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ESCUELA de SALUD
El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza le va curando la enfermedad. Voltaire

Categoría: Embarazo parto y lactancia

23/08/2009 GMT 2

La lactancia natural puede prolongarse hasta que el niño y su madre lo deseen

escuela_de_salud @ 21:23

Désireé Sanz y su hija Yaiza se unieron con este lazo hace ya ocho años. Y siguen deseando mantenerlo. Durante su primer embarazo, con 21 años, esta joven vasca confiesa que el tema de la lactancia no le "interesaba demasiado", no era algo en lo que pensara. Su idea, recuerda, era "amamantar hasta el año", como hizo su madre y su abuela. Pero el 1 de junio de 2001 Yaiza nació y se aferró a su pecho. Cuatro años después, un 8 de julio, la pequeña Alexia lo hacía también. Es la denominada lactancia en tándem (dar de mamar a más de un hijo a la vez) y prolongada.

Yaiza, que en septiembre comienza tercero de primaria, toma leche materna por la noche, "un rato después de cenar", aunque su madre intuye "que el destete está cada vez más cerca". "Hay días que ni se acuerda", asegura Désireé con cierta melancolía. La pequeña, de cuatro años, "hace dos-tres tomas diarias". De vez en cuando aún toman el pecho juntas y bromean -"ven Alexia, le aconseja la mayor- que esta leche está más dulce". Su madre sonríe y su padre, respira. Cuando maman es uno de los escasos momentos de tranquilidad en esta casa invadida de risas, juegos y charlas infantiles interminables.

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03/06/2009 GMT 2

El instinto atávico de los mamíferos

escuela_de_salud @ 14:32

Magnífico vídeo de la primera lactancia del bebé.

Sin comentarios.

26/09/2008 GMT 2

La grave amenza de los disruptores endocrinos

escuela_de_salud @ 12:07

 Hoy sale en la Vanguardia una noticia escalofriante que a la mayoría les pasa desapercibida.

PInchando aquí pueden leerla entera.

Proliferan mejillones hermafroditas y peces bisexuales en la costa vizcaína

Copio unos párrafos de la misma:

Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV) han constatado que algunos compuestos químicos que contaminan el agua en la comarca vizcaína de Urdaibai están generando alteraciones en los aparatos reproductores de algunos organismos y comienzan a proliferar los peces bisexuales y los mejillones hermafroditas.

El grupo Biología Celular en Toxicología Ambiental que dirige la catedrática Miren P. Cajaraville dedujo entonces que numerosos compuestos químicos presentes en el agua influyen en el crecimiento, comportamiento, reproducción y función inmune de los organismos, debido a que interfieren con el sistema endocrino.

Hace años que se está investigando este asunto, y los científicos han llegado a la conclusión de que las siguientes enfermedades y problemas son debidos a estos compuestos químicos que suplantan a las hormonas dentro de los organismos vivos incluidos los humanos:

- Una creciente frecuencia de anormalidades genitales en los niños, como testículos no descendidos (criptorquidia) y penes sumamente pequeños.

- Aumento de los tumores malignos en mama, ovarios y útero (los casos de cáncer de mama aumentan anualmente).

- Aumento de los casos de cáncer de testículo y de endometriosis (una enfermedad que a principios de siglo era casi desconocida).

- Aumento espectacular de casos de próstata.

- Masculinización de las hembras y feminización de los machos de algunas especies animales.

- El estudio realizado por un equipo danés encabezado por el doctor Niels Skakkebaek y publicado en el British Medical Journal en septiembre de 1992, descubrió que la cantidad media de espermatozoides masculinos había descendido un 45 por ciento, desde un promedio de 113 millones por mililitro de semen en 1940 a sólo 66 millones por mililitro en 1990. Al mismo tiempo, el volumen del semen eyaculado había descendido un 25 por ciento, por lo que el descenso real de los espermatozoides equivalía a un 50 por ciento. Durante este periodo se había triplicado el número de hombres que tenían cantidades extremadamente bajas de espermatozoides del orden de 20 millones por mililitro.  

