fotografías, recuerdos de papel que ella y su marido Antonio guardan de los días felices tras la llegada del hijo primogénito y deseado. Porque Luis, fruto de tres intentos de inseminación artificial, nació sano como el que más. Hoy, cuando cumple ya cinco años, vive atrapado en un laberinto que se llama autismo. A veces le cuesta reconocer a su hermano, dos años menor que él, y olvida a ratos muchas de las palabras aprendidas hace tiempo. Desmemoria en él y dolor en unos padres convencidos de que han sido las vacunas (hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina..., todas ellas con mercurio en sus componentes) las que cambiaron el destino de su hijo.

 La sospecha ha incubado también entre muchos especialistas. El doctor José Francisco Navarro, experto en medicina ortomolecular, es de los que piensa, en contra de las opiniones de otros colegas, que la administración de tiomersal (nombre farmacéutico con el que se conoce el mercurio incluido como conservante en vacunas infantiles) puede causar alteraciones neurológicas severas a edades tempranas.

«El problema es real», asegura por experiencia el galeno alicantino.A él acuden desde recién nacidos hasta adolescentes con secuelas autistas. «La mayoría de ellos tienen unos niveles de mercurio en el organismo muy por encima de los límites tolerables». Lo dice por las pruebas de cabello que envía periódicamente a laboratorios de EEUU (los hospitales españoles no disponen de la tecnología necesaria, excepto el Ejército) para ser analizadas. «Hay niños», concluye, «que superan hasta en 12 veces las tasas establecidas internacionalmente para este tóxico». Y de ahí a los primeros síntomas autistas el trecho es brevísimo. La acumulación del metal pesado en el cuerpo (hasta 22 dosis de vacunas llegan a recibir niños que no han cumplido los 16 años) puede llegar a afectar gravemente al sistema nervioso central (problemas locomotores, pérdida de la capacidad de concentración, de las medidas de espacio y tiempo...).

Luis tenía 19 meses y 15 vacunas cuando Mercedes empezó a notar que algo no marchaba bien. «Cuando le daban los ataques, el niño se mordía hasta los travesaños de madera de su cuna. Todavía hoy tenemos que estar muy pendientes de él. Es siempre imprevisible.De pronto se vuelve extremadamente evasivo, no responde cuando le llamamos por su nombre, se arrastra por el piso, tiene lagunas mentales... Es como si mi hijo viviera permanentemente en un mundo aparte», cuenta Mercedes. Luego aprendería, por boca de algunos médicos y padres de niños con igual problema, que los síntomas autistas de su hijo no son fruto de un virus maligno, como ella pensaba por ignorancia, sino debidos probablemente a las concentraciones de mercurio utilizado en las vacunas que le administraron a Luis.

No es el único. En la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), de 200 menores autistas, según su vicepresidenta Ana Medina -madre de un adolescente en tratamiento- más de un centenar están afectados por mercurio. Y ello, dice, porque «no podemos atender todas las peticiones de ayuda social y médica que nos llegan de toda Cataluña y otras comunidades».

En España, de acuerdo con datos del Servicio de Psiquiatría de la Policlínica de Guipúzcoa, se ha pasado de cuatro a cinco casos de autismo por 10.000 niños en edad escolar a cifras mucho por encima del uno por 700.

Una de las razones por las cuales puede haberse incrementado la población de niños con trastornos neuronales similares a los del autismo es, a juicio de muchos especialistas, el aumento espectacular en el número de dosis administradas. De hecho, se ha pasado de ninguna o unas pocas que se ponían nuestros abuelos a unas ocho para los padres actuales y, de éstas, a unas 20 o más que hoy reciben sus hijos. Si sumamos todas las que contienen mercurio (al menos siete de diferentes laboratorios) los niños vacunados en la actualidad, prácticamente todos, reciben unas cantidades de tiomersal (también llamado timerosal) muy superiores a las de sus padres y abuelos. Aún quedan vacunas tan importantes como la hepatitis B y el tétanos, incluidas, entre otras, en todos los calendarios de vacunación, que no están exentas del producto tóxico. Aunque en las farmacias también las hay sin este peligroso metal.