En España se ha pasado de una media de 336 millones de espermatozoides por eyaculación en 1977 a 258 millones en 1995. El descenso amenaza la capacidad fertilizadora masculina. De continuar la tendencia actual, dentro de 50 años los hombres podrían ser incapaces de reproducirse de forma natural.

Como la extensión con la que merece ser tratado el tema se sale del planteamiento de este blog, les recomiendo la lectura del libro “Nuestro futuro robado”, de Theo Colborn, Dianne Dumanoski y Pete Myers. En caso que les de pereza leerse el libro entero, por lo menos léanse en la dirección siguiente el documento del Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud, donde explica de una manera detallada todas las sustancias que provocan estos problemas, los productos donde se utilizan, cómo suplantan a las hormonas, los problemas que producen y los estudios realizados sobre el asunto.

http://www.istas.net/ma/decops/de.doc

 Nuestro Futuro Robado  ISBN: 978-84-920758-7-4  EAN: 9788492075874  ALTA: 13/02/2007 22:00:09  MOD.: 08/06/2007 11:24:29

11/09/2008 GMT 2

Los homínidos eran más sanos que nosotros porque respetaban el periodo natural de lactancia

escuela_de_salud @ 21:30

La investigación de fósiles dentales lleva al codirector del equipo científico de Atapuerca a apostar por la recuperación de una práctica que debería durar cuatro años

Las poblaciones de homínidos que habitaban en el Pleistoceno eran mucho más sanas que los humanos actuales porque mantenían el periodo natural de lactancia, que se prolonga durante unos cuatro años, una práctica que, desde épocas recientes, se ha venido reduciendo de forma drástica.

Así lo ha asegurado el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana y codirector del equipo científico de Atapuerca, José María Bermúdez de Castro, en la presentación del Seminario Internacional sobre Paleoecología Humana, un encuentro en el que, hasta el sábado, se debatirán ésta y otras cuestiones, como las propuestas científicas vinculadas al desarrollo y a la evolución de los homínidos.

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El parto como enfermedad - intervenciones innecesarias

03/09/2008 GMT 2

El parto como enfermedad - intervenciones innecesarias

escuela_de_salud @ 19:11

Dos vídeos de 10 minutos cada uno emitidos por la segunda cadena en el programa “LINEA 900” donde se demuestra la excesiva medicalización del parto y el abuso de las cesáreas que en la mayoría de los casos no son necesarias.

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El calostro

11/06/2008 GMT 2

Respeto y humanización en el parto

escuela_de_salud @ 00:24

 En estas semanas se han producido, en distintos puntos de nuestra geografía, algunos partos en plena calle, en un portal, en el coche o camino del hospital. En todos los casos han sido asistidos por quien estaba a mano: el padre, dos adolescentes que pasaban por allí o la hermana de la madre, sin ningún tipo de problema.

El parto es un proceso fisiológico, y como tal, no necesita de ninguna intervención externa para cumplir sus funciones de manera adecuada. Pero su interrupción, como ocurre en todo proceso fisiológico (circulación sanguínea, respiración o digestión), supone un riesgo para la salud y la vida de la persona.

Tampoco la concepción, el embarazo ni la lactancia materna, en principio, tienen porqué necesitar ninguna asistencia artificial. Es en los llamados países desarrollados donde se presentan mayores tasas de infertilidad, donde las mujeres muestran más dificultades al dar de mamar a sus hijos, o donde la «necesidad» de asistencia en el embarazo y parto ha llegado a parecer imprescindible. Pero en algún momento debimos de tomar el camino equivocado porque, tal y como demuestran siglos de supervivencia y evolución de la especie, la mujer y el bebé están biológicamente diseñados para desarrollar y completar dichos procesos de manera natural.