«DESPISTE» MÉDICO

Juran muchos padres y madres que las conductas autistas de sus hijos comenzaron a los 15 meses, poco después de que les inmunizaran contra el sarampión. El crío de Ana Medina, que nació totalmente normal y hoy sigue una estricta cura de desintoxicación de mercurio, empezó su calvario particular al poco de cumplir dos años. Un caso gemelo al de Luis. Aún no hablaba y sus movimientos, en palabras de la madre, parecían más torpes de lo habitual para un niño de su edad. «Ya hablará, le suele pasar a niños que son muy inteligentes», dice Ana que le contestó el médico de la Seguridad Social, como único diagnóstico. Un año después el chiquillo no paraba de temblar compulsivamente y de echar saliva por la boca.Y siempre la misma respuesta: «No le vemos nada, ya se le pasará», le explicaba otro pediatra. «Que le vean en la Unidad de Salud Mental», concluyó una psiquiatra de la red pública.

Agobiada por el cariz que iba tomando la salud de su hijo, Ana, que hasta entonces ni siquiera le pasaba por la cabeza sospechar de las vacunas, decidió indagar por su cuenta en revistas científicas extranjeras y empezó a devorar todo lo que se publicaba sobre el mercurio y el autismo en las numerosas páginas que circulan por Internet.

«Pude darme cuenta de que decenas de niños de la edad del mío, incluso mayores que él, eran y son víctimas de un descuido o de una falta de información por parte de las autoridades sanitarias, inexplicable». [De los tres pediatras consultados por este suplemento, sólo uno dijo saber que determinadas vacunas de uso común llevan mercurio]. Tanto es así que el Catálogo de Especialidades Farmacéuticas del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos tiene dedicadas varias páginas a las vacunas españolas con tiomersal.

¿Tiene este tóxico los días contados en España? El «riesgo teórico» está admitido por las autoridades desde hace al menos cuatro años. En una circular del desaparecido Insalud (Hoja de evaluación terapéutica, volumen 2, nº 20 de 2000)-a la que ha tenido acceso CRONICA-, el Sector 11 de Atención Primaria de Madrid refiere cómo la propia Agencia Española del Medicamento, en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS, entre otros organismos, instaba ya «a los laboratorios productores de vacunas a intensificar los esfuerzos para eliminar de forma definitiva la presencia de tiomersal» en estos fármacos.

«Ésta es una medida de precaución motivada por un riesgo teórico», se subrayaba antes de apuntarse que faltaban «datos concretos y evidencias serias en niños». Aún hoy es la postura oficial que mantiene el Ministerio de Sanidad. Según Fernando García Alonso, director general de Farmacia, «todos los estudios científicos realizados desde 1999 descartan cualquier tipo de relación».El 8 de julio del mismo año, la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, en un comunicado dirigido a todos los departamentos sanitarios de la Unión, abogaba por el uso de vacunas infantiles sin tiomersal «en el plazo más breve posible».

«ENORME MENTIRA»

La investigación es el fuerte del doctor Xavier Uriarte, un catalán de reputado prestigio internacional en el campo de la Inmunología que se desmarca con contundencia de la postura oficial de las autoridades españolas. «Decir que se puede seguir vacunando con mercurio es una enorme mentira», sentencia el experto.

Él sostiene que, si todavía no se ha llegado a una conclusión científica final que establezca una relación causa efecto entre mercurio y los trastornos autistas, se debe a que la mayoría de los estudios «están pagados por la industria farmacéutica».De lo contrario, se pregunta el inmunólogo, «¿por qué las empresas siguen vendiendo un medicamento del que ya se tienen suficientes datos para retirarlo del mercado? ¿Cómo se explica, si no, que el departamento de control de medicamentos de la Comisión Europea dispusiera, en julio de 2000, la retirada del mercurio en los fármacos como, por ejemplo, colirios y antisépticos, y en cambio no ordenara la eliminación total e inmediata de los stocks de vacunas? No digo que no haya que aplicarlas, pero que se haga con toda la seguridad necesaria. Y lo que es más grave: ¿por qué las autoridades, conscientes de este problema, siguen permitiendo que miles de niños continúen recibiendo vacunas con mercurio, sin dar cumplida cuenta a los padres de los potenciales riesgos que corren sus hijos?». Desde 1996 el tiomersal está prohibido en vacunas monodosis de uso veterinario.