 El trabajo del parto se inicia, naturalmente, cuando el bebé ha llegado a término y está preparado para nacer, o cuando, por algún problema, tiene dificultad para seguir ahí. En todo caso, es el bebé, en principio, quien determina el inicio del proceso. Durante las contracciones, la falta de oxígeno y espacio le lleva a buscar la manera de salir, promoviendo la dilatación y su empuje hacia el exterior. A la madre le corresponde entregarse al proceso: cuando está más relajada y con sus músculos distendidos, facilita el parto. Si se tensa y se cierra, está haciendo más daño a su hijo y a ella misma, y va a necesitar más contracciones y más tiempo para que nazca el bebé. Para ello es importante que los miedos, naturales en cualquier mujer, se transformen en atención dirigida a sus propias sensaciones y en confianza en el proceso para colaborar con la criatura. La madre necesita para ello un espacio seguro e íntimo (como cualquier otra hembra) pero además, en el caso de la madre humana, es muy importante la presencia de alguien con experiencia, que dentro de esa intimidad, transmita afecto y seguridad. Alguien que le ayude a conectar con su fuerza, con la parte animal que se desencadena en todo parto. Y para que este apoyo realmente lo sea, debe ser cuidadosamente elegido, como veremos más adelante.

Este clima de seguridad necesario incluye dos condiciones básicas: la primera, como dijimos, que el proceso no sea interrumpido, que sea respetado el tiempo necesario que puede oscilar entre 2 y 48 horas; la segunda, permitir que la mamá vaya eligiendo las posturas más cómodas que su cuerpo y el de la criatura van encontrando para que el parto avance por «el camino más fácil».

La cabeza el bebé y el canal del parto están diseñados de manera inteligente para ir adaptándose mutuamente durante el proceso.Posturas habituales durante un parto son estar de pie, en cuclillas, sentada con las piernas abiertas, caminar, apoyar la parte superior del cuerpo sobre algo mientras se deja la pelvis colgando, entrar en una piscinita de agua caliente si tiene esa opción, etc. Es muy improbable que una madre, con libertad de movimientos, elija tumbarse sobre la espalda en una fase avanzada del parto. Es lógico: al mantener la pelvis vertical, la gravedad y el peso de la criatura sobre el cuello del útero, hacen que éste se acorte y se ensanche, facilitando y disminuyendo el tiempo de dilatación.

Los protocolos actuales a que son sometidos los partos desde su inicio hasta su conclusión, en la mayoría de los hospitales españoles, se realizan en contra de estas necesidades naturales a las que, según la ley, toda mujer tiene derecho. Desde el momento del ingreso, ella se ve obligada a estar tumbada con lo que su dilatación y expulsión se dificultan hasta hacerse prácticamente imposibles. Tampoco se respeta el tiempo que requiere el proceso. De hecho cada vez más se programan los partos antes de tiempo, y/o induciendo y acelerando el proceso con oxitocina sintética, rompiendo la bolsa cuando no ha llegado el momento, etc. De modo que el comienzo y desarrollo de todo el trabajo transcurre de manera forzada y extremadamente dificultosa. Convirtiendo en necesarias todo tipo de intervenciones «ayudas» que no sólo son innecesarias sino peligrosas.

Un ejemplo es el uso de oxitocina sintética que, para empezar multiplica por cuatro el dolor y acelera el ritmo de las contracciones hasta no dejar que la mujer y el bebé descansen entre ellas. Esto aumenta el sufrimiento materno-fetal. Para «prevenir o paliar» éste, a la madre le ponen la epidural y el bebé es sometido a una monitorización, casi siempre interna, en la que se clava una especie de tornillito en la cabeza del bebé, para que la matrona pueda controlar el sufrimiento fetal (muy fácil de provocar con estas prácticas) en 14 o15 partos a la vez, dejando a la madre definitivamente postrada en la cama para que el «tornillito» (que sujeta el llamado monitor interno) no se salga.

La OMS define esta práctica como agresiva y arriesgada. Semejante «cóctel» llamado parto inducido, o como se dice ahora «parto medicalizado dirigido», consiste básicamente en: ser programado cuando no se ha iniciado de manera natural, con la mamá y el bebé tumbados, sin descanso entre contracciones y con sufrimiento de la madre que acaba desesperada pidiendo la epidural. Con la anestesia quedará ya casi del todo desconectada de un proceso que sólo puede evolucionar cuando mamá y bebé colaboran activamente y en equipo. Además, el incremento de sufrimiento fetal debido a la oxitocina, hacen que el bebé tenga que ser sacado, casi siempre, de manera violenta del cuerpo de su madre. Por eso actualmente estos partos inducidos acaban casi siempre en episiotomía y forceps y el 60% de ellos, en cesárea.