El de Isabel fue un peregrinar sin aliento por los hospitales de Madrid. No entendía, pese a su formación en Biología Humana, cómo aquel niño de pelo rubio, fuerte y vivaracho, que tanto le había costado engendrar, ni siquiera le llamaba mamá. Y no porque el pequeño alguna vez la hubiera percibido como una extraña.Antes de que cumpliera dos años David se mostraba como cualquier criatura normal a su edad. Así fue hasta que de su mente se borraron los estímulos y las caricias aprendidas en sus primeros 24 meses de vida. Luego, «perdió el sentido de la orientación, no sabía ir de un lado a otro ni bajar las escaleras de la casa», recuerda la joven madre.

Tampoco decía palabra ni jugaba con otros niños. Al verlo, los médicos concluyeron, sin más, que David era autista. El disgusto se tornó en rabia cuando los padres supieron por los doctores que el origen del mal de Pedro no tenía explicación. Ni en su cerebro ni en los genes que supuestamente predisponen al trastorno encontraron respuesta. Pero Isabel no se rindió. Y como ya hiciera Ana, se empapó de todos los estudios que hablaban del autismo y sus causas. Y encontró lo que jamás hubiera imaginado: varios estudios científicos hablaban, a favor y en contra, de una más que probable relación entre síntomas autistas e intoxicación de mercurio proveniente de vacunas infantiles.

«Por unos instantes no supe cómo reaccionar. Esa misma mañana me acerqué a una farmacia y comprobé, por los prospectos de las marcas que figuran en la cartilla de vacunación, que todas las dosis que le habían administrado a mi hijo contenían tiomersal».

Los laboratorios lo justifican. Entre ellos, Berna, que comercializa vacunas de la difteria y la tosferina (Anatoxal Tedi). «Mientras Sanidad no lo prohiba y no haya estudios concluyentes, no hay razones para retirarlas», explica el jefe de marketing de la compañía, Jesús Campo.

El laberinto en el que aún vive David, con seis años cumplidos, se tornó algo más llevadero cuando su madre, Isabel, decidió por cuenta propia repetir algunos de los análisis fallidos que ya le habían hecho a su pequeño. Algo, pensó ella, se le habrá escapado a los doctores. Sobre todo después de comprobar que ninguno de los especialistas consultados llegara siquiera a sospechar de las vacunas. Hasta que un médico amigo les propuso hacer un análisis de orina en EEUU. David llevaba en sus tejidos tasas muy altas de mercurio, concluyeron los resultados. Hoy sigue un programa psicopedagógico privado en su propia casa de Madrid con buenos resultados. Pero su madre está cansada de pedir ayuda oficial, sanitaria y educativa, para poder sobrellevar la carga económica (1.000 euros al mes) que conlleva la cura. No tuvo respuesta pese a que los neurólogos de la Seguridad Social le dijeron que era el único tratamiento recomendable.

A un paso del hogar donde el pequeño David se recupera, en el vecino barrio de Móstoles, dos farmacéuticas del Hospital General (Rosa María Catalá, jefa del Servicio de Farmacia y María Segura Bedmar, adjunta), y el residente Carlos Huerta, advertían en un estudio de ocho páginas sobre los perjuicios del mercurio.Es más, bajo el título Evaluación de la seguridad de las vacunas por su contenido en tiomersal, publicado en 2000, ya se decía claramente que éste es un «conservante potencialmente tóxico, sobre todo en los seis primeros meses de vida». Durante este periodo, añaden los investigadores, «un niño puede recibir una dosis de mercurio de entre 25 y 112,5 microgramos, lo que supera los límites del rango establecido. Y concluyen: «Siempre elegir alternativas exentas de tiomersal».

Pasado el tiempo, Isabel, como otras madres, sigue mirando hacia atrás. No se cansa de ver los vídeos que con tanta ilusión grabaron a aquel niño de pelo color oro. Sólo tenía dos años. Y al poco de recibir la séptima dosis de mercurio, David dejó de sonreír a la cámara.