Estas prácticas son innecesarias, de no haber organizado todo ese protocolo imposible, peligroso y cruel. En esas condiciones se puede considerar como un gesto de compasión el uso de la epidural.Y al final las mujeres se sienten agradecidas al equipo médico. Pero entonces, si parir tumbada era casi imposible, con la anestesia ya es un milagro. Por eso los partos acaban en nuestros hospitales casi siempre de esa manera. Pero, desgraciadamente, no acaba ahí: todavía se están estudiando los efectos que esta forma de nacer tiene sobre el vínculo materno-filial; pero cualquier madre que ha pasado por la experiencia, sabe que los días siguientes a un parto así son duros por la herida física y emocional infringida; y ello dificulta disfrutar de la experiencia maternal en su inicio. Las consecuencias para el bebé, son difíciles de valorar.

La mayoría de las madres paren actualmente de esta manera, y creen que ha sido un buen parto porque ambos han sobrevivido. Sólo cuando pueden comparar con otra experiencia -un parto natural y amoroso- se dan cuenta de que les han «robado el parto» (por usar sus propias palabras), de que todo ha sido una experiencia de maltrato para ambos. Estas madres que pueden comparar distintas formas de parir, explican que estos hijos y el vínculo con ellos es muy diferente cuando su relación no comenzó de manera violenta.

La OMS da unas recomendaciones y advertencias a las que cada vez más madres y profesionales de la obstetricia nos acogemos (y nos lo ponen difícil), y no por un capricho, sino por un derecho legal que nos asiste y porque nuestra responsabilidad como padres y profesionales es asegurar las mejores condiciones para que el nacimiento de las criaturas se produzca sin violencia gratuita, con respeto, con dignidad, con la paciencia y el cariño que una madre y un recién nacido necesitan y al que tienen derecho. A continuación recogemos algunas de ellas (puede ampliarse la información en la Plataforma Proderechos del Nacimiento):

• La OMS recomienda que la embarazada no sea colocada en litotomía dorsal (tumbada boca arriba) durante la dilatación y expulsivo sino que pueda elegir libremente qué posición tomar.

• Evitar durante el expulsivo la rutina analgésica, salvo para prevenir o corregir alguna complicación. Cuando se respeta el tiempo necesario de dilatación, se facilita la producción de endorfinas, «droga» natural analgésica que la naturaleza proporciona a las mujeres para disminuir el dolor mientras sigue colaborando activamente en el proceso.

• Se advierte sobre la necesidad de proteger el perineo, no estando justificado el uso sistemático de episiotomía (en nuestro país es práctica rutinaria). Según José Villar (OMS, Salud Perinatal) la episiotomía, no sólo no cumple el objetivo de evitar desgarros, sino que aumenta dicho efecto.

• La inducción del parto debe reservarse para indicaciones médicas específicas y «ninguna región debería tener más del 10%» .

• No se recomienda la rotura precoz de la bolsa como procedimiento de rutina. No está indicado rasurar el vello púbico ni la administración de enemas antes del parto.

• Según la OMS, los países con menor índice de muerte perinatal tienen menos de 10% de cesáreas, no pudiendo justificarse que ninguno tenga más del 10-15%. En nuestro país, según distintas fuentes, la tasa está entre el 20-30%, practicándose el doble de ellas en clínicas privadas que en hospitales públicos. Parece que la tendencia va en aumento, por el temor a demandas judiciales.

• Así mismo la OMS advierte sobre el peligro de infecciones que comportan los tactos del cuello del útero practicados durante la dilatación, por lo que debe hacerse sólo cuando es imprescindible y con mucho cuidado porque, además, es muy doloroso (en determinados hospitales -los universitarios-, los médicos en prácticas pueden hacer hasta 7/8 a una mujer durante su dilatación para aprender).