Publicado en el número 437 del Mundo

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25/04/2008 GMT 2

Tratamientos para un niño autista

escuela_de_salud @ 19:43

El tratamiento para estos niños forma parte del libro titulado “MANUAL DE INSTRUCCIONES DEL CUERPO HUMANO” que se puede ver a la derecha.  

Teniendo en cuenta que la pronta aplicación de este tratamiento es crucial para evitar el deterioro neurológico y cognitivo del niño, he decidido publicarlo en este blog. Esta información debe estar disponible gratuitamente para cualquiera que la pueda necesitar. No quiero que ningún niño vea su vida arruinada por el simple hecho de que ninguno de sus padres o conocidos hubiera comprado o leído el citado libro.  

Animo a cualquier lector de este capítulo a que se lo haga llegar a algún familiar o conocido que tenga un niño con esta enfermedad, como he dicho antes el tiempo juega en contra del niño.

TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

  Los trastornos del espectro autista engloban las siguientes enfermedades: Déficit de Atención con Hiperactividad, Déficit de Atención, Trastornos Generalizados del Desarrollo, Autismo, Síndrome de Asperger, Síndrome de Rett 

En la mente del público está grabada a fuego la idea de que estas enfermedades no tienen solución, cuando la realidad es que según los estudios realizados, más de la mitad de los casos se pueden curar totalmente y tener una vida normal o mejorar su situación ostensiblemente, siempre que se diagnostique la enfermedad lo más pronto posible y que se apliquen los tratamientos adecuados de una manera contundente y sistemática para prevenir el deterioro neurológico y cognitivo. 

 Como el diagnóstico precoz es muy importante para acometer cuanto antes los tratamientos, hay que prestar especial atención a la conducta del niño durante los dos primeros años para determinar la necesidad de hacer las pruebas que determinen fehacientemente si tiene algún problema o no.   Los siguientes síntomas deben encender las alertas para buscar una evaluación más amplia e inmediata del niño:


-  No balbucea a los 12 meses.

-  No hace gestos, señala o dice “adiós” con la mano, etc. a los 12 meses.

-  No dice palabras sencillas a los 16 meses.

-  No dice frases espontáneas de 2 palabras  a los 24 meses.

-  Cualquier pérdida en el lenguaje o habilidad social en cualquier edad, sobre todo si ocurre inmediatamente después de una vacunación.

-  Tiene movimientos repetitivos y extraños.

-  No sonríe y no mira a la cara de los adultos. 

Las causas más habituales que producen estas enfermedades son:

- Vacunas: El aumento de casos de autismo ha crecido proporcionalmente al aumento de vacunas inoculadas a la población infantil de cada país, sobre todo las que contienen timerasol o tiomersal (mercurio). En los últimos 50 años los casos han aumentado entre un 600% y un 2000% dependiendo de los países. Si la insensatez de vacunar a los niños, por lo menos se postergara hasta después de los cuatro años, el cerebro ya habría madurado lo suficiente como para soportar la agresión de la vacuna, y los casos de autismo descenderían vertiginosamente. La prueba de esto es que ningún adulto se convierte en autista por muchas agresiones de vacunas o de mercurio que soporte. Algunos mueren, pero a ninguno le produce autismo.

- Intoxicación de mercurio o metales pesados por la madre durante la gestación, debido a empastes de amalgama u otras fuentes.

-Uso de antibióticos

- Proliferación de hongos cándida, desarrollados por el abuso de antibióticos y/o por el mercurio que hunde el sistema inmunitario.

-Síndrome del intestino permeable. La permeabilidad del intestino permite que partículas de alimentos no digeridos pasen al torrente sanguíneo, provocando reacciones auto inmunes y las alergias alimentarias comunes en los autistas.

-Alergias e intolerancias alimentarias al gluten, a los productos lácteos, al azúcar etc., producidas a su vez por cualquiera o varias de las causas anteriores.

-Padres con problemas relacionados con el sistema inmunológico que aportan al niño una predisposición genética. 