• El inicio de la lactancia materna se recomienda antes de abandonar la sala de partos.

El protocolo al que se somete al recién nacido, es otro capítulo difícil del que nos ocuparemos en otro momento: un mal-trato que puede evitarse siguiendo igualmente las indicaciones de la OMS, tal y como se hace ya en algunos hospitales del mundo y también en España: en los llamados "Hospital amigo de los niños".

Resumiendo: humanizar y facilitar el proceso del parto es permitir que se inicie en su momento y se respete su tiempo, que la madre tenga libertad de movimientos y pueda comer y beber algo que le apetezca para mantenerse hidratada y reponer fuerzas. De esta manera, la vía que se coge a la mujer al ingresar en el hospital como si estuviese enferma, no es necesaria y si lo fuera, se cogería entonces. No se debe hacer ninguna intervención externa si no es realmente necesaria, explicando siempre qué y para qué, respondiendo las dudas de los padres y respetando sus deseos. Todo ello en un escenario cómodo y cálido para que la madre se sienta más relajada; y acompañada por su pareja (si es su deseo y si es posible), y por profesionales de confianza, elegidos con tiempo y cuidado.

¿A qué nos referimos cuando decimos «profesional de confianza»?

En primer lugar, a una matrona con experiencia en asistencia a parto natural. Porque no tiene nada que ver lo que hay que saber para acompañar un parto natural, con lo que hay que saber para intervenir en una mujer haciendo episiotomías, forceps, cesáreas, etc. Esto es especialidad del tocólogo y deberían ser siempre prácticas excepcionales y muy justificadas: conozco matronas y médicos que atienden con facilidad partos vaginales sin episiotomías a bebés grandes, con presentación de nalgas, con vueltas de cordón, etc. Con la única ayuda de su conocimiento y experiencia en la fisiología del parto. Pero hay que saber mucho para saber que no hay que hacer casi nada.

Cada vez somos más las personas que estamos trabajando en esta dirección porque sabemos que es el camino para conseguir que nuestros hijos puedan venir al mundo ayudados por los profesionales y no atropellados por ellos. Cada vez son más los médicos y matronas que se avergüenzan de estas prácticas porque reconocen que obedecen a intereses ajenos al nacimiento: a su comodidad (por eso parir tumbada), a irse antes a casa porque saben a qué hora termina el parto (por eso la programación y la oxitocina, que es además otro supernegocio para los laboratorios), a su economía (porque en medicina privada se gana mucho más por una cesárea, al temor a las denuncias), etc. Todos, intereses ajenos a la calidad del proceso.

Actualmente, los profesionales que se forman en parto natural, lo hacen de manera prácticamente marginal. Así pueden aprender, por ejemplo, que un posible desgarro de periné «se ve venir» y hay tiempo de intervenir entonces; y saben que en todo caso cicatriza mejor que una episiotomía. De ningún modo puede considerarse una medida preventiva el hecho de causar un daño seguro para evitar algo muy improbable y menos dañino. La verdadera prevención consiste en preparar el suelo pélvico al final del embarazo y en dar tiempo y facilidad a la madre para colocarse en posturas favorables para que el músculo no sea forzado más allá de su límite.

El nacimiento siempre fue considerado como un acontecimiento sagrado. Por eso, la madre y el bebé no pueden ser tratados como «objetos» sometidos por sistema a protocolos médicos, a rutinas que contrarían y maltratan su sensibilidad y necesidades. Porque son seres humanos dignos de respeto y apoyo y porque son los protagonistas de «un milagro», de un acontecimiento extraordinario: el inicio de una vida.

Nota: Los datos pueden ser contrastados en la web de la Plataforma pro Derechos del Nacimiento www.pangea.org/pdn, y en el programa de Línea 900 emitido por TVE2 el 24.12.05.