El proceso de la enfermedad se desarrolla aproximadamente de esta manera:

a)Un niño sano es vacunado (el mercurio que contienen muchas vacunas junto con los venenos de la misma vacuna suponen algunas veces una dosis demasiado alta para un niño de esa edad).

b)Por el mismo periodo de las vacunas se le cambia al niño la leche del pecho de su madre por leche preparada que le produce alergias e intolerancias a la caseína; además, la leche de su madre la tomaba cruda y la preparada está esterilizada o hervida, con lo cual ha perdido todo lo que de beneficioso le podía aportar la leche.

c)El mercurio disminuye drásticamente el sistema inmunitario; al mismo tiempo, como la leche que toma no está cruda y recién ordeñada, no le aporta las defensas que le aportaba la leche materna. Cualquiera de estas cosas, o las dos a la vez, producen infecciones, sobre todo de oído, que se tratan con antibióticos.

d)Lo primero que hacen los antibióticos es destruir la flora intestinal, permitiendo la proliferación descontrolada de los hongos cándida, que a su vez debilitan más el sistema inmune.

e)Los hongos cándida producen enzimas que digieren parcialmente la pared intestinal, causando la permeabilidad del intestino y limitando la producción de secretina por las células intestinales.

f)La secretina es necesaria para la producción de enzimas pancreáticas digestivas y su ausencia permite que los productos no digeridos pasen al torrente sanguíneo, provocando reacciones auto inmunes y alergias alimentarias.

g)Debido al intestino permeable, los péptidos producidos por la descomposición de la caseína y el gluten traspasan la pared del intestino y llegan a la sangre. Estos péptidos afectan al cerebro del mismo modo que las drogas alucinógenas (estos compuestos que contienen opiáceos se pueden encontrar en la orina de los niños autistas).

h)Cuando el cuerpo se hace adicto a estos opiáceos pide los alimentos que los generan (productos lácteos, gluten, azúcar); entonces, el niño sólo quiere comer precisamente lo que más daño le está haciendo. De esta forma se cierra el círculo vicioso que mantiene al niño en una situación irreversible si no se toman medidas drásticas por su bien. 

TRATAMIENTO 

Lo primero será tratar los hongos cándida.

Como aparte de la intolerancia o alergia al gluten y la caseína estos enfermos pueden ser alérgicos a más productos, la mejor opción es aplicar la dieta especificada en el capítulo “Dieta que cura por si sola”, pero sustituyendo los macarrones de trigo espelta por pasta hecha con harina de arroz asegurándose de que no contenga ninguna harina procedente de granos que contienen gluten (trigo, espelta, kamut, centeno, cebada y avena).

Hay que procurar ingerir cada día la mayor cantidad posible de Vitamina C, produce buenos resultados.Antes de los dos meses de seguir esta dieta se tienen que ver resultados sorprendentes; a partir de ese momento se pueden ir introduciendo alimentos nuevos al ritmo de uno por semana para ampliar el abanico de posibilidades. Si al introducir cualquier alimento se observa un retroceso, hay que poner ese alimento bajo vigilancia hasta comprobar si se puede agregar a la dieta o no. 

Hay una veintena de estudios que demuestran que la administración de vitamina B6 y magnesio producen resultados excelentes en la mitad aproximada de los enfermos. Ver el capítulo del magnesio y la vitamina B6 dentro de los “Remedios no naturales que funcionan”  Les recomiendo que tomen las cantidades recomendadas en el párrafo siguiente de Vitamina B6 y magnesio en forma de suplemento alimenticio. Si leen el libro entero verán que nunca recomiendo tomar nada que no sea natural, pero en este caso, el no tomar estos suplementos aumentaría la posibilidad de tener que administrar drogas con efectos secundarios infinitamente más perjudiciales para la salud. Hay que usar una escala de prioridades en la que, cuando se termina lo bueno, hay que empezar escogiendo lo menos malo. 

La cantidad de Vitamina B6 necesaria para cada enfermo es variable dependiendo de sus circunstancias, no hay más remedio que ir aumentando la cantidad progresivamente cada semana y evaluar los resultados. Se puede empezar con 10 miligramos diarios por kilo de peso (para un niño de 30 kilos serían 300 miligramos diarios), luego cada semana subir 5 miligramos por kilo de peso, cuando no se note mejora al subir la cantidad, bajarla progresivamente hasta encontrar la mínima cantidad necesaria. 