Yolanda Martínez Povill

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07/05/2008 GMT 2

El calostro

escuela_de_salud @ 12:29

La lactancia precoz tiene entre otras muchas ventajas la toma inmediata del calostro, un cóctel inmunológico con el que la naturaleza generosamente provee al recién nacido en su «aterrizaje». El calostro es un ejército defensivo personalizado formado por anticuerpos, macrófagos, leucocitos, linfocitos, inmunoglobulinas y otras células defensivas de todo tipo, especialmente adaptadas al medio ambiente del bebé, es decir, a los microbios de su madre y de su entorno. No hay mejor protección para el recién nacido que la toma de «su» calostro. 

La máxima concentración del calostro se da durante las primeras horas que siguen al parto, disminuyendo progresivamente a partir de entonces. A los tres días ya no se segrega calostro, sino leche.

Cuando nace el bebé, no hay gérmenes en su intestino. Sin embargo, a partir del nacimiento comenzarán a florecer por millones. La mucosa intestinal en ese primer momento es muy delicada y permeable a cualquier agente y, por lo tanto, sumamente vulnerable. Pero el calostro está especialmente diseñado por la naturaleza para proteger y estimular el crecimiento de la mucosa intestinal, y por consiguiente, preserva el organismo de la penetración vía intestinal de sustancias/microorganismos nocivos, para los que el bebé no tiene aún defensas.

 El futuro del intestino y de su flora dependerá, pues, de los primeros gérmenes colonizadores, y éstos, a su vez, serán distintos, dependiendo de lo que el bebé ingiera en el primer momento: calostro, leche artificial, suero glucosado. Es muy importante que su intestino sea colonizado en primer lugar por los microorganismos procedentes de su madre, para los cuales el niño dispone de las defensas que le proporciona el calostro, lo que, además, evita la invasión de otros gérmenes más dañinos.

Cuando el bebé ha podido ingerir su calostro, su intestino se puebla de las beneficiosas bifidobacterias.   Si por el contrario se le alimenta con leche de fórmula, son más abundantes los colibacilos, y el niño será más proclive a padecer trastornos de la flora intestinal, lo que tendrá consecuencias sobre su organismo en general.  Por otra parte, la ingesta del calostro estimula el peristaltismo intestinal. y previene la formación de tapones de meconio.

Por razones incomprensibles, pero sin duda no muy distintas de las que nos han llevado a destruir progresivamente la naturaleza, el calostro de mujer ha sido despreciado y desechado en la mayoría de las civilizaciones. Aun cuando se ha considerado vital para el futuro y la salud de los animales domésticos -un potrillo que no ha tomado calostro nunca será campeón--, el calostro de mujer se ha considerado algo malsano y peligroso, que el bebé no debía tomar bajo ningún concepto.

En la mayoría de los pueblos y culturas, la tradición, de una forma u otra, ha dificultado el contacto entre la madre y el niño después del nacimiento, y retrasado el comienzo de la lactancia hasta el tercer día, en que la madre ya segrega la leche como tal. Hoy en día, todavía, en muchos países, no se permite al bebé el contacto con su madre durante los primeros tres días, lo que imposibilita la toma del calostro. En otros, simplemente, se retrasa la primera toma durante horas, sustituyéndola por el biberón glucosado.   Actualmente, tanto la OMS como las asociaciones de pediatría recomiendan poner al pecho al bebé lo antes posible, y tan a menudo como desee.

Afirma Michel Odent en “El bebé es un mamífero”    “El hecho es que se disculpan ensalzando de vez en cuando el valor del calostro, pero se mantienen unas condiciones de nacimiento tales que los bebés no tienen la posibilidad de consumirlo precoz y completamente.  En primer lugar, dentro del contexto de un hospital moderno, pocas mujeres pueden conseguir el complejo equilibrio hormonal que les permitiría parir por sus propios medios.  Necesitan drogas sustitutivas que perturban en cascada la sucesión de los procesos fisiológicos.  Luego desde que el bebé nace, siempre hay algo más urgente que hacer que proteger la intimidad de la pareja madre-bebé”.

Isabel F. del Castillo
Autora de de La Revolución del Nacimiento

ISBN: 84-7577-522-5

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