Respecto al magnesio se debe de ingerir entre 200 y 400 miligramos al día. Como suplemento se usa habitualmente cloruro de magnesio en polvo de la máxima calidad, media cucharadita de café disuelto en agua tres veces al día. La vitamina B6 y el magnesio se deben suministrar a la vez, cualquiera de los dos productos por separado no suele producir resultados igual de favorables. 

Como estos niños tienen disminuida la producción de secretina, tres de cada cuatro mejoran al administrarles una o dos dosis de secretina. 

Otro suplemento alimenticio que aporta resultados sorprendentes es Dimetilglicina (DMG), suele venir en tabletas de 125 miligramos cada una, la cantidad que da buenos resultados suele oscilar entre 2 y 4 pastillas al día, aunque algunos niños necesitan más. Como en la Vitamina B6, se puede ir aumentando progresivamente la cantidad hasta encontrar las necesidades de cada enfermo. 

Otros alimentos que producen buenos resultados en estos niños son el aceite de onagra y el aceite de lino, los dos aceites deben haber sido extraídos en frío, e igualmente no deben ser cocidos ni calentados. Se añadirán a los platos o ensaladas a punto de servir, o se mezclarán en crudo con las sopas, gazpachos o purés. La mala absorción de los ácidos grasos esenciales que presentan estos enfermos hace muy recomendable el uso diario de estos dos aceites. 

Los que hayan sufrido una intoxicación por mercurio, para sacárselo del cuerpo deben usar agua destilada y tomar todos los días algas Chlorella,  tres gramos por comida. También ayuda tomar pipas de calabaza crudas a menudo, aportan el zinc necesario para proteger contra la exposición al mercurio. Tomar también todos los días cilantro, ayuda mucho a movilizar los tóxicos del espacio intracelular y del cerebro, y la Chlorella inhibe la reabsorción de las sustancias liberadas. El zumo de mandarina es otro producto que ayuda a eliminar mercurio.

Debido a la facilidad de estos niños para contraer infecciones, deberían tomar todos los días un par de dientes de ajo crudos triturados en la comida.

Espero que la información de este capítulo sirva para que ningún niño crezca despojado de la posibilidad de curarse y llevar una vida normal; apelo al amor que dicen sentir las madres por sus hijos para pedirles que no le nieguen a su hijo la oportunidad de poner en práctica los consejos de este capítulo. No tienen nada que perder y pueden ganar la felicidad de su hijo. 

Todo lo expuesto en este capítulo se debería de probar antes de empezar a suministrarle medicamentos al niño. Hay que tener en cuenta que todo lo recomendado anteriormente son alimentos o suplementos alimenticios que no tienen efectos secundarios, en cambio, los medicamentos que se dan habitualmente en estos casos, además de no contribuir a curar las causas del problema pueden empeorar la situación. No hay que confundir cualquier tratamiento que tenga posibilidades de recuperar la normalidad, con todos los demás que tienen como único fin tranquilizar o apaciguar al enfermo sin ninguna esperanza de devolver la salud, pero que agravan el deteriorado organismo del enfermo cercenando las posibilidades de su curación. 

Antes que nada probar como mínimo tres meses todo lo recomendado arriba, y si además de no funcionar el niño entra en situaciones insostenibles, siempre se estará a tiempo de suministrarle las drogas habituales que se recetan en estos casos. Puesto que esas drogas en ningún caso son para curar y su ausencia nunca puede agravar el problema, antes de empezar con ellas hay que agotar todas las posibilidades que ofrecen esperanzas reales de normalización.

 **********

 

  Arriba se hace mención a los capítulos del libro “Dieta que cura por si sola” y “Hongos Cándida”. La dieta se refiere a una alimentación cuidadosamente escogida para que no contenga ni gluten, ni azúcar, ni lácteos, ni ninguno de los alimentos que suelen presentar frecuentemente alergias e intolerancias, y el tratamiento para los hongos debe de estar en consonancia con la dieta.   

En todo caso, aquella familia que tenga este problema y quiera darle solución, puede ponerme la forma de contactar con ellos abajo en comentarios y le daré personal y gratuitamente toda la información necesaria para acometer semejante empeño.

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